La cadena lunar y las mónadas lunares a la luz de la Teosofía
por Juan Ramón González Ortiz
(gonzalezortiz2001gmail.com)

revista nivel 2


El tema de los tipos y clases de mónadas, así como de las fases en las que estas vivieron a lo largo de sus siete rondas y de cómo se fueron incorporando a la cadena siguiente, que es la terrestre, es complicadísimo.
No solo porque en ello dependemos por completo de lo que han escrito los investigadores de la Sociedad Teosófica sin que podamos corroborar o siquiera contrastar esos datos con otros estudios, sino porque entre los propios investigadores de la Sociedad Teosófica hay un tremendo galimatías en la terminología. En efecto, cada uno emplea los términos que quiere y, los que no tenemos el don de la visión oculta, cuando leemos sus escritos llega un momento en el que no sabemos de qué nos están hablando. La confusión es mayúscula y desconcertante.
Annie Besant usa una disposición propia tanto en la terminología como en la clasificación. Lo mismo hace Sinnet. Lo mismo hace Blavatsky. Leadbeater también emplea su orden propio y su terminología propia.
Unos llaman Pitris Barishad a lo que otros llaman Pitris de primera clase, y otros Nirvanis. Unos llaman mónadas de primera y segunda clase a lo que otros llaman de tercera y cuarta,… Y otros llaman a las mónadas de tercera clase, de quinta clase, y a las de segunda, de cuarta clase…
Personalmente, opino que aún no estamos preparados para estos conceptos. Pero nuestro deseo de saber, nuestra sed de inmortalidad y de encontrar sentido a todo es tan grande y tan audaz que va muy por delante de nosotros, y de nuestras posibilidades y arrastra a nuestra voluntad y a nuestra pobre mente.
Es bueno que recordemos una vez más que cada una de las siete cadenas de las que consta un esquema planetario, o plan, tiene un objetivo y un logro que alcanzar. La cadena terrestre tiene como finalización el logro de la quinta iniciación. Mientras que en la cadena lunar fue la conquista de la cuarta iniciación, la de arhat.
Naturalmente, no todos llegaron a tan altas cimas. Quienes lo consiguieron al acabar la cadena con éxito pudieron elegir uno de los siete senderos que se abren al final de cada cadena.
Todos los demás quedaron en posesión de diversos grados de perfección.
Vamos a intentar referirnos, uno por uno, a todos los grupos de mónadas resultantes al término de la cadena lunar.
• Los que alcanzaron el nivel de arhat
Son los llamados Señores de la Luna y son los que cumplieron el objetivo final, el que estaba planeado desde el principio de la cadena.
Ante ellos se abrirían siete senderos. Podemos suponer, por tanto, que se formarían siete clases de Señores lunares.
Verdaderamente, desconocemos si son los mismos senderos que actualmente se abren ante los adeptos.


Solamente sabemos que, al menos, había uno que coincidía, pues muchos de estos iniciados decidieron permanecer en íntimo contacto con la siguiente cadena, la nuestra, para servir de ayuda, no solo encarnando sino también realizando esfuerzos poderosísimos en favor de nuestro avance
A estas mónadas que decidieron quedarse en contacto con nuestra cadena se les llamó los Pitris Barishad, al menos así los llama Blavatsky.
• Humanos lunares de primer orden
Es un grupo amplísimo. Alguno de los autores que seguimos se pregunta si no sería necesario denominar a este grupo con otro nombre más “técnico”.
Este grupo abarca desde los iniciados que quedaron por debajo de arhat, hasta los individuos que estaban ya muy cerca de entrar en el Sendero. También forman parte de este grupo los “rezagados”, que fueron segregados en diversos momentos a lo largo de su evolución. Igualmente, también entran en esta clase los animales más avanzados del reino animal y que ya estaban en posesión de un cuerpo causal.
Es tal la diversidad de esta categoría que es necesario establecer subdivisiones:
1. Los que no alcanzaron la iniciación arhat, pero estaban en posesión de otras iniciaciones anteriores. Estos, lograrían el arhatado posteriormente, y seguirían diferentes caminos de servicio al Universo.

2. Los que siendo animales durante las primeras rondas, se individualizaron (es decir, se humanizaron) en la cuarta ronda de la cadena lunar. Estos ya han alcanzado la iniciación del adeptado. A este grupo pertenecen la mayor parte de los grandes maestros espirituales de los que habla la Teosofía. También hubo muchos que alcanzaron la iniciación arhat por la influencia de la enseñanza y de la figura del Buda.
Es preciso decir que aunque estas mónadas se individualizaron en la cuarta ronda lunar, encarnaron ya, como humanos, en la quinta ronda y a partir de ahí, prosiguieron encarnando durante el resto de la quinta ronda, la sexta y la séptima rondas lunares.
3. Los que siendo animales, se individualizaron en la quinta ronda de la cadena lunar. Actualmente son las personalidades más eminentes del mundo. Se trata de la humanidad más avanzada en el terreno de la filosofía, el arte, la investigación científica, tecnológica y médica,… Y también en la santidad. Son personalidades excepcionales y sus cualidades intelectuales, así como su creatividad e intuiciones, les sitúan muy por encima de la medianía. Estas personalidades no tienen por qué ser divulgadas por la prensa o conocidas por las multitudes. Naturalmente, muchas de estas personas están en diversos estados del Sendero espiritual y muchos pertenecen a grupos esotéricos.

4. Los que siendo animales, se individualizaron en la sexta ronda de la cadena lunar. Son un grupo muy numeroso. Son actualmente personas con un gran sentimiento de la ética personal y social. Casi todos siguen un elevado código de honor y de normas honorables.



Son superiores a la medianía en buenos sentimientos y en inteligencia. Pero no están exentos de caer, pero por lo menos sus refinadas creencias evitan que la caída sea al más bajo nivel.
Estas mónadas empezaron a encarnar como humanas ya en la ronda siguiente.
5. Los que siendo animales, se individualizaron en la séptima ronda de la cadena lunar. Generalmente, los miembros de este grupo son más normales y vulgares que los de la clase anterior. Por eso, sus ideales no son tan sublimes ni tan caballerescos, aun así también poseen sentimientos religiosos. Desarrollan la bondad y se preocupan por su propio desarrollo intelectual, si bien su inteligencia está enfocada casi exclusivamente en lo material, en el comercio y en lo monetario.
Estas mónadas tuvieron su primera encarnación humana ya en la cadena terrestre y, naturalmente, encarnarían como humanos muy primitivos.
Estas clases están absolutamente mezcladas en el interior de nuestra actual sociedad, y aunque cada una de ellas busca su nicho y su hueco, todas ellas interaccionan entre sí, y todas dependen de todas.
• Humanos lunares de segundo orden
Este grupo está formado por mónadas que se individualizaron en alguna de sus primeras etapas de vida como animales lunares, pero todavía no tenían del todo formado el cuerpo causal. Este tan solo estaba delineado y simplemente constaba de algo así como un armazón energético de lo que estaba por venir. Tan solo se podía apreciar unas corrientes de energía que se entrelazaban entre sí. Aun así, se podía adivinar el futuro óvalo del cuerpo causal. A estos humanos los llaman algunos teósofos “cesterías” porque el diseño de las corrientes de fuerza de su cuerpo causal en formación recordaba, precisamente, al tejido de una cesta.
Forman casi toda la clase media en sus niveles inferiores. Son personalidades de hábitos convencionales, su pensamiento es monótono y de muy corto alcance, sus gustos son comunes y son muy amantes de la rutina. Poseen ciertamente buena intención, y a eso lo llaman dignidad.
A veces un alma vulgar y ordinaria de estas se ve impelida hasta una posición de poder, e incluso puede ocupar alguna muy alta dignidad en el gobierno de una nación. Cuando esto ocurre, indica que ese país ha de sufrir muchos desastres todavía, pues seguramente esa personalidad puede que sea una inconsciente herramienta del karma para limpiar por el sufrimiento a ese país de su mal karma del pasado. Por ejemplo, el horrible reinado de Jorge III de Inglaterra fue el karma que hubo que pagar por la decapitación de Carlos I y las subsiguientes persecuciones.


Cenote Kukulkan, Rivera Maya, México
G. G. G.


• Humanosanimales lunares
Se trata de animales lunares que se individualizaron en la primera etapa en la que fue posible tal individualización. Pero comenzaron su vida sin cuerpo causal. La mónada simplemente flotaba sobre aquellas personalidades, y estaba unida a ellas por filamentos de brillante materia nirvánica, o átmica. Pero, al menos, ya se habían separado del reino animal
En la primera ronda de la cadena terrestre ocuparon los cuerpos que habían sido fabricados por los Señores de la Luna. Fueron los primeros pobladores de nuestra cadena: habitaron en el primer globo, de la primera ronda terrestre. Pero no entraron como humanos, sino que vinieron formando parte del primer reino elemental, de aquí pasaron al segundo y al tercero reinos elementales, después pasaron al reino mineral, al vegetal, al animal y finalmente al humano. En cada uno de estos reinos establecieron las formas arquetípicas. Toda esta evolución estaba dirigida por los Pitris Barishad. Estos humanos primitivos se introdujeron en las formas creadas por los Pitris y materializaron, solidificaron, esos moldes, y también generaron otras formas para que todas las siguientes entidades pudieran usarlos. Los teósofos nos dicen que había una cierta expectación y una cierta urgencia en la materialización de estas formas porque los animales lunares de primer orden estaban esperando ya para encarnarse en la cadena terrestre.
Cuando los animaleslunares concluyeron su obra en el primer globo, pasaron al segundo globo, en el que repitieron su misma construcción pero en materia más densa. De aquí pasaron al tercero, y después al cuarto globo, y después al quinto, al sexto y al séptimo. En todos ellos empezaron su labor desde el primer reino elemental, hasta acabar en el humano.
Al terminar la primera ronda, ya estaba organizada y preparada toda la estructura. En la segunda ronda estos mismos hombresanimales lunares entraron, por fin, en el primer globo pero, naturalmente, como humanos muy primitivos.
Constituyen los obreros industriales y sobre todo los artesanos de la sociedad actual. Estos últimos son trabajadores manuales pero además son pacientes, creativos, minuciosos y también son capaces de emprender trabajos intelectuales en el seno de su profesión.
A continuación, hay que reseñar los animales lunares que finalizaron la cadena lunar a punto de individualizarse, lo cual sucedería ya en la cadena terrestre. Tenían, por tanto, alma grupal.
• Animales lunares de primer orden
Se individualizaron en la segunda ronda de la cadena terrestre. Actualmente, son las personalidades representadas por los obreros en su nivel más bajo, es decir, no suelen ser hábiles ni amantes de sus trabajos. También pertenecen a este grupo muchas tribus atrasadas actuales.


• Animales lunares de segundo orden
Se individualizaron en la tercera ronda de la cadena terrestre. Suelen ser en nuestra vida actual gentes sin ánimo de esforzarse para nada, ni siquiera quieren trabajar, de vida errante, muchos de ellos aman el alcohol, las drogas, los hurtos, la delincuencia y el dinero fácil. En esta tercera ronda entraron también humanos lunares de segundo orden, las “cesterías”. Y muy pronto tomarían la dirección de la evolución terrena.
• Animales lunares de tercer orden
Verdaderamente, son el “lumpen” de nuestra sociedad. Se individualizaron en la presente cuarta ronda. Son personalidades marginadas, que sobreviven del delito, incluso del crimen, de la mendicidad ocasional, de la prostitución, … Los terroristas pertenecen en gran número a este grupo. En su conjunto, no están muy lejos del mundo animal, del cual acaban de salir, pues se individualizaron en las primeras etapas de la presente cuarta ronda.
También entrarían en este grupo los animales lunares que en diferentes etapas se individualizaron por el odio o por el miedo.
Debemos recordar que, en la cuarta ronda, la ronda presente, se estableció una recapitulación o resumen de todas las anteriores etapas. Esto permitió a muchas personalidades retardatarias engancharse a la evolución en el momento justo en el que fueron descartadas. Se reprodujeron de nuevo todas las circunstancias o condiciones principales que se vivieron en las tres primeras rondas. Por ejemplo, durante la cuarta ronda, en el globo D, la Tierra, durante la tercera raza raíz, la lemuriana, se repitió el proceso de la separación de sexos, que ya había tenido lugar en la tercera ronda.
Esto tenía su razón de ser pues las puertas de la individualización estaban a punto de cerrarse. El cuarto globo, es un globo “sin hermanos”, en el mismo plano que él. El cuarto globo es la esfera de los reajustes kármicos, el reino de la Justicia, como dice Blavtasky. Sucede que pasado el punto medio del Gran Ciclo (cuarto globo, cuarta ronda, cuarta raza) no pueden entrar más mónadas en el reino humano. La puerta se cierra y así la balanza queda nivelada. Por eso se preparó esa excepcional posibilidad para que muchas personalidades que, evolutivamente, estaban muy lejos de la cuarta ronda pudieran retornar y seguir adelante. Gracias a esta medida muchísimas entidades rezagadas pudieron seguir adelante. También es cierto que la entrada de tantas entidades rezagadas provocó “el pecado de los amentes” y la degradación de las formas creadas. Esto fue un contratiempo gravísimo.
Mientras estaban teniendo lugar estos cambios en los que se reproducían etapas anteriores de cara a los egos retardatarios, ningún ego de rondas anteriores o de las primeras etapas intervino para nada. Estos no entraron hasta que se estabilizaron todos los cambios, a la mitad de la tercera raza raíz. El gigantesco y maravilloso impulso que significó para la humanidad el descenso de los “Señores de la Llama”, hacia la mitad de la raza lemuriana, significó que muchas de estas entidades rezagadas que, no habían sido capaces de aprovecharse de las condiciones que tuvieron, pudieron evolucionar y volver al sendero del avance.

Tras este grupo, aún viene otro grupo diferente que comprendería los reinos inferiores lunares:
• El reino vegetal lunar, del cual surgió nuestro reino animal.
• El reino mineral lunar, que dio origen al reino vegetal terrestre.
• El tercer reino elementa lunar, que originó el reino mineral terrestre.

Blavatsky nos resume los aspectos más importantes y nos advierte de lo que debemos retener en nuestra memoria:
“Las más desarrolladas, las Mónadas lunares, alcanzan el estado humano germinal en la Primera Ronda; se convierten en seres humanos terrestres, aunque muy etéreos, hacia el final de la Tercera Ronda, permaneciendo en el Globo, durante el período de “obscuración” como, gérmenes para la humanidad futura de la Cuarta Ronda, convirtiéndose así en los precursores de la humanidad al principiar esta, la presente Cuarta Ronda. Otras alcanzan el estado humano tan sólo durante las siguientes Rondas, o sea en la segunda, en la tercera o en la primera mitad de la Cuarta Ronda. Y, finalmente, las más atrasadas de todas, o sea las que ocupan todavía formas animales, después de pasado el punto medio de vuelta de la Cuarta Ronda, no llegarán a ser humanos durante todo este Manvantara. Llegarán a la frontera de la humanidad tan sólo a la conclusión de la Séptima Ronda, para ser, a su vez, introducidas en una nueva Cadena, después del Pralaya, por los viajeros más antiguos, los progenitores de la Humanidad o Germen Humano (Shishta), esto es, los humanos que se hallarán a la cabeza de todos al final de estas Rondas.
Escasamente necesita ya el estudiante de ninguna otra explicación con respecto al papel representado por el Cuarto Globo y la Cuarta Ronda en el esquema de la evolución”. (D.S., T.1; pag. 228)



Juan Ramón González Ortiz




 

 

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