Cómo vino a Occidente el Ho´oponopono
Por Juan Ramón González Ortiz

REVISTA NIVEL 2

Ihaleakala Hew Len
Fue gracias al psicólogo Joe Vitale, uno de los primeros fundadores del género de “autoayuda”, como muchos de nosotros nos enteramos de que existía una cosa llamada Ho´oponopono.
El propio Vitale escribió con sus propias palabras el proceso que le llevó a descubrir el Ho´oponopono.
-------------------

Durante un pequeño descanso, eso que llaman un “break”, en una reunión de psicólogos, tal vez un congreso, Joe Vitale escuchó a sus espaldas, a un contertulioque hablaba de cierto psicólogo hawaiano, ya jubilado, que logró el milagro de sanar a todo un pabellón de criminales que estaban estrechamente aislados debido a sus incurables y graves trastornos mentales.
Intrigado por el tema, Vitale se dio la vuelta y se encontró de súbitofrente al psicólogoque acababa de contar aquella historia, y que en delicado equilibrio mantenía una vaso de wishky en una mano y un canapé en la otra. Nuestro protagonista le preguntó por ese personaje del que había narrado esa hazaña, y el otro le contestó diciendo que no tenía ni idea de quién era, pero que, seguramente, sería una de tantas leyendas urbanas del mundo de la psicología.
Hay que decir que Joe Vitale siempre tuvo mucho interés por todo lo que significara romper con un destino personal desgraciado. Durante su juventud, él fue un vagabundo que deambulaba por las calles de Dallas, robando comestibles en tiendas y supermercados. Dormía en portales, en casas abandonadas o en lugares escondidos. En aquellos duros años la palabra “esperanza” estaba fuera de su vocabulario. Salir del desánimo y de la negatividad parecía imposible.
Al acabar la reunión, Joe Vitale reflexionó sobre la historia que había escuchado. Y pensó lo mismo que el psicólogo que la narró: efectivamente, todo eso era una ficción, es imposible curar a criminales locos, y además curarlos a todos, en masa.Se desentendió de aquella invención. Siguió, entonces, con sus preocupaciones inmediatas, con sus libros, con sus pacientes.
Al año siguiente, Vitale acudió a un simposio, y de nuevo volvió a escuchar la misma historia. Esta vez, se prometió a sí mismo que averiguaría la verdad que latía debajo de aquella leyenda. Se acercó a quien acababa de contar la historia, y le preguntó, una vez que estuvieron a solas, por aquel relato. El otro le dijo que le comentaron que aquel mítico terapeuta usó una técnica o más bien un proceso psicológico llamado Ho´oponopono,y que este término era unapalabra hawaiana.Pero ya no sabía más.
Joe Vitale se quedó de piedra cuando escuchó aquella extrañísima palabreja polinesia, sobre todo porque él creía que conocía todas las tradiciones que se aplicaban modernamente en la psicología clínica.
Intrigadísimo por ese hombre sinigual hizo las maletas, y se presentó en las islas Hawai. Y allí empezó a buscar, y a peguntar.
Entonces descubrió que todo era cierto. Que esa historia del pabellón carcelario ocurrió de verdad. Y que ese psicólogo existía, y que se llamaba Ihaleakala Hew Len, el cual, por cierto, murió el 15 de enero de este año2022.

Vitale consiguió su número de teléfono. Rápidamente volvió a su hotel y le telefoneó. Ambos estuvieron una hora de conversando telefónicamente.
Al día siguiente quedaron para comer. Joe Vitale le rogó a Ihaleakala Hew Len que le narrara el episodio que se repetía en todos los congresos y simposios: la “mítica” curación de un pabellón entero de delincuentes y criminales peligrosísimos.
El doctor Len le contó que durante cuatro años estuvo trabajando en un Hospital mental de Hawai al que derivaban a todos los criminales diagnosticados como irrecuperables y dementes. Nada más entrar en su nuevo trabajo, el director de la Institución le advirtió de que no sufriese por el pésimo ambiente que rodeaba aquel trabajo. Las relaciones entre todos los trabajadores de aquel centro eran francamente malas. Y añadió que todos los psicólogos que habían pasado por allí habían dimitido al mes.Ninguno de ellos, ni siquiera los más jóvenes,habían podido aguantar másde treinta días.
Los guardianes, los vigilantes y el personal de servicio caminaban lejos de las celdas, con la espalda pegada a la pared opuesta.
Aquel lugar era algo así como el noveno círculo del Infierno de Dante.
El doctor Len, el primer día de su trabajo, una vez que se instaló, fue a ver al director y le pidió que le firmase una autorización para acceder a todos los informes, diagnósticos y expedientes médicos de aquellos enfermos. También le pidió que le autorizase a trabajar sobre los internos, pero sin tener que visitar, charlar o incluso ver a los pacientes.
El director de la institución no puso ningún reparo. Si se trataba de pacientes incurables, esquizofrénicos, animales feroces, ¿qué podía importar que el psicólogo los viera o no, si de todas las maneras no los iba a curar?
Sin embargo, al poco los pacientes empezaron a mejorar. Después de unos pocos meses, los que estaban permanentemente atados con correas, encerrados en sus mazmorras, fueron autorizados a salir y a pasear.
Los que tenían que tomar forzosamente enormes cantidades de tranquilizantes y sedantes, empezaron a ver que sus dosis disminuían pues ya no necesitaban tanta medicación. Muchos de ellos recibieron el alta de la institución.
Joe Vitale confesó que estaba atónito y hasta se le olvidaba comer, hasta el punto de que el doctor Len le tuvo que pedir varias veces que siguiese comiendo.
El doctor Len le comentó que no solo los pacientes mejoraron, sino que todo el personal de la institución, o sea, enfermeros, vigilantes y personal de servicio, bien pronto encontraron verdadero gozo en trabajar en aquel hospital.
Despareció el absentismo. Desaparecieron los traslados. Es más, puesto que todo el personal en baja (algunos llevaban años) iba volviendo, al final había más funcionarios de los que se necesitaban.
Finalmente, no quedó un solo paciente que tratar. Y ese pabellón, vacío del todo, fue cerrado por falta de uso.
Joe Vitale cuenta que ya no pudo aguantar más, y que se puso en pie, de un salto, entusiasmado por aquella historia, y, levantando las manos al cielo y alzando la voz, dijo: “¡Doctor Len, por amor del cielo, dígame qué hizo VD. para conseguir ese cambio milagroso!” Se hizo el silencio en todo el comedor y todos los comensales giraron la cabeza en dirección a aquel hombre que gritaba poseído en una especie de rapto heroico.
El doctor Len sonreía muy divertido por la incomodidad del resto del público.
“Muy fácil, querido doctor Vitale,simplemente intenté curar en mí aquella parte de mí que había provocado que esos hombres fueran así”.
Pero Joe Vitale no entendía nada, y muy impaciente le pidió una explicación, puesto que esa contestación superaba toda su ciencia y toda su lógica particular.
“El doctor Len me explicó entonces que entendía que la total responsabilidad de nuestra vida implica todo lo que está en nuestra vida, por el simple hecho de estar en nuestra vida y de ser, por esta razón, nuestra responsabilidad. En sentido literal, el mundo es creación nuestra”.
Cuando Vitale comprendió las palabras del doctor Len, dijo: “Guau, pero eso es muy duro de digerir. Ser responsable de lo que digo y hago es una cosa. Pero ser responsable de lo que dice y hace otra persona que está en mi vida es algo muy diferente”.
Pero esa era la verdad de aquel proceso curativo.
Si uno asume la completa responsabilidad de su vida, todo lo que ve, escucha, toca, o experimenta de cualquier manera, forma parte de su vida y, por tanto, también ha de asumirlo como responsabilidad propia.
Esto significa que cualquier cosa que exista en el mundo, delante de nosotros, aunque parezca que no participamos en ella, está ahí, delante de nosotros, para que la curemos.
El problema no está en la cosa que sucede, sino en nosotros que no somos capaces de enmendar la cosa. Y para cambiar esa cosa (el terrorismo, la economía, los criminales locos, lo que sea) somos nosotros los que tenemos que cambiar primero.
Esto es dificilísimo de aceptar, y aún más de vivir.
Eso es el Ho´oponopono.
? Pero, doctor Len, ¿cómo se curó VD. a sí mismo cuando leía los expedientes de todos aquellos asesinos?
? Muy fácil, diciendo “Lo siento mucho”, y “Te amo”. Una y otra vez, una y otra vez…
? ¿Cómo? ¿Pero qué dice? ¿Diciendo solamente “Lo siento mucho”, y “Te amo?
? Exactamente, diciendo solamente “Lo siento mucho” y “Te amo”.
? ¿Solo eso?
? Sí. Solo eso.
? Dios mío, no entiendo nada.
? Oh, querido doctor Vitale, amarse a uno mismo es la mejor manera de mejorarse a sí mismo y en la medida en que uno se mejora, se mejora el mundo.
Olvidándose del cóctel de gambas, Joe Vitale bajó la cabeza y cerró los ojos, ajeno e indiferente al ruido de aquel lugar, y, buscando el silencio en su interior, comenzó a pronunciar mentalmente, “Lo siento mucho”, “Te amo”. Entonces nuestro escritor y psicólogo se dio cuenta, repentinamente, de que no decía eso para nadie en particular, sino que simplementeestaba invocando al espíritu del amor para que él curase dentro de nosotros mismos todo lo que precipita esas adversas circunstancias externas.
Curiosamente, cuando después de aquella comida, Joe Vitale retornó a su hotel había recibido, a la misma hora desu comida con el doctor Len, un correo electrónico de un paciente suyo disculpándose por un detestable mensaje que le había enviado, hacía muchísimo tiempo.
? O sea, que si quiero curar a un criminal debo hacerlo curándome a mí mismo.
? Exacto.

Y así desembarcó en el mundo occidental la técnica del Ho´oponopono.
Joe Vitale nos cuenta que el doctor Len, en el aeropuerto, en el momento de despedirse,al pie del avión, le dijo a voz en grito: “Cuando VD. quiera mejorar, o cuando desee mejorar cualquier cosa en su vida, existe solamente un lugar donde buscar: dentro de VD. mismo. Y cuando mire hágalo con amor”.

Un poco más sobre el Ho´oponopono

Ho´oponopono en la lengua de los hawaianos significa “hacer lo correcto”.
Este proceso ya existía en la espiritualidad de los hawaianos,pero lo desarrollaban de forma grupal y usando un rito más complicado. Algunas tribus de pieles rojas norteamericanos también tenían técnicas parecidas. Esta forma de desarrollar el Ho´oponopono de maneraindividual fue una revelación particular y directa a la gran chamana Kahuna Mormah Nalaku Simeona, que fue nombrada por el Gobierno de Hawái, “Tesoro nacional viviente”, yque se lo enseñó personalmente al doctor Ihaleakala Hew Len.
El Ho´oponopononeutraliza la energía que asociamos a determinada persona, lugar o cosa. Esa energía es liberada y trasmutada en luz. Entonces, dentro de nosotros ese espacio vaciado se llena de luz. En el Ho´oponopono no hay culpa ni hay que revivir sufrimientos. Ni tampoco importa saber el porqué de determinado problema. Tampoco importa saber de quién es la culpa o el origen de todo. En el momento en el que uno experimenta dentro de sí algo incómodo en relación a una persona, lugar o acontecimiento, hay que repetir:
“Divinidad, limpia en mí lo que está contribuyendo a este problema”.
La secuencia completa del Ho´oponopono es:
• Lo siento mucho(algo, no es importante saber qué, penetró en nuestra mente y queremos pedir perdón por lo que esa cosa trajo).
• Perdóname (aquí pedimos a Dios que nos ayude a perdonarnos).
• Te amo (se cambia la energía bloqueada, que es el problema, en energía que fluye y que nos une a lo divino).
• Gracias(afirmamos nuestra fe en que todo quedará resuelto).
Convienerepetir esto varias veces.
No hay ninguna norma en relación con estas frases. El doctor Len tan solo usaba dos de ellas. Pero también se podría usar una sola.
A partir de la última repetición, lo que suceda está determinado por la divinidad.
Conviene pensar en estas frases en todos los momentos del día. Y ante cualquier sentimiento ruin, ante cualquier malestar, repetir la breve oración que hemos indicado un poco más arriba.
El doctor Len explicó que limpiar el alma visualizando un resultado no funciona. La verdad es que el Ho´oponopono aportauna evolución radical en todos los procesos terapéuticos y psicológicos pues deja claro que los expertos no están ahí para salvar a nadie, sino para limpiarse ellos a sí mismos.
La novedad de este enfoque es tangrande que nunca ha habido nadaparecido en la historia del enfoque psicológico en la sanación de las heridas del alma.
Otra cosa maravillosa del Ho´oponopono es que nos enseña a no entrar en la vida de nadie y a no a no marearle con nuestros consejos. Y al mismo tiempo, nos enseña a peguntarnos, “¿Por qué estoy experimentandocomo problema a esta determinada persona?”
La mente nunca entiende las cosas tal y como son. La mente se ha construido un modelo de cómo funcionan las cosas. Pero eso no es lo que verdaderamente está sucediendo.
”La mente tomas las decisiones por nosotrosantes de que nosotros decidamos tomarlas. Y eso es así porque existen millones de memorias inconscientes en nuestra mente subconsciente”.
Solo la divinidad puede borrar todas esas memorias inconscientes, porque nosotros no podemos. El Ho´oponopono es el proceso que permite a la divinidad que cancele las memorias que vivimos como problemas. De esta manera, a nuestro alrededor todo vuelve a su orden natural. Limpiar nuestra mente sirve para que suceda pacíficamente lo que es perfecto y correcto en nuestra vida. Y no lo hacemos con la finalidad de salvar la vida de nadie, o para ser amados o para ser mejores.No. Nosotros no podemos decirle a la divinidad qué resultados queremos. Eso es responsabilidad de la divinidad. Nuestra única responsabilidad, es decir: “Lo siento, perdóname, te amo. Gracias”.
La paz del Ho´oponopono empieza en uno y acaba en uno mismo.

 

 

REVISTA NIVEL 2 NÚM 42

 

 

revista nivel 2

REVISTA NIVEL 2. NÚM 41. AGOSTO 2025

 

REVISTA NIVEL 2

REVISTA NIVEL 2, NÚM 40

abril2025

revista nivel 2

Revista Nivel 2, ENERO2025

 


REVISTA  NIVEL 2   EN FACEBOOK

ENLACES A OTRAS PÁGINAS

 


 

Descargas gratuitas

evolucion y camino a la iniciacion

EVOLUCIÓN Y CAMINO A LA INICIACIÓN

 

 

revista nivel 2
SarSas

revista nivel 2