El asunto Keely
Un artículo de Juan Ramón González Ortiz

REVISTA NIVEL 2

Sin lugar a dudas, la energía etérica es la estructura esencial de todos los ovnis. Esto no es solamente una hipótesis de trabajo pues el akasha y sus constituyentes han sido científicamente experimentados en una época reciente por John Ernerst Worrell Keely, nacido en Filadelfia en 1 837. Keely era una persona que poseía asombrosas facultades mentales y psíquicas. Supo utilizar la potencia etérica y la aplicó a diferentes trabajos, sobre todo en la utilización de una máquina que experimentó en 1 872. Esta máquina pesaba 22 toneladas. A consecuencia de su éxito, fundó la Keely Motor Company. En 1 878 construyó un generador de tres toneladas. Su problema era crear una máquina que fuese capaz de desarrollar una gran potencia sin que interviniese la voluntad del operario. En 1 887 delante de doce magnates de la industria minera, Keely desintegró unos bloques de cuarzo aurífero con la ayuda de un simple instrumento que llevaba en la mano. La experiencia se repitió exitosamente al aire libre en Catskill Mountains. Ante numerosos sabios que atestiguaron la verdad de cuanto habían visto, Keely, una vez más, anuló completamente el peso de una máquina de varias toneladas. Keeley, ocultista nato, sencillamente había descubierto la terrible fuerza sideral que los atlantes llamaron MASHMAK, fuerza que fue utilizada de la misma manera que Keely lo hacía y que le permitía transportar pesados materiales en la construcción de grandes edificios ciclópeos. H. P. Blavatsky escribe:
“Esta fuerza vibratoria, dirigida contra un ejército desde lo alto de un Agniratha (o vehículo de fuego), fijada a un navío volador, o a un globo, según las instrucciones que se encuentran en el Astra Vidya, puede reducir a cenizas a 100 000 hombres y elefantes tan fácilmente como el que mata a una sola rata. Esto está alegóricamente explicado en el Vishnu Purana, en el Ramayana y en otras obras por medio de la fábula que nos habla del sabio Kapila “cuya mirada transformó a los 60 000 hijos del rey Sagara en un montón de cenizas”. Esta fábula está explicada en las obras esotéricas y a la cual se hace alusión bajo el nombre de Kapilaksha, u ojo de Kapila ”.
Keely estaba muy avanzado en relación a su época. Los sabios de la Jerarquía hicieron todo lo que estaba en sus manos para que este terrible descubrimiento no pasase de esa fase inicial. Veamos lo que Keely dijo del funcionamiento de su máquina:
“En la concepción de todas las máquinas que hasta ahora se han construido nunca se ha podido hallar un procedimiento para determinar cuál es su centro neutro. De haberlo encontrado se habría puesto fin a todas las dificultades que ofrece la investigación del movimiento perpetuo, y este problema se habría transformado en un hecho conocido y evidente. A una máquina así diseñada solo le haría falta el impulso inicial de un débil peso para ponerla en movimiento y para que funcionase durante siglos y siglos. Cuando concebí mi máquina vibratoria no busqué obtener el movimiento perpetuo. Simplemente, lo único que hice fue conseguir un circuito que poseyese un centro neutro que pudiese ser vivificado por mi éter vibratorio. Y una vez que esta sustancia pusiese en funcionamiento el circuito, este constituyese una máquina virtualmente independiente de la masa (o globo). Esto tiene su origen en la maravillosa velocidad del circuito vibratorio. Sin embargo, a pesar de toda su perfección, la máquina tiene necesidad de ser alimentada con el éter vibratorio para constituir un motor independiente… Todas las construcciones necesitan tener fundamentos de una solidez proporcional al peso de la masa que van a soportar. El universo, por el contrario, tiene un fundamento infinitamente más tenue que una molécula. Este fundamento es un punto de vacío. Para mejor expresar esta verdad: se trata de un punto inter etérico que solo puede ser comprendido por una mente infinita. Sumergir nuestra mirada en las profundidades de un centro etérico sería como hurgar en la vasta extensión del éter del cielo para buscar su fin. Sería lo mismo, pero con una diferencia, en el primer caso se trata del campo positivo, y en el segundo del campo negativo ”
“Si un visitante quisiese entender, aunque fuese lejanamente, cómo actúa mi máquina, es decir, cuál es su modus operandi, debería descartar cualquier idea de máquinas accionadas por el principio de presión y aspiración, o por la expansión del vapor o del gas actuando contra un obstáculo, como ocurre con el pistón de una máquina de vapor. Mi máquina no posee pistones ni excéntricas, ni usa la presión, independientemente de su tamaño o de su capacidad. Mi sistema, en todas sus partes y en todos sus detalles, tanto para el desarrollo de mi fuerza como para los diferentes modos de utilizarlo, se basa y se fundamente en vibraciones de tipo simpático. Sería imposible despertar o desarrollar mi fuerza de otra manera. Sería imposible, también, poner mi máquina en funcionamiento utilizando cualquier otro principio. Este es el verdadero sistema y, en el porvenir, todas mis operaciones estarán enfocadas de esta manera: mi fuerza será generada, mis máquinas serán puestas en movimiento y mi canon será accionado por medio de un hilo metálico. Después de años de incesante trabajo, después de haberme entregado a innumerables experimentos, los cuales no solo necesitaban la construcción de un gran número de aparatos mecánicos especiales sino también el más detallado estudio de las propiedades fenoménicas de la sustancia llamada “éter”, he logrado concebir mecanismos complejos y he podido obtener, tal y como pretendo, la maestría de esa fuerza extraña y sutil de la que aquí estoy hablando
A pesar de todo, muchos sabios de la época no estaban convencidos de las explicaciones dadas por Keely. Finalmente mandaron un colaborador a su taller para que descubriese su secreto. Después de seis meses de vigilancia intensiva, un día el colaborador le dijo a Keely: “Por fin sé cómo funciona todo esto”. Los dos acababan de montar una máquina y Keely accionaba el mando que servía para arrancar o para detener la fuerza. “Prueba”, le dijo Keely. El otro intentaba una y otra vez arrancarla accionado el mecanismo de arranque pero no pasaba nada. Cuando Keely le reemplazó, la máquina inmediatamente empezó a funcionar. Volvieron a intentarlo otra vez y muchas más. El colaborador no entendía qué pasaba y estaba desconcertado. Keely le colocó su mano sobre el hombro y le volvió a decir que lo intentase una vez más. Entonces el otro probó y el aparato empezó a funcionar.
La máquina estaba alimentada por la energía etérica, pero esta fuerza solo podía ser puesta en acción por la potencia de la voluntad de Keely.
Es muy probable que, al menos, una cierta categoría de ovnis funcionen así, según este principio. Jean Sider, en su obra Esos ovnis que dan miedo, escribe una observación ovni muy cercana y un encuentro con una joven piloto. El informador y testigo fue un tal señor Théau. En el momento de la partida del ovni, el Sr. Théau contaba:


“A través de una de las ventanillas, que eran transparentes, (no recuerda el número exacto, tal vez cuatro o seis, pues solo vio el objeto del mismo lado), el Sr. Théau vio que el interior estaba, prácticamente, vacío de todo aparato. Vio que la mujer se colocaba “a cuatro patas”, o más bien en posición estirada, como un piloto de motocicletas de competición, en el centro de la nave. Este singular detalle es muy importante, volveré a él de nuevo cuando trate otros dos elementos de información que serán el anexo de mi informe sobre este caso.

Un suave ronroneo se inició y los dos anillos del artefacto (los bordes de los platillos) empezaron a girar, en el sentido de las agujas del reloj la “corona” superior y en el sentido contrario la “corona” inferior. Ambas partes giraban cada vez más y más deprisa. La línea oscura que las separaba se iluminó y la estructura empezó a vibrar. El ingenio empezó entonces a elevarse, primero lentamente pero enseguida aceleró bruscamente y se alejó hacia el norte a una velocidad mucho más elevada que los aviones de caza alemanes de la época. Despareció rápidamente en la lejanía. El objeto se dirigió hacia el norte y no hacia el oeste, donde se encontraba Peenemünde ”.
He aquí un ejemplo típico de un artefacto, de mecánica simplificada, que se puso en marcha con el único poder de la voluntad del piloto. Y, por supuesto debe de haber muchos casos así en todos los encuentros cercanos con ovnis.

Juan Ramón González Ortiz

 

 

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