Los
Pitris o Constructores
Por Juan Ramón González Ortiz
gonzalezortiz2001@gmail.com

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En
lo que concierne al ser humano, existen dos grandes categorías
de devas.
Los devas que construyen el cuerpo inferior del ser humano son los
PITRIS LUNARES. Y los que construyen los principios superiores, losPITRIS
SOLARES.
Los creadores de la humanidad, por tanto, están repartidos
en siete clases: cuatro de ellas son corpóreas, y corresponden
a los Pitris lunares, y tres son incorpóreas, y corresponden
a los Pitris solares.
Los creadores corpóreos proporcionan al ser humano su vehículo,
mientras que los incorpóreos proporcionan la mente, así
como el cuerpo relativamente permanente del Ego o Ser Superior.
Los devas lunares, o “Pequeños Constructores” nos proporcionaron
tres principios:
• El cuerpo etérico.
• El prana.
• El deseo, o Kama.
Y los devas solares, o “Grandes Constructores”, nos proporcionaron
dos principios:
• La mente inferior.
• La mente superior.
Los
Pitris lunares
¿Qué nos dice la Teosofía?
La
información que sobre este tema nos proporciona la Teosofía
no es ni tan abundante ni tan grandiosa como lo que nos presenta el
Maestro Tibetano, el cual teje un cuadro de una vastedad y de una
grandeza inimaginables.
En el Primer Sistema Solar, el aspecto negativo de la sustancia, o
sea, el aspecto Madre, o Materia, llegó a su más alto
punto de perfección. Por eso los Pitris inferiores predominaban.
En nuestro actual sistema de Segundo Rayo, o aspecto Vishnú,
la fuerza activa está en las manos de los Pitris solares o
devas mayores.
Los Pitris lunares se llaman también BARHISHAD PITRIS, Blavatsky,
Leadbeater y los primeros teósofos emplean, en general, este
término. Sus cohortes son la sustancia material, o la forma
material, la cual posteriormente es puesta movimiento. Podríamos
decir que lo único que pueden hacer, debido a su nivel de evolución,
es revestir a la Monada y en ningún caso proporcionarle un
principio mental. Temporalmente, al menos, son “Los Conquistadores
del Espíritu”. Poseen el fuego creador del Tercer Rayo. Son
el producto del sistema precedente, y su relación con nuestro
actual sistema es la misma que la relación de la Cadena Lunar
con respecto a la Cadena Terrestre. No olvidemos que todo cuanto atañe
al pasado, a lo lunar, y a nuestra naturaleza inferior se considera
un lastre que ha de ser superado e incluso destruido. Por eso esotéricamente
se dice que el mal es permitir que el principio que debe ser sometido
nos gobierne. El principio positivo debe manipular al negativo. Cuando
se sigue la línea de menor resistencia, caemos en manos de
este principio, el cual, es decir: el cuerpo, en sí mismo no
es un principio. Esta es la vía negativa. Cuando en el Apocalipsis
se nos dice que Satán está encadenado por mil años,
se nos está diciendo que el ser humano debe librarse de los
Señores Lunares para alcanzar la entrada en la gran paz del
Pralaya.
Leadbeater nos dice en La vida interior, que el nivel fijado para
el logro humano en la Cadena Lunar era la Iniciación cuarta,
la del Arhat. Los que llegaron a tan alta condición, fueron
llamados “Señores de la Luna”. Uno de esos grupos que logró
la finalidad del Logos, decidió permanecer en estrecho contacto
con la cadena siguiente, la Cadena Terrestre. Los miembros de esta
clase son los denominados específicamente BARHISHAD PITRIS.
Annie Besant, refiere que también se los llama Hijos del Crepúsculo,
Hijos de la Luna, Progenitores y Cubos, pues, durante la Cadena Lunar,
conquistaron la materia en su forma cuaternaria, y llevaron consigo
esa materia para su posterior evolución durante la Cadena
Terrestre.
Tengamos en cuenta que hubo individuos que ya alcanzaron el nivel
de Arhat en el Globo A de la Séptima Ronda (o sea, la última
ronda) de la Cadena lunar. Otro grupo de entidades logró ese
nivel en el Globo B. Ambos grupos abandonaron la Cadena Lunar en ese
punto y siguieron otros senderos.
Un grupo de los que alcanzaron el nivel de Arhat en el Globo C son
nuestros Barhishad Pitris, pues ellos fueron los que desearon vincularse
con la Cadena siguiente. Nuestra Cadena, la Cadena Terrestre. Ellos
abandonaron la Cadena Lunar en el Globo C y se dirigieron a la región
en la que ya se estaba construyendo la Cadena Terrestre; posteriormente,
se les unieron otros Barhishad más.
Hasta
en el Globo G, el último, de la Séptima Ronda de la
Cadena Lunar, se siguieron produciendo Barhishad Pitris. Los Barhishad
Pitris formaron cuatro grupos. Cada uno de los cuatro grupos de Barhishad
Pitris se encargó de regir una de las rondas de la Cadena Terrestre:
• La Primera clase de Barhishad Pitris, que tiene el cuerpo causal
como su vehículo más bajo, rigió la Primera Ronda
de la Cadena Terrestre.
• La Segunda, que tiene el cuerpo mental como su vehículo más
bajo, rigió la Segunda Ronda.
• La Tercera, usaba el cuerpo astral como su vehículo más
bajo, rigió la Tercera Ronda.
• La Cuarta, que usaba el vehículo etérico como su vehículo
más bajo, rige la Cuarta Ronda.
Además, cada una de las cuatro clases de estos Pitris tiene
siete subclases, rupa y arupa. De manera que hay veintiocho subclases
de Barhishad Pitris. Los Barhishad Pitris pertenecen a la Séptima
Jerarquía creadora. Tienen bajo su mando a las vastas legiones
de Espíritus de la Naturaleza, que son los verdaderos constructores
de las formas, pues los Barhishad Pitris serían algo así
como los arquitectos que entregan los planos a los grupos de albañiles,
aparejadores, técnicos, encofradores, ... Algunos de los
Barhishad más adelantados, los del Globo A, B y C, supervisaron
la labor detallada de la construcción de los diversos Globos
de la Cadena Terrestre.
Fueron los Barhishad del Globo G de la Cadena Lunar, los que crearon
las formas arquetípicas primitivas en el Globo A de la Cadena
Terrestre en la Primera Ronda, dando sus Sombras o Chhayyas para su
construcción. Luego llegaron las entidades y ocuparon las formas
creadas.
La
Gran Invocación
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
que afluya luz a las mentes de los hombres,
que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
que afluya amor a los corazones de los hombres,
que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro en donde la Voluntad de Dios es conocida,
que el propósito guíe las pequeñas voluntades
de los hombres,
propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
que se realice el Plan de Amor y de Luz
y selle la puerta donde se halla el mal .
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el el Plan en la Tierra.
Los de la clase siguiente, es decir, los Barhishad del Globo F en
la Cadena Lunar, supervisaron la evolución de las formas en
la Segunda Ronda Terrestre. Y así hasta la Cuarta Ronda. La
actual.
La Tierra se formó cuando los habitantes de la Luna la abandonaron.
Al ser abandonada por su Espíritu, la Luna empezó a
desintegrarse. Una parte muy grande de su sustancia pasó a
construir la Tierra. Cuando los habitantes de la Luna la abandonaron
ya estaban construidos los Globos A, B y C de la Cadena Terrestre.
Agnichaitas
y Agnisuryas
¿Qué nos dice el Maestro Tibetano?
El
Maestro Tibetano nos dice en su Fuego Cósmico,
“Al final del Mahamavantara, ellos (los Pitris Lunares), habrán
construido, de acuerdo al plan, una envoltura o vehículo perfecto
para que se exprese el Pensamiento divino, lo cual se realizará
manipulando la sustancia negativa; utilizarán el calor de
la Madre para nutrir el germen del Pensamiento divino y llevarlo
a la fructificación. Cuando el germen ha alcanzado la madurez,
entonces el aspecto Madre ya no tiene objeto y el Hombre, esotéricamente,
queda libre o se libera.
Los Pitris lunares y constructores menores, desde el punto de vista
del sistema, se expresan plenamente en el reino animal. Cuando produjeron
al ser humano animal como impulso inicial, desempeñaron su
función primordial, y (en escala menor y en conexión
con uno solo de los Humanos celestiales) así como la Luna
es un mundo moribundo y decadente, también en escala comparable
al sistema y por lo tanto abarcando un vasto período de tiempo,
el trabajo de los Pitris lunares está llegando lentamente a
su fin, a medida que el poder ejercido por el tercer reino o animal,
sobre el humano, está siendo reemplazado por el poder espiritual;
desaparecerá, en sentido esotérico, la analogía
que existe en el sistema de la actividad pítrica lunar”.
El MT propone específicamente este esquema para desarrollar
el tema de los Pitris, tanto lunares como solares (que son exclusivamente
los llamados Agnisvattas, entre otros nombres, claro está).
Este esquema es muy importante. Él usa exclusivamente los siguientes
términos:
Nombre
Plano Cósmico Plano del sistema Naturaleza Regente
Agnichaitas 7º subplano físico cósmico Físico
Concreción densa Kshiti
Agnisuryas 6º subplano físico cósmico Astral
Liquido Varuna
Agnisvattas 5º subplano físico cósmico Mental
Gaseoso Agni
En
el plano cósmico, los Agnichaitas son específicamente
los constructores del plano más denso, o plano físico,
y los Agnisuryas del plano líquido cósmico, o plano
astral.
1. Agnichaitas
El
regente de los Agnichaitas es Kshiti. El regente de todo el plano
físico. El MT nos dice de él:
“El gran deva Kshiti los rige en el plano físico. Es un deva
de categoría y poder similares a los del Chohan de Rayo; preside
todo lo que está fuera del reino humano en el plano físico
y tiene como consejeros a los cuatro señores dévicos
secundarios de los cuatro niveles etéricos. Con ellos preside
un concilio subsidiario de siete devas que tratan todo lo que se relaciona
con la evolución dévica y el trabajo de los constructores
mayores y menores”.
Los devas que funcionan en el séptimo plano cósmico
físico y producen la concreción más densa son
los Agnichaitas. Son los que construyen el globo terrestre y, dentro
del Sistema Solar, constituyen el conjunto de toda la actividad y
de la vibración que aparece en el seno de la materia sólida.
Estos devas representan así la totalidad de la sustancia del
plano físico, el cual puede dividirse en dos niveles:
• Cuatro subplanos en materia invisible y etérica.
• Tres subplanos en materia concreta y observable.
A
cada uno de los cuarenta y nueve grupos de Agnichaitas se los denomina
“Fuegos”. Así pues, hay cuarenta y nueve Fuegos.
Nos
dice el MT:
“Tres grupos de Agnichaitas se ocupan de:
a. La fuerza o energía de la sustancia física. Ese
aspecto eléctrico que produce actividad.
b. La construcción de formas. Produce la unión de la
sustancia negativa y positiva, trayendo así a la existencia,
en su significado exotérico y común, todo lo que se
puede ver y tocar.
c. El calor interno de la sustancia que nutre y causa la reproducción.
Los tres grupos constituyen estrictamente el aspecto madre.
Estos
tres grupos también se subdividen en siete grupos que forman
la materia de cada subplano, considerando a esa materia como el cuerpo
de manifestación de uno de los siete devas por medio del cual
el Señor Raja del plano se manifiesta.
Estos
siete grupos se dividen nuevamente en siete, formando cuarenta y
nueve.
Los
tres grupos funcionan de la manera siguiente:
Grupo A. En el primer subplano. Suma total de la materia atómica
en el plano físico.
Grupo
B. En los subplanos etéricos segundo, tercero y cuarto. Constituyen
la sustancia de esos planos, los transmisores de prana, por intermedio
de los cuales el prana fluye hacia los aspectos más concretos
del vahan o vehículo denso logoico.
Grupo C. En los tres subplanos inferiores; los devas que constituyen
la esencia de todo lo tangible, visible y objetivo”.
Con respecto a los Agnichaitas del
Grupo
A
“el más importante del plano físico desde el punto
de vista de la creación y de la objetividad”, el MT escribe:
“Es por eso que sólo se permite dar muy pocas indicaciones,
las que tratan simplemente de las relaciones del hombre con dichas
entidades; éste se vincula principalmente con ellas porque
su átomo físico permanente está directamente
energetizado por las mismas, pues él es parte de su naturaleza
y ocupa un lugar en su forma”. (…)
Los devas de los niveles atómicos de todos los planos de nuestro
esquema trabajan en estrecha asociación:
a. Entre sí, formando de este modo, siete grupos, suma total
del aspecto Brahma de nuestro sistemaplanetario.
b. Con los Siete grupos que constituyen la materia atómica
del esquema, nuestro polo opuesto.
c. Con el grupo particular de ese esquema que Constituye uno de los
vértices del triángulo del sistema del cual nuestro
esquema, conjuntamente con el opuesto, constituyen los otros dos vértices.
d. Con los correspondientes grupos, en menor grado, en todos los esquemas
del sistema.
e. Con el esquema que corresponde al primer aspecto o plano de Adi.
f. Con esos devas que forman la sustanciaespíritu de la manifestación
de ese Rishi particular de la Osa Mayor, prototipo de nuestro particular
Logos planetario.
g. Con los devas que forman la sustancia de una de esas existencias
esotéricas a las cuales se refiere La Doctrina Secreta ( )
como “Las esposas de los siete Rishis” o las siete hermanas, las
Pléyades. Una de estas siete hermanas tiene una estrecha
relación con nuestro Hombre celestial y, por lo tanto,
tenemos la interesante interacción cósmica siguiente:
1. Uno de los siete Rishis de la Osa Mayor.
2. Una de las siete Hermanas, una Pléyade.
3. El Hombre celestial de nuestro esquema.
Dicha interacción será triple y, en lo que a nosotros
concierne, justamente ahora involucrará la transmisión
de la fuerza vital que circula en la sustancia dévica a través
de la materia atómica de nuestros planos. Esto afectará
materialmente a algunos seres humanos más que a otros,
de acuerdo a su rayo y naturaleza, y este efecto se demostrará
en la vivificación de las espirillas de los átomos
permanentes y de los centros”.
El Grupo B
“Al encarar el tema del Grupo B o segundo grupo de Agnichaitas nos
ocuparemos de ese importante grupo de devas denominados en algunos
libros “Los devas de las sombras”. Su función es principalmente
cuádruple y constituye la base del movimiento o actividad en
todos los planos, actividad producida por la interacción de
los aspectos negativo y positivo de Brahma, el Dios manifestado.
Primero, son los que construyen el cuerpo etérico de todas
las existencias sensibles y principalmente el cuerpo etérico
de todos los hombres.
Segundo, son los que trasmiten prana.
Tercero, desempeñan una función muy definida en el
proceso evolutivo, la de vincular los cuatro reinos de la naturaleza,
siendo esencialmente los que transmutan y transmiten lo inferior
a lo superior. Construyen entre cada reino mineral, vegetal,
animal y humano lo que, en cada caso, corresponde al antakarana o
puente que une al manas superior con el inferior, el canal que transmite
la vida desde el reino humano inferior al espiritual o superior”.
Este grupo de devas, “Los devas de las sombras”, se dividen, además,
en cinco clases. La Primera Clase, se ocupa de la magia. La Segunda
Clase, se manifiesta como electricidad en el plano físico,
la Tercera Clase de devas constituye en su conjunto el aura de la
salud, colectiva e individual, en los tres reinos. La Cuarta Clase
son los devas que responden al estímulo del Rayo y a las vibraciones
planetarias. La Quinta Clase, constituye el centro que vibra al ritmo
de Kundalini.
Grupo C
“El tercer grupo de estos devas está muy relacionado con el
control que ejerce el departamento del Manu y con los grandes devas
asociados a dicho departamento en este planeta. Debido a la actividad
que despliegan durante ciertos ciclos, cambian toda la superficie
de la Tierra mediante la acción volcánica; continentes
surgen y se sumergen; los volcanes están activos o pasivos,
y así el mundo es purificado por el fuego. En su correspondiente
sector estos Agnichaitas se mantienen activos, construyendo formas
minerales por medio del fuego; son los alquimistas de las regiones
inferiores, y mediante el contacto y el conocimiento de ‘palabras’
por las cuales son controlados, los futuros alquimistas científicos
(en contradicción con los alquimistas idealistas del pasado)
trabajarán con los minerales y con las vidas corporificadas
en todas las formas minerales. El secreto de la transmutación
de los metales comunes en oro será revelado cuando las condiciones
del mundo sean tales que al oro no se lo considere el metal patrono
y por ende su libre fabricación no conducirá al
desastre, y cuando los científicos trabajen con el aspecto
vida o con la vida eléctrica positiva y no con el aspecto sustancia
o forma”. (…)
“No es aconsejable extendernos más sobre sus funciones (…)
Hoy el conocimiento produciría dos resultados: primero, pondría
a la familia humana bajo el poder (aún ciego y destructivo)
de ciertos elementos de naturaleza análoga a la del cuerpo
físico. Esto traería como consecuencia la destrucción
de la forma o se llegaría a la parálisis y a la demencia
en gran escala. Segundo, se pondría el poder en manos de ciertos
Hermanos del Sendero ( ) izquierdo y de un determinado número
de magos inconscientes (de los cuales hay bastantes que lo emplearían
sólo para fines egoístas, malignos y materialistas.
Por eso no es conveniente más información acerca de
esta sustancia física densa y de los que la corporifican.
Los Agnichaitas del tercer grupo son todavía para el hombre
una amenaza y sólo pueden ser manejados en forma grupal y
en amplia escala por el guía del departamento del Manú
mediante sus propios regentes ciertos devas que poseen un desarrollo
igual a la sexta Iniciación”.
2.
Agnisuryas
Son
los antiguos dioses de las aguas del espacio y de las aguas de la
materia. Son los devas creadores del sexto plano, el plano astral.
“El
plano astral es para el hombre el principal campo de batalla y la
zona más intensa de su campo de sensación la sensación
mental esotéricamente comprendida, es por ahora sólo
una posibilidad.
El
cuerpo astral es el lugar de la vibración más violenta
del hombre y las vibraciones constituyen la causa poderosa de su actividad
en el plano físico. El hombre debería comprender en
la actualidad, que los devas del plano astral controlan casi totalmente
lo que hace y dice, y que la meta de su evolución, la meta
inmediata, consiste en liberarse de su control a fin de que él,
el verdadero Ego o Pensador, pueda convertirse en una influencia
predominante.
Para
ser más explícitos y a fin de ilustrar esto diré
que las pequeñas vidas elementales que forman el cuerpo emocional
y la vida positiva de cualquier deva evolutivo vinculado (debido
a vibraciones similares) a un hombre determinado le proporciona un
cuerpo astral de poder coherente y positivo, que todavía controla
prácticamente a la mayoría.
El
hombre generalmente hace lo que sus deseos e instintos le sugieren.
Si este deva evolutivo es de orden elevado (como en el caso de un
hombre altamente desarrollado) la vibración será
elevada y los deseos e instintos, en consecuencia, buenos y exotéricamente
correctos. Sin embargo, si el hombre se deja controlar por ellos,
es porque permanece bajo la influencia dévica y debe liberarse.
Si la vida dévica es de orden inferior, el hombre demostrará
instintos bajos y viciosos y deseos viles”.
Varuna
es el deva que gobierna este plano. Representa la Vida central que
anima la sustancia astral de todo nuestro sistema, el sexto subplano
del plano físico cósmico. Tanto Varuna como un deva
que está por encima de él, dependen de una Entidad Cósmica
que anima al plano astral cósmico.
Tras
el Señor Raja del Plano, existen siete grandes devas Agnisuryas
que dan fuerza positiva a cada uno de los siete subplanos del plano
astral del sistema.
En
tercer lugar, existen además varios grupos de devas Agnisuryas,
que realizan diferentes funciones, llevan a cabo diversas actividades
y producen resultados constructivos. Son devas de muchos tipos y clases,
un grupo de ellos se relaciona actualmente con la expresión
sexual en el plano físico de la humanidad.
“Un grupo que en esta oportunidad ha sido impulsado a la existencia,
y personifica el fuego de la expresión sexual tal como lo
comprendemos, impulso o instinto que se halla detrás del
deseo sexual físico.
Dominó en la cuarta raza raíz, época en que las
condiciones sexuales alcanzaron una etapa de increíble
horror desde nuestro punto de vista. A dichos devas se los va controlando
gradualmente y, cuando el último lemuriano haya pasado
a la quinta raza raíz, este grupo, lenta y totalmente, habrá
desaparecido del sistema solar. Se halla relacionado con el “fuego”
pasional del Logos solar y con uno de Sus centros en particular; dicho
centro está paulatinamente entrando en la oscuridad y su fuego
será transferido a un centro más elevado”.
Acerca de estas numerosísimas vidas que forman los tres grupos
de los Agnisuryas, el MT nos comenta:
“Por
ahora resulta imposible e igualmente inútil enumerar otros;
se ha considerado conveniente llevar al conocimiento de los estudiantes
estos innumerables tipos de sustancia dévica debido a la importancia
primordial que tiene el cuerpo astral en los tres mundos.
Dominando
estas vidas dévicas, “trasmutando el deseo” en aspiración
y por medio de los fuegos purificadores del plano astral, el hombre
oportunamente adquirirá conciencia búdica”.
Funciones
de los Agnisuryas
“Los
devas del plano astral están especialmente vinculados
al hombre en la actualidad debido a la polarización astral
y al papel que desempeña el deseo y el sentimiento en su evolución.
La conciencia se expande por medio del contacto, por la apreciación
inteligente de aquello con lo que se hace contacto y por la comprensión
de lo que ha de conseguirse por medio de un contacto específico.
Aquello con lo que ha de hacerse contacto depende de la vibración
recíproca y, en consecuencia, el deseo (la búsqueda
de sensaciones) y el sentimiento (el reflejo de ese deseo) es de
real importancia, poniendo constantemente al hombre en contacto aunque
él no se dé cuenta con la sustancia dévica de
cualquier tipo”.
(…)
“El
plano astral es para el hombre el principal campo de batalla y la
zona más intensa de su campo de sensación la sensación
mental esotéricamente comprendida, es por ahora sólo
unaposibilidad. El cuerpo astral es el lugar de la vibración
más violenta del hombre y las vibraciones constituyen la causa
poderosa de su actividad en el plano físico. El hombre debería
comprender en la actualidad, que los devas del plano astral controlan
casi totalmente lo que hace y dice, y que la meta de su evolución,
la meta inmediata, consiste en liberarse de su control a fin
de que él, el verdadero Ego o Pensador, pueda convertirse
en una influencia predominante.
Para ser más explícitos y a fin de ilustrar esto diré
que las pequeñas vidas elementales que forman elcuerpo emocional
y la vida positiva de cualquier deva evolutivo vinculado (debido
a vibraciones similares) a un hombre determinado le proporciona un
cuerpo astral de poder coherente y positivo, que todavía controla
prácticamente a la mayoría.
El
hombre generalmente hace lo que sus deseos e instintos le sugieren.
Si este deva evolutivo es de orden elevado (como en el caso de un
hombre altamente desarrollado) la vibración será
elevada y los deseos e instintos, en consecuencia, buenos y exotéricamente
correctos. Sin embargo, si el hombre se deja controlar por ellos,
es porque permanece bajo la influencia dévica y debe liberarse.
Si la vida dévica es de orden inferior, el hombre demostrará
instintos bajos y viciosos y deseos viles.
Si
estas observaciones son correctamente interpretadas se comprenderá
algo de lo que se quiere significar cuando se habla de la evolución
dévica como “evolución paralela” a la del hombre”.
El
MT nos deja muy claro que el único interés de conocer
los devas del plano astral es alcanzar su trasmutación. No
olvidemos que el plano astral es un reflejo deformado del plano búdico.
Por eso el cuerpo astral, una vez purificado es una clave valiosísima.
La Iglesia Católica comprendió esto muy tempranamente
cuando por medio del incienso, de la música solemne y bella,
de los hábitos hermosos y brillantes, o de la impresionante
presencia de los rituales intentó transmutar la emoción
inferior en aspiración, y el deseo inferior en deseo superior.
El
MT ha dejado ya muy bien trazado el camino que hemos de emprender:
elevar las fuerzas del plexo solar (plano astral) hasta el corazón
(plano búdico).
Puesto
que los Agnisuryas (o devas del sexto plano) están bajo la
influencia del Sexto Rayo, muchas organizaciones y grupos religiosos
que trabajan (a veces sin saberlo) con estos ángeles, están
sometidos al carácter negativo del Sexto Rayo, volviéndose
separatistas, sectarios y fanáticos.
El
planeta Neptuno es quien preside los devas del agua. Es uno de los
planetas más ocultos. Su representante, VARUNA, es una emanación
suya. Es Neptuno quien preside la Segunda Iniciación, la del
Bautismo.
Hay
un dicho esotérico que dice:
“Nadie
puede empezar a coordinar el vehículo búdico a menos
que esté bajo la influencia de Neptuno”.
Los
Pitris Solares
Son
los seres a los que la Teosofía denomina como “Los grandes
constructores”.
Son
los que construyen la mente humana, pues a esta clase pertenecen los
devas del plano mental.
Según
su función o el plano en el que se expresan, se les ha denominado
de múltiples maneras:
• Ángeles Solares.
• Agnisvattas.
• Dhyanis del fuego.
• Hijos de la mente.
• Egos.
• Almas.
• Asuras, etc., etc.
•
Estos Pitris también han pasado por el estado humano.
En
La doctrina secreta se los denomina Nirmanakayas y Yogis celestes.
Estos
devas son los que se sacrificaron para dar al ser humano su cuerpo
egoico, es decir, su consciencia, y alcanzar la individualización.
El
MT nos dice en Fuego Cósmico,
“Los
Pitris y devas solares, con todo lo que incluye el término,
expresan su fuerza más adecuadamente a través del
hombre. Son el origen de su autoconciencia, y su acción sobre
el aspecto negativo produce al Ego humano (en gran escala, considerado
en su totalidad fuerza cósmica); su acción sobre el
aspecto madre o negativo produce, en los niveles cósmicos,
esa Unidad Autoconsciente, un Logos solar, que actúa por medio
de Su vehículo físico. Desde el punto de vista cristiano,
los grandes Constructores construyen el Espíritu Santo,
o esa fuerza superior que fecunda la materia, mientras que los Constructores
negativos o inferiores, corresponden a la Virgen María”.
Los
grandes Constructores o Pitris Solares son el aspecto positivo de
la sustancia, o del fenómeno eléctrico, mientras que
los constructores menores, o Pitris lunares, son el aspecto negativo.
La acción combinada de estos dos grupos produce la luz, o
el Sistema Solar manifestado. En su totalidad, representan el conjunto
de la sustancia; es decir, la forma activa e inteligente, construida
para proporcionar una morada a la vida subjetiva central.
Tratar
de los Pitris solares exige una sabiduría y una calidad de
mente casi imposibles de tener. Muchas informaciones están
veladas, y son incomprensibles para los estudiantes normales, como
lo somos nosotros. Además, es muy importante saber en qué
plano actúan estos devas, y eso no siempre nos queda claro.
El
propio MT hablando de las correspondencias cósmicas entre
los Pitris solares, con los grupos de Logos Planetarios, y con los
grupos de los Fuegos Solares dice que “es un misterio prácticamente
irresoluble, en el presente, para el ser humano”.
Agni es el Señor Raja del plano mental. Reina sobre todos los
elementales del fuego, así como sobre los devas de los tres
planos de la evolución humana (plano físico denso,
astral y mental), no solo en la Tierra sino también en todas
partes del Sistema. Los tres fuegos básicos del Sistema son
tres ramificaciones del propio Agni. Según los Vedas, Surya,
el Sol, representa el Fuego Solar (Fuego del amor sabiduría);
Indra representa el Fuego Eléctrico (Fuego de la Voluntad,
su manifestación subjetiva es la vida una, o la unidad dinámica);
y el propio Agni, el Fuego por Fricción (Fuego de la Actividad,
o de la Materia).
Los tres proceden de Agni, el cual a su vez es una emanación
del Ser Supremo. El Fuego eléctrico procede del Sol espiritual
central. El Fuego Solar, procede del corazón del Sol. El Fuego
de la Materia, procede del Sol físico.
En el microcosmos humano existe una correspondencia perfecta con esta
manifestación:
• La Voluntad de Atma, que se manifiesta en la Chispa Divina, o la
Joya en el Loto.
• El Amor Sabiduría de Buddhi, que se manifiesta en los Rayos
y en el Loto de doce pétalos.
• La Inteligencia activa de Manas, que se manifiesta en el aspecto
sustancia y en los átomos permanentes.
Agni, por encima de Kshiti y de Varuna, es la totalidad de la vitalidad
del Sistema. Él es la Vida en sí misma y Él es
el que da el poder a toda potencialidad.
Agni es la esencia del pensamiento y de la vida coherente en todo.
Agni es la consciencia en su aspecto evolutivo. Por eso se dice que
Agni es la totalidad de los dioses. Es a la vez el Fuego de la Materia
y el Fuego de la Mente, mezclados y fusionados. Es la Mente que acciona
el Sistema. Es el Fuego de la Sustancia y la Sustancia del Fuego.
Hagamos notar que hay una misteriosa conexión entre el número
cinco, que es el número que expresa al ser humano, con el quinto
plano, que es el mental, y que también es el plano de los devas
del fuego. A esto hay que sumarle que estamos en la quinta ronda y
en la quinta raza raíz, quinta subraza.
De hecho, fue en el quinto Mahamanvantara que el Logos Solar tomó
su quinta iniciación mayor. Así mismo, fue en el quinto
Mahamanvantara cuando las tres quintas partes de los Manasaputras,
o auxiliares divinos, alcanzaron su fin evolutivo previsto.
El MT nos dice que el fin de la quinta cadena es la evolución
de los devas del fuego.
En el actual momento evolutivo, Varuna es el regente más activo.
Mientras que Agni solo lo es para los discípulos. Posteriormente,
dentro de muchísimo tiempo, Indra, el gran deva del Plano Búdico,
será el regente que condicione la vida en nuestro planeta.
Agnisvattas o Ángeles solares
“Por lo tanto, los ángeles solares son entidades de orden espiritual
elevado con una conciencia refinada correspondiente a la sustancia
material con la cual están revestidos. A fin de relacionar
esto con lo ya dicho, puede considerarse que los ángeles
solares forman colectivamente al Señor Brahma de la isla del
loto. Se los denomina con distintos nombres, Espíritus
planetarios, Asuras, etc., pero a fin de tener una idea adecuada respecto
a su naturaleza puede decirse que la relación que tienen con
el mundo espiritualmente regenerado y liberado de los Brahmines mundiales
o Nirmanakayas, es la misma que existe entre ellos y la humanidad
común. Los ángeles fueron esos Brahmines, que en Mahamanvantaras
anteriores pasaron períodos excesivamente extensos, trabajando
y sufriendo con el fin de fomentar la sabiduría en el mundo;
de allí surgieron como ángeles de la matriz infinita
de Aditi bajo su impulso kármico después de un periodo
de Mahapralaya”.
Profundizar en el tema de los Ángeles Solares, es profundizar
en el tema más prodigioso de toda la evolución planetaria.
El MT nos dice claramente: “Este conocimiento es el más oculto”.
No solo los Ángeles Solares acudieron a ayudar a la Humanidad.
En realidad, hubo dos clases más de ayudas cósmicas:
los Asuras, y los Kumaras, o Señores de Venus. Contando con
los Ángeles Solares, los tres forman las tres clases de Manasaputras
Los
Asuras, también llamados, “Hijos de la Noche”, o” Señores
de la Sabiduría Oscura”. Asura quiere decir “no dios”. Era
una jerarquía de seres turbulentos, activos, agresivos, de
naturaleza independiente y separativa (o Ahamkara). Allá en
donde se encontrasen surgía la guerra. Los Suras, por el contrario,
eran los “dioses”, y su naturaleza era pasiva y fundamentada en el
sentimiento de unidad. Siempre estaban dispuestos a obedecer las
leyes de los Logos.
Los
Suras representan el orden, y los Asuras el progreso.
Estas
fueron la primera clase de Manasaputras que vinieron a la Tierra.
Durante la Primera Cadena, fueron seres humanos.
Los
Asuras forman parte de la quinta Jerarquía Creadora, la del
misterioso Makara. Una tercera parte de estos Asuras rechazaron participar
cuando se les pidió que crearan el doble del ser humano, a
partir de su imagen. Dos tercios colaboraron. Los que rechazaron su
misión, encarnarían más tarde, en la época
atlanteana como los Señores de la Faz Oscura.
La
siguiente clase de auxiliares divinos son los Señores de Venus
o Kumaras. La tarea de estos seres era encarnar físicamente
en la Tierra a fin de guiar a la Humanidad y de convertirse en los
instructores de una jovencísima Humanidad.
También
fundaron la Jerarquía oculta y se encargaron desde entonces
del gobierno oculto del Planeta.
Toda
esta actividad tuvo lugar durante la Tercera raza raíz. La
unión del Espíritu materia con la mente o Manas, que
tuvo lugar en esa raza raíz, significa el verdadero surgimiento
de la llamada familia humana.
Este
acontecimiento también trajo como consecuencia que el Logos
Planetario tomó un vehículo físico transformándose
literalmente en un Avatar.
Según el MT,
“Se
ha afirmado que ciento cuatro Kumaras vinieron de Venus a la Tierra;
literalmente el número es ciento cinco, si a la Unidad sintetizadora,
el Señor del Mundo, se la cuenta como una. Permanecen
aún con Él los tres Budas de Actividad.”.
Así
pues, existen tres tipos de Pitris Solares:
• Los que implantaron la chispa de la mente en el primitivo ser humano.
• Los que tomaron cuerpos y modelaron el tipo humano
• Los que rechazaron encarnar.
La mayor parte de los seres humanos trabajan exclusivamente con los
constructores del plano astral, pues las formas de pensamiento generadas
por los humanos siempre están teñidas por el deseo.
Los constructores del plano físico, sin embargo, actúan
automáticamente según sean las corrientes de energía
que mueven el mundo sutil.
El
papel de los Agnisvattas fue construir el cuerpo egoico del cual
emergerá el principio de la Autoconsciencia, uniendo los tres
principios superiores ATMA BUDDHI MANAS con los tres principios
inferiores de la personalidad.
Los
Ángeles Solares, o Manasadevas, o Señores de la Llama,
o Agnisvattas, vitalizando con su propia energía el tercer
subplano del plano mental, dan origen a una vibración quíntuple
la cual produce el loto egoico, apareciendo un triángulo de
fuego manásico eléctrico. Ese triángulo es el
núcleo de lo que posteriormente se desarrollará como
ANTAKARANA.
El
chakra egoico del alma, incluidos en su interior los tres átomos
permanentes, es un gran misterio hasta para los escasos videntes
iniciados, que pueden verlo.
En
la Cuarta Iniciación, la actividad de ese triángulo
es tan grande que se parece más a una rueda que girase rápidamente.
Y toma un aspecto cuatridimensional. Entonces, los tres pétalos
del centro se abren, revelando “La Joya resplandeciente”.
Ojalá
nos sea dado a nosotros, pobre gusanitos, que avanzamos a trancas
y barrancas en la hondura de la noche, poder ver esa maravilla que,
con los ojos de la imaginación, tantas veces hemos anhelado.
La
verdadera transmutación alquímica es aprender a utilizar
las sustancias dévicas de los vehículos inferiores,
desarrollando la Autoconciencia.
Esto
se logra gracias a los Agnisvattas, que son los que construyen el
cuerpo egoico.
El
Ángel Solar se manifiesta entonces como Hijo de Dios.
En
el Sacrificio de la Crucifixión, el Hijo cede su puesto al
Padre, al cual hasta ese momento ha estado ocultando.
Por eso decía Juan el Bautista, “Es preciso que Él crezca
y que yo disminuya”.