La
reencarnación, con argumentos propios de la Ciencia.
Quintín García Muñoz

Más
allá de la vida
Siendo la reencarnación un tema tan extenso, sobre el que se
habrán escrito miles de libros y que es difícil decir
algo nuevo, intentaré indicar una faceta que tal vez defraude,
porque lo que espera la gente es que le digan que ha tenido vidas
anteriores, pero creo que, simplemente por casualidad, he dado con
una especie de disyuntiva en la que se encuentra la Ciencia.
La reencarnación es muy difícil de demostrar porque,
aunque existan personas que dicen recordar vidas pasadas, siempre
se plantea la duda razonable de si lo que recuerdan son sus vidas
anteriores o tal vez estos recuerdos son una especie de ensoñaciones,
incluso podrían ser vidas de otras personas, de los miles de
millones de seres humanos que habitamos en este momento la Tierra.
Creo que es la Ciencia la que nos da más argumentos para que
podamos pensar que la reencarnación es factible.
La Ciencia es la que más nos ha mostrado cómo todos
los reinos de la Naturaleza están compuestos por partes más
pequeñas.
Es un concepto que apenas valoramos, porque desde niños nos
lo han inculcado y lo damos por hecho.
Sin duda alguna, nuestro cuerpo es el mayor ejemplo de todos. Sobre
él hay escritos millones de libros y artículos. Y cada
día surgen nuevos descubrimientos sobre él.
Para los simples humanos, que somos el 90 por ciento de la población,
las células, el ADN, la tabla periódica de elementos,
y no digamos las partículas atómicas y subatómicas
son un mundo prácticamente desconocido.
Creemos en los científicos porque, realmente, han demostrado
que estos conocimientos se convierten en realidad cuando se habla
de la bomba atómica, o de la modificación de ARN para
vacunas.
Todos estos conocimientos se podrían resumir en una
gran Ley de la Naturaleza o del Universo que nos está señalando
de una forma tan exagerada que no vemos sus derivadas.
Y una derivada de tales conocimientos es que la reencarnación
existe.
Para descubrirlo, basta con coger un libro de Biología, por
ejemplo, y la cantidad de datos al respecto es inmensa.
Recuerdo que ya en el año 1980, pude leer algún artículo
(Revista Investigación y Ciencia) sobre los neurotransmisores,
elementos de nuestro cuerpo que habían sido descubiertos “recientemente”.
Millones de células, compuestas de otros microelementos,
son el andamiaje de los distintos órganos, tejidos y huesos…
Nos ha quedado bien claro que los cuerpos físicos
de los animales y del ser humano contienen en su ser millones de “individuos”.
Lo mismo se puede decir de los árboles y las plantas. Creo
que como ejemplo de todo ello puede recalcarse el tema de la fotosíntesis
o cómo la luz se transforma en alimento y vida para el reino
vegetal.
Si descendemos un poco más, nos encontramos con los minerales
que encierran millones de partículas “vivas” y que lentamente
se transforman, por la presión o por el calor, de elementos
groseros en elementos tan bellos como una esmeralda.
Es, pues, gracias a la Ciencia, que podemos entender uno
de los hechos más grandes de la Naturaleza: Todo está
compuesto de millones de partículas vivas que pasan y repasan
las estructuras en las que están contenidas.

Pero da la sensación de que la Ciencia no quiere
o no puede ver, de una forma total, una realidad tan enorme como es
que la Tierra, el planeta en que habitamos, es un Ser vivo y Autoconsciente,
compuesto de miles de miles de miles de millones de diminutas entidades,
entre las que se incluye el ser humano.
Esta última frase puede resultar un tanto altisonante y estrambótica,
pero, espero, amable y paciente lector, demostrar que realmente la
Ciencia no tiene en cuenta todos los aspectos de esta gran realidad.
Idea
básica sobre la reencarnación
Sobre la reencarnación hay un concepto un poco difícil
de comprender y es darse cuenta de que:
Lo que reencarna es una Entidad mayor en sus diferentes
componentes.
Este extraño concepto podría aplicarse a un árbol,
por ejemplo.
Un árbol, como entidad, puede vivir cien, doscientos, incluso
mil años. Pero todos años sus hojas se caen o se sustituyen,
y sus componentes internos, como la savia, cambian continuamente.
Es interesante recordar que un árbol captura la luz, que son
fotones que vienen del Sol, asimila el agua y los minerales que recorren
su estructura y le revitalizan año tras año.
Dicho de otra forma también se podría sugerir que el
agua y los minerales "reencarnan" en las plantas. Y no se
anula la teoría de que algo Mayor reencarna en lo menor puesto
que podríamos decir que La atmósfera y Los Mares, así
como la luz que llega del Sol, son sistemas mayores en comparación
con el árbol.
Es decir, la misma Ciencia nos indica que hay una entidad, en el tiempo
y en el espacio, llamada árbol, donde una infinidad de células
y átomos, sus componentes, van apareciendo, y después
de un ciclo determinado salen del árbol hacia otros mundos.
La misma Ciencia es quien nos ha enseñado que la
materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Por lo tanto bien puede ocurrir que el mismo agua recorra varias veces
el mundo vegetal, animal, humano...
Respecto al ser humano, qué podemos decir que no se sepa sobre
los millones de partículas de los que estamos compuestos, y
que cada cierto número de años se renuevan.
Podríamos decir, de nuevo, que los minerales, el agua, la luz
llegan a un cuerpo y al cabo de un tiempo se van.
Millones de células de todo tipo, nacen y renacen durante los
años de vida de un ser humano.
Es
decir, hay una estructura permanente, con cierto tipo de conciencia
que ve cómo desfilan sus millones de componentes.
Siendo un poco imaginativos, podríamos afirmar que la energía
de un ser humano “reencarna” en las distintas células, que
son transitorias y sustituidas por otra generación de células.
Siempre existe una estructura permanente y relativamente inmortal
(en relación con sus componentes) compuesta de millones de
elementos, los cuales se renuevan cada cierto tiempo. Una célula
nace, crece y muere, y recibe un tipo de energía que la mantiene
viva.
Comprendo que el lector expresa su desilusión porque no es
lo que esperaba.
Pero seguimos.
El siguiente paso es intentar captar el hecho de que tanto el árbol
como los animales y los seres humanos, y de esto sí que todos
sabemos algo porque nos sentimos vivos, tenemos consciencia y autoconsciencia.
Nuestra consciencia es “permanente” y su energía reencarna
en los diversos millones de partículas que tiene nuestro cuerpo.

Nosotros así lo sentimos, somos felices y nuestra felicidad
llega a los millones de células de que estamos compuestos.
Quizás nuestras ondas de amor hacia nuestro cuerpo se transformen
en ciertos productos químicos que las estimulan…
Especialmente, las neuronas del cerebro.
Se podría decir que el cerebro es un ordenador,
cuya materia está relativamente activa o pasiva según
pensamos.
Al igual que un ordenador, cuando la energía pasa por la memoria,
o por diversos circuitos, compuestos de silicio, nosotros, cuando
intentamos recordar algo, reactivamos, resucitamos, una materia que
estaba “muerta” para volver a revivir las experiencias del pasado.
Es
decir, que es la energía del ser humano o la consciencia la
que reencarna en las partículas que le componen.
Visto
desde otro punto de vista , podríamos afirmar que el aire,
el agua, la luz y los minerales en su conjunto reencarnan, cada cierto
tiempo, en los distintos cuerpos de la Naturaleza, para volver de
nuevo a su estado original. Véase el ciclo del agua.

¿Dónde
se queda la Ciencia?
La ciencia se queda sin respuesta en el paso que va del ser humano
a la Tierra.
Pero está súper claro que la Tierra es una Entidad,
en muchos aspectos viva, compuesta de miles de millones de seres humanos,
animales, plantas, microorganismos y partículas, que viven,
mueren, y se renuevan dentro de su Ser.
La
Tierra, una estructura estable, y para nosotros inmortal, a juzgar
por los millones de años que tiene, según nos indica
la misma Ciencia, se renueva, y sigue viviendo.
Siendo lógicos, podemos afirmar que unos diminutos seres como
los seres humanos, tienen autoconsciencia, así como los animales
y las plantas también muestran consciencia.
Por lo tanto….
Se puede afirmar, sin ningún género de dudas que:
Las características que muestran los componentes de la Tierra,
en este caso la autoconsciencia y la consciencia, son partes integrantes
del planeta.
¿Qué
Vemos en la Tierra?
Si todo lo que vemos de nuestro microcosmos, incluso comprobamos que
el macrocosmos también está compuesto por millones de
partículas, como pueda ser una galaxia compuesta de cientos
de millones de estrellas, ¿por qué no vemos que la Tierra
también es igual?
Si nuestro planeta está compuesto de átomos, minerales,
células, vegetales semiconscientes, animales conscientes y
seres humanos autoconscientes…
Parece meridianamente claro que nuestra Tierra es, como mínimo,
el conjunto de todo ello, pero, aún más, según
vamos observando siempre el Todo es mayor que la parte.
Dicho de otra forma:
Obligatoriamente, la Tierra es una Entidad Consciente
y Autoconsciente. También decimos que un ser humano es autoconsciente,
aunque tenga partes que no llegan a tal calificativo.
Aunque no podemos palpar la Conciencia de la Tierra ni su Autoconsciencia,
tenemos que reconocer que nuestro planeta no puede escapar a las leyes
universales, por lo tanto,
Ella es sus microelementos y ellos son Ella.
Tenemos ante nuestros ojos una Entidad Autoconsciente.
Podríamos decir que tal afirmación queda demostrada
por la historia de los seres humanos que conocemos.
Muchos acontecimientos se repiten. Lo que nos puede estar señalando
que la Tierra tiene Memoria, y que cada cierto tiempo, esa Memoria
repite algunos hechos históricos.
Alguien nos puede decir: la autoconsciencia es la esencia del ser
humano. Y podemos añadir que el ser humano es un ser microscópico,
así pues se deduce que el conjunto de seres humanos
o constituyen la Esencia de la Tierra, o bien La Tierra
que también es Autoconsciencia moldea a todos los microorganismos
que componen la Tierra.
Conclusión
Es una conclusión sencilla.
a) Si hacemos caso a algunos que dicen que lo que determina la naturaleza
de una superestructura como la Tierra son sus componentes, necesariamente
tenemos que afirmar que la Tierra es Autoconsciente, puesto
que tal Entidad es la suma de sus elementos. (Es lo que los
materialistas han afirmado respecto al ser humano… que su autoconsciencia
es el resultado de sus células).
Añadimos,
si las plantas, los animales y los seres humanos son hijos de la Tierra,
hay que deducir que la Tierra es Autoconsciente y Consciente.
b) Si hacemos caso a otros, deberíamos afirmar
que la Autoconsciencia de la Tierra es superior y más duradera
y se refleja en los seres humanos.
La ciencia, pues, debería declarar lógicamente que la
Tierra es Autoconsciente, puesto que sus componentes son autoconscientes.

Miles
de millones de seres auto-conscientes son parte intrínseca
de la Tierra, han nacido de ella, son la Autoconsciencia de la Tierra.
Es la lógica materialista aplicada a la Tierra, de la misma
forma que los mismos materialistas consideran al ser humano como el
resultado del conjunto de sus células.
Habría otra posibilidad y es demostrar que si la Tierra no
es Autoconsciente, entonces, el ser humano sería una importación
de otros planetas, y que no tienen nada que ver con la Tierra donde
habitan.
Es cierto que esta última suposición no solucionaría
el enigma de la existencia de Seres Superiores, pues simplemente trasladaría
el argumento a otros planetas el mismo problema.
Mientras la Ciencia se decanta por una de las dos o tres soluciones
posibles, de acuerdo a que lo Mayor siempre reencarna o se refleja
en sus componentes, podríamos establecer la siguiente premisa.
La Entidad Tierra infunde en sus células consciencia y la autoconsciencia,
es decir que su Consciencia y Autoconsciencia reencarna en los animales,
en las plantas, en los seres humanos, todos ellos renovados cada cierto
tiempo de la faz de la Tierra.
Tal afirmación es lo que parece deducirse de los argumentos
y conocimientos científicos.
Concluyendo, o la Tierra es por sí misma Inteligente
y Autoconsciente, o tales propiedades vienen de fuera del planeta.
Lo que no puede hacer la Ciencia es negar la existencia
de Seres Superiores al Ser humano, porque la misma Tierra es una evidencia
tan grande y tan cercana que ni nos damos cuenta de su Realidad.
Así
pues, la Ciencia, creo, debe tomarse en serio la hipótesis
de que la evolución no se detiene en el ser humano, sino que
continúa, como es lógico y natural, con la existencia
de Seres Superiores, como puede ser el Planeta Tierra, otorgándole
el atributo de Ser Autoconsciente o Supraconsciente.
De alguna forma estos razonamientos lógicos saben a poco para
aquel ser humano que cree firmemente en que tiene un alma inmortal
y que existe una Entidad llamada “Dios”, que es el Espíritu
que verdaderamente se mantiene Incólume a lo largo de millones
de años, y su Mente reencarna o es contenida continuamente
por esos pequeños seres que habitamos la Tierra.
Nosotros somos Él, y Él es nosotros. Pero, como podemos
deducir, Él es mucho más que la Raza Humana... Es el
conjunto de todo lo que hay en el planeta... Fuego o Electricidad,
Aire, Agua y Tierra.
Pido disculpas por ser tan reiterativo,
pero es que tal vez estamos ante una verdad tan evidente, que parece
mentira que no nos demos cuenta. Estamos insertados en unos "ordenadores"
gigantes, sus componentes son los planetas y los soles, y la electridad-vida-espíritu
pasa a través de los mismos, pero los científicos, erre
que erre.... sin demostrar que hay vida después de la vida...
q.g.m.