El Panchen Lama
Por Juan Ramón González Ortiz

 

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Lo que le pasó al Papa, Wojtila, es decir, su muerte, es lo que en el fondo desean los políticos de China comunista con el actual Dalai Lama. El XIV Dalai Lama, para ser más exactos. Sin embargo, los políticos chinos se han vuelto muy inteligentes y astutos y saben que una operación de “search and destroy”, ejecutada por su servicio secreto, sería una gravísima equivocación. Si bien parece que los dirigentes chinos se han autoimpuesto un límite en lo que respecta al Dalai Lama, no sucede lo mismo con el Panchen Lama, el cual murió en circunstancias sospechosísimas en 1989.
Como todo lo que hacen los chinos, la muerte del Panchen Lama puede que forme parte de un proyecto a muy largo plazo, que intenta asegurarse la fidelidad del futuro Dalai Lama, el número XV. El medio para la consecución de este plan pasa por imponer un XI Panchen Lama que sea “políticamente correcto” con el gobierno de China. Veamos un poco de qué va esta historia.
El cargo había sido establecido por el tercer Dalai Lama como una posición alcanzable por mérito, hasta que el Gran Quinto Dalai Lama, el cual tuvo como tutor y maestro espiritual al Panchen Lama, Chokyi Gyaltsen, 15701662, afirmó que a partir de entonces el trono de Panchen Lama pertenecería a la reencarnación de su maestro, abad de del monasterio de Tashilumpo, en Shigatsé. Desde ese momento, Chokyi Gyaltsen ha sido considerado el 'primer' Panchen Lama.
Panchen es una palabra formada por la mezcla de otros dos términos. Uno es la palabra sánscrita PANDITA, que quiere decir ‘erudito’. Y la otra palabra es el vocablo tibetano CHENPO, que quiere decir ‘grande’. Pues, así como el Dalai lama es la reencarnación de Avalokiteshvara, el Buda de la Compasión, el Panchen Lama es la reencarnación de Amitaba, el Buda de la Luz Infinita.
Así pues, Panchen quiere decir ‘Gran sabio’´. Lama quiere decir en tibetano ‘más alto’. Muy rápidamente, el Panchen Lama se transformó en la segunda autoridad de la secta de los Bonetes amarillos, o Gelugpas, aunque, por extensión, su autoridad se extendió a todo el Budismo tibetano, igual que pasó con el Dalai Lama. Inicialmente, su papel era tan solo de tipo espiritual, y su principal quehacer era la meditación, pero bien pronto se vio implicado en las tareas de gobierno del Tíbet.
Para muchos interesados por el Budismo y el Tíbet, el Panchen Lama frecuentemente ha jugado el papel de “villano”, es decir, el papel de estar muy próximo a China. Esto sucedió a lo largo del siglo XX, cuando el IX y el X Panchen Lama, “se vendieron” a los chinos, tal como dicen algunos autores.
A pesar de que el IX Panchen Lama se puso a las órdenes de China, no se libró del posterior y último desprecio de los guardias rojos y durante la Revolución Cultural. Su tumba, y la de sus cuatro predecesores inmediatos, fue ultrajada y sus huesos esparcidos por el suelo.

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10 PANCHEN LAMA
Aunque la relación entre los Dalai Lamas y los Panchen Lamas en los siglos XVII y XVIII fue cordial, pronto reapareció el antagonismo tradicional entre el Gtsang occidental, controlado desde antaño por la secta Sakyapa y posteriormente por los Panchen Lamas, y las regiones centrales del este del Tíbet, controladas por la secta de los Gelugpas y el Dalai Lama. Es decir, la pugna entre Shigatsé y Lhasa respectivamente. Los manchúes, y más tarde el Partido comunista chino dirigido por Mao Tse Tung, explotaron esta tensión para contrarrestar el poder de los Dalai Lamas. La relación entre el decimo tercer Dalai Lama, Tubten Gyatso, muerto en 1933, y el noveno Panchen Lama, Tubten Chökyi Nyima, fue muy tensa cuando el Dalai Lama intentó gravar las propiedades del Panchen Lama para ayudar a pagar un nuevo ejército moderno. Los criados del Panchen Lama vieron esto como un ataque velado a la institución del Panchen Lama, y esto a su vez llevó al gobierno del Dalai Lama a acusar al Panchen Lama de traición. El noveno Panchen Lama, luego, huyó a China, donde permaneció hasta su muerte. Con motivo de la invasión china, se estableció una visible rivalidad entre estas dos figuras señeras del Budismo tibetano; sin embargo, hay que insistir que entre ellos hay, o al menos ha habido en el pasado, una verdadera colaboración simbiótica. De hecho, mientras el Dalai Lama es menor de edad, es el Panchen Lama quien se encarga de dirigir la espiritualidad del Budismo tibetano. El Panchen Lama no solo es el regente sino también el iniciador del Dalai Lama. Y es el que preside la comisión para encontrar la siguiente reencarnación del Dalai Lama. Además, la legitimidad de cualquiera de los dos depende necesariamente del otro. Es más, cada uno de ellos tiene que sancionar como válida la reencarnación del otro cuando esta se produce. Por esto mismo, fue el actual Dalai lama quien anunció el 14 de mayo de 1995 la reencarnación del nuevo Panchen Lama, y declaró que este estaba llamado “a continuar su obra”. Tradicionalmente, siempre ha sido el Dalai Lama el encargado de presidir la comisión para el descubrimiento del nuevo Panchen Lama. Esa comisión tiene varios métodos de investigación: diversos encuestadores que recorren el Tíbet en toda su extensión, también se consultan repetidamente los oráculos, y se examinan las visiones obtenidas por meditación junto a las orillas del lago sagrado Lhamo Latso, a 150 km. de Lhassa. También hay procedimientos ocultos que consisten en ritos de adivinación. A pesar del anuncio que el Dalai Lama, las autoridades chinas se negaron a cualquier tipo de e colaboración, y la delegación que envió el Dalai Lama a Lhassa fue rechazada. Seis años más tarde de la proclamación, se localizó a un niñito, de nombre Gedhun Chokyi Nyima, de seis años de edad, nacido el 25 de abril de 1989 en Lhari, en la región de Nagchu, en el Amdo, el país de Tsongkapa. Era un niño vivaz y brillante. El 17 de mayo de 1995, tres días después de ser investido formalmente como el nuevo Panchen Lama, este niño y sus padres desaparecieron misteriosamente. Un año más tarde, en 1996, tras el envío a China de una Comisión para los Derechos de la Infancia de las Naciones Unidas, el Gobierno chino reconoció que el jovencísimo Panchen Lama y sus padres habían sido puestos en un lugar seguro, con vigilancia, para evitar que los “separatistas tibetanos” los implicaran en un complot.
China contraatacó, y el 29 de noviembre de 1995, anunció que una comisión de setenta y cinco lamas y dignatarios tibetanos habían encontrado al verdadero Panchen Lama. Se trataba de un niño, casi de la misma edad, nacido el 13 de febrero de 1990, y que también era originario de Nagchu. Se llamaba Gyaltsen Norbu. Para los chinos, quedaba claro que el chico señalado por el Dalai Lama no era sino un usurpador. Las autoridades chinas hicieron saber que los padres de ese otro niño eran delincuentes muy conocidos…
Todo este proceso de entrometerse en la elección de una autoridad religiosa del Tíbet no es nuevo para el Gobierno chino. Este ya hizo algo parecido en el S. XVIII, cuando el emperador Kangxi introdujo, en absoluto secreto, a un chico en el monasterio de Kumbum para que este fuera elegido VII Dalai Lama.
Con la dinastía Qing se hizo muy normal que el emperador chino interfiriera, avalando o bloqueando, la elección del Dalai Lama. Para China era importantísimo que tanto el Dalai lama como el Panchen Lama contasen con su aprobación. También era fundamental para la política china garantizar que el segundo controlase al primero. Por eso la medida de que el Panchen Lama debía autentificar la reencarnación del Dalai Lama se reveló como un instrumento valiosísimo que los chinos decidieron manipular.
Después de la muerte del séptimo Dalai Lama en 1758, el sexto Panchen Lama, Lobsang Palden Yeshay, fue considerado por los manchúes como el principal líder espiritual tibetano debido a su gran conocimiento y rectitud. Fue invitado repetidamente a Beijing. Finalmente asintió y murió allí de viruela en 1780.
El X Panchen Lama, Chokyi Gyaltsen, por ejemplo, tuvo una actitud tan prochina que incluso respaldó a China cuando esta invadió el Tíbet en octubre de 1950. Hay quien dice que el Panchen Lama buscaba una vía de pacificación con Beijing…. Para forzar al Dalai Lama a compartir esa misma postura de entusiasmo hacia China, el gobierno chino, el 23 de mayo de 1951, forzó a los dos líderes religiosos a que firmaran un Acuerdo de diecisiete puntos. En ese acuerdo se detallaba la necesidad de que estos tomaran las decisiones institucionales en común, siendo ese el estatus de poder que buscaban los chinos para las dos autoridades. Evidentemente, este acuerdo, o más bien, ese ilusorio entendimiento, se desvaneció cuando el Dalai Lama, Tenzin Gyatso, huyó en 1959 a la India. Tal vez esa precipitada huida salvase su vida. El X Panchen Lama, Chokyi Gyaltsen, permaneció en China, fue hecho jefe del Gobierno tibetano y parece ser que aprobó, o al menos no se opuso, que se reprimieran los desórdenes y la insurrección tibetana. La reacción china fue de una inusitada brutalidad: decapitación sistemática de los sublevados y exposición de sus cabezas, los monjes fueron obligados a romper sus votos de castidad, los hijos tenían que torturar a los padres, cientos de monasterios fueron bombardeados y reducidos a escombros,…. En 1964, el Panchen Lama, perdió los estribos y escribió un discurso muy personal que asombró al mundo. Entonces muchos pensaron que tal vez su papel tan comprensivo hacia China no era servilismo ni mucho menos entusiasmo, sino más bien un intento de proteger al Tíbet y de prolongar su vida y su cultura. El Panchen Lama redactó una declaración llamada “De los setenta mil caracteres chinos”, denunciando ampliamente los excesos, las crueldades, el genocidio cultural y las brutalidades maoístas en China. Este discurso fue leído en el festival de Monlam, instituido por el propio Tsongkapa, y que es una de las grandes celebraciones del Tibet.
Todo el mundo se quedó fuera de juego. Las autoridades chinas también. Su única respuesta fue encarcelar al Panchen Lama, que fue expuesto maniatado en un estadio deportivo ante el populacho enloquecido que no paraba de insultarle y de pedir su muerte. Algunos guardias rojos que le custodiaban incluso le golpearon y le escupieron ante el delirio del público. A partir de ese día, el Panche Lama, sencillamente, desapreció.
En octubre de 1977, es decir, quince años después de su detención, el X Panchen Lama fue rehabilitado. Se le asignó una residencia en Pekín hasta 1982. En julio del 82, el Panchen Lama retornó en olor de multitudes al Tíbet. Allí, entre otras cosas, consagró el nuevo monasterio de Tashilumpo. Los cuatro mil monjes del antiguo monasterio de Tashilumpo habían sido todos ejecutados o enviados a campos de trabajo. No quedaba ni uno. Pero el X Panchen Lama ya no era el mismo hombre que antaño: el Panchen Lama se había casado con una mujer china. O le habían obligado a casarse. Pues es muy difícil de imaginar que un alto monje gelugpa pueda renunciar al celibato. Definitivamente, eso es casi imposible. Para el Panchen Lama, su nuevo período de vida en el Tíbet debió de ser terrible: se habían talado cincuenta millones de árboles y la deforestación, con todo lo que implica, era atroz; el noventa y cinco por ciento de los monasterios estaban abandonados y destruidos; el pastoreo intensivo había hecho desaparecer cientos de especies de vegetales y de animales; todos los bienes budistas de los monasterios habían sido profanados; los monasterios que no habían sido dinamitados eran almacenes,….
El 28 de enero de 1989, el Panchen Lama moría en Shigatsé. Le faltaban apenas veinte días para cumplir los 51 años. Curiosamente, su muerte sucedió cinco días después de unas amargas críticas a la política china en el Tíbet. Por supuesto, nos faltaron rumores….
Oficialmente murió de infarto. Al saber de su muerte. El Dalai Lama dijo, “Tuvo una vida muy difícil”.
Los tibetanos consideran al décimo Panchen Lama un gran patriota, y se encuentran muchas fotografías de él, que están permitidas por el gobierno chino.


El X Panchen Lama


Yoichi Shimatsu, japonés, propietario de un periódico, afirmó el 19 de abril de 2009, que Gedhun Chokyi
El X Panchen Lama
Nyima, la reencarnación del anterior X Panchen Lama, precisamente la reencarnación que señaló como verdadera el propio Dalai Lama, había muerto, hace tiempo ya, de cáncer.
Las revelaciones de Shimatsu molestaron bastante al Gobierno chino que se jactaba de cuidar y proteger al Panchen Lama niño, a pesar de que ellos hubieran elegido a otro. También el Gobierno tibetano quedó en entredicho pues, de ser cierta esta noticia, resulta que habían elegido una reencarnación con mala salud y destinada a morir prematuramente.
Ni el Gobierno chino ni el Gobierno tibetano han comentado nada acerca de este descubrimiento del periodista japonés.
Algunos expertos afirman que la noticia de Shimatsu es poco creíble e improbable. Pero, desde luego, el Panchen Lama legítimo no ha sido visto en público nunca más.
El Dalai Lama supone que su candidato a XI Panchen Lama está retenido en Pekín.
El candidato chino, al que oficialmente, en la ceremonia de su recibimiento en Pekín, se le dijo públicamente, “Apoya siempre a la dirección del partido. Honra a tu patria, al pueblo y al socialismo”, también está en algún lugar de Pekín.
Ningún organismo internacional ha logrado saber en qué lugar exactamente.
El trono de Tashilumpo sigue vacío.



 

 

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