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ENTEUXIS
Juan Ramón González Ortiz

Cristo
en la oración. Pintura de EL GRECO
Había dos palabras, en griego
clásico, para expresar súplica. Una era “enteuxis”,
que se traduce como ‘interceder por…’.
Así, por ejemplo, el Cristo permanentemente, intercede por nosotros
ante Dios Padre.
La otra palabra empleada para la súplica, es “Entugchanein”,
que significa ‘unirse a otra persona’, o ‘coincidir
con una persona’, ‘encontrarse con alguien’.
Naturalmente, cuando nos encontramos con alguien conversamos con él,
nos saludamos, recordamos cosas del pasado que nos unen, bromeamos, etc.,
así el verbo entugchanein acabó significando ‘tener
amistad íntima’, o ‘estar en comunión con alguien’.
Sócrates, cuando pudiendo huir, muestra su disposición a
morir, y da la bienvenida a la muerte diciendo que por fin por fin podrá
hablar con los héroes de la gloriosa antigüedad, por ejemplo,
Ayax o Palamedes, inventor de lo dados y del ajedrez, ambos muertos a
consecuencia de una injusticia y de una traición, emplea el verbo
“entugchanein”.
Y sigue diciendo que tener camaradería con esos grandes héroes
es el regalo que la muerte nos hace.
Aquí, pues, aquí está la primera idea de entugchanein:
el derecho de acercarse a Dios. El íntimo compañerismo que
nos permite gozar con Dios; significa que podemos hablar con Dios como
un amigo conversa con su amigo. De la misma forma que nos encontramos
con nuestros amigos, y el júbilo y la alegría surgen de
inmediato, espontáneamente, entre los dos, así también
deberíamos de encontrarnos con Dios.
Hemos indicado, al principio, que
la palabra enteuxis significaba ‘interceder por’. Hubo una
traslación semántica, debido al contexto en el que aparecía
la palabra, y vino a ser la palabra de uso común para la expresión
de ‘petición hecha al rey’ .
Por ejemplo, los gemelos Taues y Taous, que era sacerdotes del templo
de Serapis, en Menfis. Estos dos se quejaban de que no se les trataba
según lo prometido. Ptolomeo VI Filometor
(’amante de su madre’) y Cleopatra II fueron a visitar el
templo y los gemelos acudieron junto a los reyes con una enteuxis, o sea,
una petición.
El verbo entugchanein pasó a significar ’hacer tal petición’.
Cando oramos, le hacemos una enteuxis, una petición al Rey. Porque
en verdad estamos ante el mismísimo Rey.
Tenemos el privilegio de poder estar en presencia del Rey de reyes; y,
cuando comparecemos ante él, igual que los gemelos del Serapión,
todo su poder y toda su grandeza nos respaldan para procurarnos recursos.
La oración es nada menos que enteuxis: una súplica dirigida
a la presencia del Omnipotente para que nos cedas sus inagotables recursos,
lo recursos del Eterno.
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