El ángel solar a la luz de la obra de Vicente Beltrán Anglada (I)
Juan Ramón González Ortiz

revista nivel 2

La realidad del ángel solar constituye uno de los misterios que se han divulgado en la Nueva Era.
Junto con el conocimiento de Shamballa y el advenimiento de la Gran Fraternidad Blanca, la existencia del Ángel Solar es uno de los tres aspectos capitales de la doctrina espiritual de la Era de Acuario.
A día de hoy, disponemos ya de bastantes datos para poder comprender, o, al menos, para intuir la realidad y la función de este excelso ser. Por otra parte, hay que ser conscientes de que el misterio de los Ángeles Solares es también el misterio de la creación del cuarto reino, el de los seres humanos.
Hasta el advenimiento de la Nueva Era, había poca información y toda ella era si no incomprensible sí extraordinariamente metafórica e, incluso, a ratos se cruzaba con otras enseñanzas esotéricas, confundiéndose todo en una maraña de doctrinas que solo los muy avanzados podían discernir.
Durante la Era Piscis, la figura del Ángel Solar se mezclaba con la de los Señores de la Llama, Lucifer, el Alma en sí misma, Cristo, alienígenas muy adelantados (lo que vulgarmente mucha gente llama “marcianos”), el Ángel Guardián (con el cual no tiene nada que ver),…
El Maestro Tibetano, y otros autores, nos han proporcionado una enseñanza correcta para discernir todos estos conceptos unos de otros y para poder llegar a una comprensión profunda (en la medida que podemos, pues no se nos ha revelado toda la doctrina) acerca de la realidad del Ángel Solar.
El Maestro Tibetano se refiere al Ángel Solar como:
• El Ego.
• El Señor Solar.
• El Alma en su propio plano.
• Manasadeva.
• El Observador.
• El Principio Crístico.
• Manasaputra.
• La Esfera Ígnea, etc…

El Maestro Tibetano ofrece datos sobre los Ángeles Solares en muchas obras, principalmente en Fuego Cósmico, pero también Iniciación humana y solar, Psicología esotérica y Los rayos y las iniciaciones.
Por su parte, Blavatsky en su Doctrina Secreta, solo emplea dos veces el término Ángeles Solares. Generalmente, usa el término Manasaputras, Brahmaputras o Hijos de la Sabiduría. Blavatsky, entre otros escritos, trata de este tema en el tomo II de La doctrina secreta y en La clave de la teosofía.
Además contamos con el extraordinario artículo John Nash, en The Beacon, que contiene mucha bibliografía, el libro de Torkom Saraydaran y la obra de Geoffrey Hodson El reino de los dioses.
El Ángel Solar es un adepto, un iniciado, que adquirió su altísimo grado en un universo, o manvantara, anterior. Nuestro Logos Solar, también inició su andadura en ese mismo universo anterior, y consumará su perfección en el próximo tercer universo, que será un universo de síntesis y cuya meta será la voluntad dinámica.
En el primer universo logoico, los Ángeles Solares formaban una Jerarquía que culminó a la perfección el objetivo que se esperaba de ellos, tenían, por tanto, la posibilidad absolutamente merecida de ingresar en el Nirvana. Aun así, pospusieron su decisión y renunciaron al Nirvana poniéndose a disposición de las necesidades de la Evolución.
El Ángel Solar es el mediador entre la Mónada y la personalidad. Por eso mismo es en todo equivalente a la figura de Prometeo, el Dador del fuego y Segundo Padre del género humano. El mito clásico de Prometeo es fácilmente accesible por nosotros. Es natural: es un mito, y los mitos están hechos para la comprensión. Sin embargo, la labor del Ángel Solar no es tan fácilmente comprensible. Porque el sacrificio de este ser supera por completo el alcance de nuestras sensibilidades. El Ángel Solar introdujo su propia vida en el cerebro primitivo y animal de aquellos seres humanos instintivos, posibilitando que se transformaran en humanos, en plenos seres humanos. El Ángel Solar se instaló en nuestro interior exclusivamente para que el ser humano realizase en su vida todos los atributos de los señores cósmicos.
Su nombre correcto sería el de AGNISHVATAS o DHYANES DE FUEGO, y son los señores del quinto principio cósmico.
Ellos fueron los que nos otorgaron la mente individualizada en cada uno de nosotros. Según se nos dice, los Ángeles Solares volverán de nuevo para dotar a la humanidad de la sensibilidad necesaria para desarrollar en su máxima potencia la cualidad del amor, sin la cual el poder de la voluntad dinámica sería insoportable.
Temporalmente, el Ángel Solar ha fabricado un envoltorio para sí, que es el Cuerpo Causal. Los videntes y personas que poseen el don de la visión oculta, pueden visualizar al Ángel Solar dentro del Cuerpo Causal, si es que están capaci¬tados para tan alta contemplación.
Con respecto a su aspecto:
• Tienen forma humana.
• Su sustancia propia es la luz.
• Son andróginos.
• Su vida es luz, radiación, comprensión e infinita compasión.
Desde el centro del corazón místico del Ángel Solar arranca un hilo de luz, brillantísimo, que enlaza con el AJNA en el cerebro físico del ser humano. Y de ahí surge otro hilo de idéntica sustancia causal que enlaza este punto con la cabeza del Ángel Solar. Así pues, cada Ángel Solar está unido a un determinado ser humano por una doble corriente de energía.
En verdad es imposible, inimaginable, para nosotros que podamos representarnos, o siquiera presentir, el enorme sacrificio que hace un ser cósmico de este tipo uniendo su vida a la pequeñez del ser humano.
Esta vinculación tuvo lugar hace, más o menos, unos dieciocho millones de años.
La venida de estos nuevos Prometeos tuvo como finalidad ayudar a extinguir el misterioso karma del propio Logos Solar, ya que el karma del Logos es su propio universo, pues el universo es una emanación de su propia vida y de sus cualidades. La redención del universo es un proceso larguísimo que consiste en la ascensión de toda la materia hasta el Espíritu. Así, cada una de las partículas de materia acabará trasformada en luz y radiación.
En ese proceso interminable entra en juego la decisión de los Ángeles Solares, con la finalidad de acelerar el proceso redentor. En aquella época, hace dieciocho mi¬llones de años, la humanidad aún es¬taba en estado animal, pero en la primitiva conciencia de aquellos humanos animales se levantó un poderosísimo clamor invocativo exigiendo, clamando, por un alma plenamente humana. Esa tremenda e incalculable efusión de fuerza cósmica proveniente del esquema terrestre tuvo un efecto inmediato. Y los Ángeles Solares fueron la respuesta a este clamor invocativo. Recordemos que en los océanos de la alta mística es tan importante la frase “¡Hágase la luz!”, como su respuesta: “Y la luz fue hecha”. Es preciso repetir, una y mil veces más, que estos ángeles eran enteramente libres de aceptar o no tamaño Sacrificio. Sin embargo, el espíritu de Fraternidad siempre desemboca en el sacrificio. Y para las más altas entidades la esencia de sus vidas pasa por la Fraternidad. Aclaremos ahora algunos aspectos, al estilo de lo que hace el coronel Olcott en su Catecismo budista:
• ¿Pertenecen los Ángeles Solares a nuestro Universo?
• Sí. Pertenecen a nuestro sistema solar. Su plano está incluido en el chakra cardíaco de la Divinidad Solar. Por tanto, provienen del corazón místico del Sol.

• ¿Existen seres de este tipo en otros e incog¬noscibles sistemas?
• Parece ser que sí. En todos los sistemas y universos de Segundo Rayo, existen Ángeles Solares, o Dhyanes de fuego, o Hijos de la Mente, con la misión de “redimir la sustancia teñida por el karma”.

• ¿Qué es redención?
• Es infiltrar luz en la conciencia. El karma vendría a ser algo así como la sombra, cuya luz debe ser libe¬rada. La redención es una ley uni¬versal. Incluso se produce en evo¬luciones mucho más inferiores que la nuestra.

• ¿Son los Ángeles Solares nuestro modelo de la evolución humana?
• El Ángel Solar es el arquetipo hacia el cual tiende, o ha de tender, nuestra humanidad. Pero son mucho más que un modelo pues los Ángeles Solares poseen una perfección incalculable, inimaginable por nosotros. Nuestra idea de la perfección es muy inferior, y está muy por debajo de la perfección que poseen estos Ángeles, que, como ya hemos dicho, alcanzaron su cima en el universo anterior.

• Puesto que estos Ángeles equivalen a la figura mítica de Prometeo, encadenado a un peñasco en el Cáucaso, ¿cómo se puede entender, en este caso, el símbolo que nos habla de un buitre que roe las entrañas del atormentado?
• Estar encadenados a una roca significa que es un compromiso solemne, para siempre, hasta la liberación definitiva del ser humano. El buitre devorador representa las luchas del alma humana en los niveles bajos (y aun muy bajos) del plano astral. El enlace con este plano es el plexo solar, allí donde roe el buitre. Precisamente, el trabajo con el alma astral está relacionado con este buitre: el Ángel Solar intenta elevar las energías de los centros inferiores en dirección a los superiores para redimir el contenido emocional que fluye en esos centros liberando, así, las energías allí estancadas.

• ¿En qué momento vinieron los Ángeles Solares?
• En la tercera raza raíz, la lemuriana. Llegaron en tres oleadas. La primera vio “las formas viles” del humano animal. Y decidió retirarse. La segunda oleada implantó manas en el humano animal. Y se retiró. Pero comprendieron que hacía falta algo más si es que querían acelerar el proceso evolutivo Por eso decidieron venir en persona y establecer una relación de “uno a uno” con el primitivo ser humano. El Maestro Tibetano nos explica que este experimento “casi resultó un fracaso”. “Sin embargo, en la época en la que la última subraza de la raza lemuriana estaba en su apogeo, (unos grupos de humanos) se pusieron, repentinamente al frente de la civilización y justificaron el esfuerzo jerárquico”.

• ¿Dónde se instaló el Ángel Solar?
• En el plano mental del ser humano de entonces. La mente de los humanos era muy embrionaria y había alcanzado el nivel que, más o menos, correspondería al nivel del animal doméstico común de hoy en día. Ellos transfirieron la polarización desde el átomo inferior de la Tríada al átomo inferior de la personalidad. Su punto de adhesión es el cuerpo causal. El vehículo más inferior que sobrevive de una encarnación a la siguiente.

• ¿Qué pasa hasta que se establece contacto con el Ángel Solar?
• Durante millones de años el yo infe¬rior no es consciente del Ángel Solar. Según el Maestro Tibetano “el Ángel Solar está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vida de un individuo”. A medida que un individuo invoca su Ángel Solar, este va respondiendo. Esa respuesta recíproca es la construcción del antakarana. Algunos tipos de servicio solo pueden llevarse a cabo con la participación del Ángel Solar: la magia blanca, por ejemplo, y la curación. La transferencia de responsabilidad del Ángel Solar hacia el alma individual va teniendo lugar a lo largo del camino iniciático, y se completa en la cuarta iniciación. Cuando llega ese momento, el de la cuarta iniciación, finaliza el trabajo: el cuerpo causal se destruye y el Ángel se libera definitivamente. La destrucción de cuerpo causal es comparada con “la destrucción del templo de Salomón”.

• Finalmente: ¿yo soy el Ángel Solar?
• Así es. El Ángel Solar soy “yo”. Verdaderamente, nosotros somos la Mónada, pero está fuera de nuestro alcance, (al menos del al¬cance del que esto escribe), y por eso debemos aferrarnos a este nivel intermedio. Sin embargo, el matrimonio místico (Ángel Solar y alma humana) no es eterno. Y a su debido tiempo tiempo la unión se rompe. Cuando llegue el momento, la pérdida dolorosa del Ángel Solar, tal vez nos haga decir: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.


 

 

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