SECCIÓN PSICOLOGÍA ESPIRITUAL Y TRANSPERSONAL
Josep Gonzalbo Gómez

revista nivel 2

https://es.pinterest.com/pin/66005950783958474/

 

Basta de excusas espirituales
Muchas veces creemos que estamos en el camino correcto. Que buscamos con sinceridad una vida con sentido, que aspiramos a una verdad más profunda. Pero en medio de esa búsqueda espiritual, sucede algo sutil y muy humano: evitamos lo que realmente nos transforma.
Rehuimos esa conversación incómoda. Postergamos ese encuentro que nos in¬comoda. Giramos la cara ante esa persona que hemos etiquetado como “tóxica”, “pesada”, “conflictiva” o “perdida”. Y lo hacemos creyendo que estamos cuidando nuestro bienestar, nuestro equilibrio, nuestra “energía”. Pero, sin darnos cuenta, evitamos justo aquello que la vida, con precisión, nos está poniendo delante. Lo evitamos en nombre de la calma, del autocuidado, realmente del “trabajo inte¬rior a realizar”. Y así, disfrazada de buena intención, la evasión se convierte en nues¬tra forma más sutil de desconexión.
El ego, que sabe disfrazarse de espiritualidad, encuentra mil formas de esquivar lo esencial: un exceso de trabajo, una dedicación extrema a actividades deportivas, relaciones superficiales, el abandono ciego a la TV o redes sociales, una entrega desmedida a una mascota, la búsqueda constante de estímulos. Todas esas cosas, por sí solas, no son dañinas. Pero cuando se convierten en refugios para no sentir lo que debemos sentir, para no mirar lo que debemos mirar, entonces nos alejan de nuestro verdadero camino.
La pregunta es sencilla pero desafiante: ¿Desde dónde estamos viviendo nuestras decisiones? ¿Desde la conciencia, o desde el miedo disfrazado de bienestar?
Aquí tienes tres prácticas muy concretas para dejar de evitar lo que tu alma ha venido a afrontar:
1. Práctica de sinceridad diaria: Antes de dormir, revisa el día y pregúntate con humildad: ¿Qué he evitado hoy? ¿Qué encuentro, qué conver¬sación, qué verdad? Solo con reco¬nocerlo, ya estás abriendo espacio a una transformación real.
2. Escucha activa con quien evitas: Elige a una persona de tu entorno a la que sueles esquivar, juzgar o evi¬tar. Acércate sin expectativas. Escúchala sin corregir, sin interrumpir, sin querer tener razón. A veces, lo único que esa alma necesitaba era ser mirada con presencia.
3. Desactiva un escape: Elige conscien¬temente una actividad que usas como vía de escape (puede ser una pantalla, una conversación repetitiva, una tarea compulsiva) y sustitúyela por un momento de silencio, de observación o de contacto con alguien que lo necesite.
No se trata de cargar con el mundo. Se trata de dejar de huir.
La vida no necesita que seas perfecta o perfecto, sino presente. Porque detrás de cada persona que evitas, hay un reflejo que puede revelarte algo. Y detrás de cada evasión, hay una oportunidad de abrir el corazón.
No hacen falta grandes gestos. A veces, lo único que alguien espera de ti es que le escuches sin cerrarte. Eso, que parece tan simple, puede ser el acto más profundo de amor. Y ahí, justo ahí, empezarás a vivir de verdad.


https://youtu.be/ap8_CE36wHQ

 

 

Tu cáliz ya se está renovando
Hay momentos en los que la vida nos coloca ante decisiones que parecen determinantes. A veces se trata de situaciones pequeñas, otras veces de verdaderas encrucijadas. Y, con frecuencia, creemos que la mejor forma de decidir es analizar, hacer listas de pros y contras, repasar escenarios posibles, calcular riesgos y beneficios. Todo eso parece sensato. Pero… ¿realmente es desde ahí donde nace la decisión correcta?
La mente analiza, pero no puede ver la totalidad. Ve desde su marco limitado, condicionado por miedos, deseos, historias pasadas. Solo hay un lugar desde el que puede percibirse la verdad que corresponde a cada alma en su momento: el corazón.
Pero no hablamos del corazón emocional. Hablamos del corazón como un cáliz consciente, un centro de discernimiento silencioso, que solo recibe la verdad que estamos preparadas y preparados para sostener. Cuanto más limpio y amplio está el cáliz, más verdad puede contener. Si aún está lleno de ruido, de juicios, de vie¬jas ideas, no podrá recibir el “vino nuevo” del alma.
Esto no solo ocurre a nivel individual. También como humanidad compartimos un gran cáliz colectivo, que se transforma a medida que evolucionamos. Y en estos tiempos estamos justamente viviendo una renovación de ese cáliz común. Las verdades que están emergiendo ahora, en tantos corazones, son señales claras de ese cambio. No es algo repentino, pero sí constante. Cada nuevo acto de conciencia individual alimenta esa transformación colectiva.
Y aquí surge una gran pregunta:
¿Cuál es tu papel como ser consciente en medio de este cambio?
No se trata de luchar contra la inconsciencia social. Esa es una trampa más del ego. Tu papel no es “combatir”, sino sostener y fortalecer lo que nace nuevo: la belleza, la bondad, el amor, la verdad. Ahí está tu fuerza.
Aquí tienes tres prácticas concretas para alinearte con este nuevo nivel de discernimiento:
1. Pausa antes de decidir: Cuando sien¬tas que debes tomar una decisión, respira, detente, y pregúntate: ¿Esto nace del miedo, del deseo… o de algo más profundo? Deja que el corazón responda, no la prisa.
2. Revisa el estado de tu cáliz: ¿Qué es¬tás albergando en tu interior? ¿Viejas heridas, resentimientos, ideas fijas? Cada día, dedica un momento a soltar lo que ya no sirve. Un cáliz limpio recibe luz nueva.
3. Elige siempre a favor de lo que cons¬truye: En cada gesto, en cada respuesta, en cada relación… elige alimentar lo que eleva. No te distraigas luchando contra lo viejo. Sostén lo nuevo.
Recuerda: la vida no te pide que entiendas todo, solo que decidas desde el lugar correcto. Tu corazón, cuando está despierto, es el órgano más afinado para sentir la verdad. Y esa verdad te mostrará, aquí y ahora, qué es lo más amoroso, lo más coherente, lo más verdadero… en cada paso.
Y así, estarás ayudando a construir una nueva humanidad.
https://youtu.be/cpRHsyZwkM

 

 

Con consciencia, el mar social no determina tu rumbo

La vida, a veces, parece una navegación en mar abierto. Y no siempre navegamos con calma. A menudo, el oleaje se intensifica, las corrientes nos desvían y, sin darnos cuenta, acabamos arrastradas, arrastrados por fuerzas que no nacen de nuestro corazón, sino del ruido colectivo que lo inunda todo.
Vivimos rodeadas y rodeados por un mar social que condiciona nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras decisiones. A diario, recibimos el impacto de mensajes contradictorios, ideologías enfrentadas, discursos llenos de miedo y separación. Lo vemos en redes, en la televisión, en las conversaciones en la calle. Y sí, muchas veces, terminamos repitiendo lo que escuchamos, defendiendo lo que no hemos sentido y reaccionando desde lo que ni siquiera hemos elegido.
Pero aquí está la verdad que no cambia: no podemos controlar el oleaje del mundo, pero sí desde dónde lo atravesamos.
Estamos en un tiempo nuevo. Una era donde la transformación no vendrá de grandes masas ni de discursos exaltados. Vendrá desde ti, desde mí, desde cada persona que elige vivir conscientemente.
Una revolución silenciosa, sin banderas, sin etiquetas, sin necesidad de imponer nada. Una revolución que no nace del enfrentamiento, sino de la coherencia interior.
Esa revolución ya ha comenzado. Y tú, sin saberlo, tal vez ya formas parte de ella.
Por eso, en medio de este mar agitado, necesitas un centro firme. No para aislarte, sino para mantener tu rumbo con claridad, sin dejarte arrastrar.
Aquí tienes tres prácticas que pueden ayudarte a sostener ese rumbo:
1. Minuto de ancla diaria: elige varios momentos del día, siempre los mismos. Un solo minuto en el que te detienes, respiras y recuerdas: Estoy aquí para vivir desde la verdad, no desde el ruido. Ese minuto transforma todo.
2. Se consciente antes de actuar: antes de compartir una opinión, reaccionar a una noticia o sumarte a una corriente colectiva, hazte esta sencilla pregunta: ¿Esto que voy a decir o hacer contribuye a la unidad o a la división? Si no suma, suéltalo.
3. Afirma tu compromiso con lo real: cada mañana, al levantarte, declara en voz baja o en tu interior: Hoy elijo vivir con coherencia. Hoy elijo ser parte del cambio desde el amor. Esas palabras, repetidas con intención, se convierten en actos.

No estás sola. No estás solo. El mar puede rugir, pero dentro de ti hay un faro que sabe iluminar incluso en medio de la tormenta.
Y esa luz que ya has encendido —aunque sea tenue— es parte de algo mucho más grande que tú y que yo: el nacimiento de una humanidad más despierta, más libre, más viva. Sigue navegando. Pero hazlo desde el alma.
https://youtu.be/mkYD3bW20_4

 

 

En tiempos de guerra, elige la paz
Vivimos tiempos convulsos, donde la barbarie, la violencia y el dolor colectivo emergen una vez más en el escenario de la humanidad. Vemos, leemos y sentimos cómo se derraman lágrimas y sangre en múltiples rincones del planeta.
Asistimos impotentes, desde nuestras casas, al horror de guerras, genocidios, persecuciones y abusos que destrozan la vida de personas inocentes. Y una parte de nosotras, de nosotros, se estremece. Pero otra parte… también se desconecta.
Y es que cuesta mirar de frente tanto sufrimiento. Cuesta sostener el alma ante la brutalidad. Pero si de algo estamos llamadas y llamados como seres conscientes, es a no mirar hacia otro lado, sino a mirar desde otro lugar.
Desde una visión espiritual profunda, sabemos que cada acto de violencia, de dominación o destrucción lleva en sí misma una energía oscura que no se pierde: se transforma y regresa. Tarde o temprano, toda sombra busca ser iluminada. Toda fuerza destructiva acaba enfrentándose con su propio eco. Y aunque no siempre lo veamos, todo acto humano se inscribe en un tejido más amplio de consecuencias kármi¬cas, individuales y colectivas. Y sí, aunque parezca lejano, también tenemos parte de responsabilidad. Por acción o por omisión. Por permanecer indiferentes, por alimentar en lo pequeño, relativo a nuestra vida, lo mismo que criticamos en lo grande. Por ig¬norar nuestra capacidad de contribuir, aun¬que sea desde lo invisible. Porque como bien sabes, la violencia no comienza con una bomba: comienza con una palabra. Con una intención. Con una elección.
Desde una visión espiritual no se trata de luchar contra la oscuridad, sino de activar más luz. No de oponerse con rabia, sino de comprometerse con la paz.
¿Cómo podemos contribuir en medio de tanto dolor?
1. Elige con qué te comprometes a diario. Escoge una causa, una acción, un gesto que construya. Puede ser apoyar con tu tiempo o recursos una organización humanitaria, o bien sostener en tu oración o meditación a quienes sufren. Pero hazlo desde el corazón, no desde la culpa. Tu energía cuenta.
2. Cuida tus propias guerras internas. Observa cuántas veces al día entras en conflicto contigo, con otras personas o con la vida misma. Y cambia la reacción por comprensión. Sé el espacio donde se desactiva la violencia. Ese espacio comienza en ti.
3. Haz de la palabra un instrumento de paz. Exprésate con verdad, pero sin herir. Habla desde el alma, no desde el ego. Recuerda que cada conversación puede ser una semilla: de dolor… o de compasión.
El mundo necesita menos reacciones instintivas y más respuestas conscientes. Menos rabia, y más presencia. No podemos detener todos los conflictos, pero sí podemos dejar de ser parte de la inercia que los alimenta. Y esa decisión, aunque parezca pequeña, cambia el campo energético del planeta. Sé una voz para la vida. Una acción para la unidad. Un canal de paz, incluso cuando todo alrededor parezca temblar. No estás sola, no estás solo. Somos muchas, muchos, quienes elegimos vivir de forma distinta. Y ese compromiso silencioso es la verdadera revolución.


https://youtu.be/3oxAQPcetYY


 

REVISTA NIVEL 2 NÚM 42

 

 

revista nivel 2

REVISTA NIVEL 2. NÚM 41. AGOSTO 2025

 

REVISTA NIVEL 2

REVISTA NIVEL 2, NÚM 40

abril2025

revista nivel 2

Revista Nivel 2, ENERO2025

 


REVISTA  NIVEL 2   EN FACEBOOK

ENLACES A OTRAS PÁGINAS

 


 

Descargas gratuitas

evolucion y camino a la iniciacion

EVOLUCIÓN Y CAMINO A LA INICIACIÓN

 

 

revista nivel 2
SarSas

revista nivel 2