Ciencia
Oculta Nazi y la
ATOMWAFFE de Hitler (I)
Juan Ramón González Ortiz

No se sabe nada o muy poco de los planes nazis para después
de la guerra. Pero Himmler, el Reichführer SS declaró
que una vez que cesase la guerra, la svástika siniestrógira
ya no ocuparía ninguna posición de ningún tipo
en el régimen. Y es por lo siguiente: la esvástica que
gira a izquierda es la esvástica involutiva. Efectivamente:
representa a la materia dominando al espíritu. Esta es la interpretación
más frecuente que se describe en los diccionarios de simbología
y en los manuales de morfología alegórica y sígnica.

Pero también, esta esvástica significa el fin de un
ciclo. Expresa negatividad, pero no desde el punto de vista moral.
Es el aspecto destructor, las formas caducas y aprisionadoras del
espíritu se deshacen, arden, por eso esta cruz levógira
es uno de los atributos de Shiva, El Destructor. La destrucción
forma parte del proceso universal y es necesaria para la liberación
total del espíritu. El aspecto forma limita y restringe al
espíritu, y por eso la forma ha de ser superada, y destruida.
Cuando gira a la derecha, la esvástica significa todo lo contrario:
es el proceso de construcción, en el cual el espíritu
se vincula con la materia.
Entonces, cuando la destrucción de lo que Himmler y Hitler
juzgaban viejas formas ya se hubiese llevado a cabo, el símbolo
central del Poder Nazi sería el Sol Negro. Por supuesto que
no dieron ninguna indicación acerca de ese Sol Negro.
Pero yo estoy seguro de que Sol Negro era esto:

Un agujero negro, el agujero negro central de nuestra galaxia solo
que todavía nadie había descubierto esta denominación,
“Agujero negro”. (que tendrá que esperar a 1967).
Es el centro de un gran vórtice espiral de estrellas que atrae
materia y energía, y genera las radiaciones de todo tipo, rayos
x y radiación gamma cerca de su periferia.
El Sol Negro es, en realidad, un sistema gigantesco, que, como todo
agujero negro, comunicaba con otro universo desconocido y del cual
obtenían no solo su dependencia de ciertas entidades, sino
también su poder, su vigor, la audacia. Nuestra galaxia, con
ese Sol Negro como su centro, para los nazis, funcionaba como una
vasta máquina que utiliza toda la materia y energía
que contiene, aplicando simultáneamente todas las leyes de
la física. Su contraparte, el vórtice centrífugo,
que permanece invisible, sería una puerta a otra dimensión,
en la que esta materia y energía de nuestra dimensión
brotan como una fuente.
Es el mismo tipo de vórtice implosivo a partir del cual los
alemanes estaban a punto de construir una “nueva ciencia”. La nueva
ciencia alemana.
Lo primero que hemos de decir es que los nazis dieron libre curso
a todo lo que es ciencia alternativa, en la cual estaban sinceramente
interesados. Opuesta a este tipo de experimentalismo, se alzaba la
universidad, caduca sede del conservadurismo científico, de
la tradición investigadora.
De
la universidad es imposible que surja algo nuevo, revolucionario,
porque toda su actividad se enfoca en el continuismo.
Respecto a los jerarcas nazis que ejercían la Goecia, o magia
oscura, el hecho de practicar la Magia Negra intensamente supone adentrarse
cada vez más en la Materia y tomar Iniciaciones en el seno
de la Materia. Esta es una puerta de entrada para revelaciones, y
para el momento “¡EUREKA!”.
Cabe preguntarse de dónde obtenían los científicos
nazis información tan avanzada:

• ¿De dónde obtuvo el doctor Zuse inspiración
para en 1941 fabricar la primera computadora digital, programable
y completamente automática del mundo? El doctor Zuse además
en 1944 inventó la unidad de memoria externa transportable.
• ¿Cómo es que en 1939 Helmut Schreyer anunció
que estaba en disposición de fabricar una computadora totalmente
electrónica que realizaba diez mil operaciones por segundo?
• Si los nazis eran unos cazurros que solo valían para disfrazarse
de Sigfrido o de Gunther, y siempre iban en ciencia y tecnología
por detrás de nuestros amigos los ingleses, ¿cómo
es que, entonces, Helmut Hölzer, fue capaz de diseñar
el sistema de guiado electrónico analógico de las bombas
volantes?

En este descubrimiento revolucionario latía ya el misil de
crucero. Por cierto, este ingeniero y otros tan geniales como él,
formaban parte de un equipo de trabajo cuyo coordinador y responsable
era Werner von Braun, que apenas tenía los veinte años
cumplidos.
Pienso que si opinas que tanto en la guerra como en la ciencia, los
sajones llevaban la superioridad, es que tal vez Hollywood y una larga
legión de historiadores britanos o casi britanos, te han tomado
el pelo.
Hitler tenía un gran interés en la investigación
científica:
“Se avecina una nueva era de interpretación mágica
del mundo, una interpretación basada en la Voluntad y no en
la Inteligencia”.
Queda claro que el aspecto Inteligencia no era el que predominaba
en la investigación y en la tecnología.

Werner von Heisenberg
Y fue el propio Heisenberg quien, por supuesto, formuló uno
de los preceptos más básicos de la mecánica cuántica
que, visto desde esta perspectiva, no es sino un precepto o doctrina
de voluntad pura: se trata del famosísimo Principio de Incertidumbre.
En resumen, esta ley científica establece que, a la escala
de las diminutas partículas subatómicas que constituyen
el objeto de su investigación, es imposible determinar, simultáneamente,
la posición de un electrón y su velocidad. Porque si
se mide una propiedad, la otra desaparece.
Este aspecto fue el que supuso el fin de la mecánica newtoniana
clásica, pues dio lugar a una física que se basaba principalmente
en funciones de probabilidad como determinante de la (supuesta) «realidad»
en cuestión; sin embargo, esto significaba que incluso las
propias «funciones de probabilidad» estaban predeterminadas
por el atributo en el que el experimentador decidía centrarse.

En tal medida, el propio científico predeterminaba los resultados
del experimento «a priori», en un acto de «voluntad
soberana».
Por lo tanto, a nivel de lo infinitamente pequeño,
el científico podía, de una manera extraña, «predeterminar
la realidad» simplemente por la forma en que se configuraba
un experimento.
Si se lleva esta doctrina a sus implicaciones lógicas,
entonces esto significaba que, a un nivel muy fundamental, la realidad
física y la conciencia —la «Voluntad» de Schopenhauer—
estaban íntimamente relacionadas, y esto, por supuesto, constituye
el núcleo mismo del concepto de «ciencia oculta».
A nivel de lo infinitamente pequeño, la gravedad, la mecánica
cuántica y la «conciencia» habrían parecido
a aquellos físicos alemanes —libres de las restricciones teóricas
de la relatividad (“judía”, opinaban)— perseguir lo que debió
haber sido obviamente evidente para ellos:
el
profundo vínculo entre la geometría del tejido del espacio,
la física de lo infinitamente pequeño, la rotación
y la gravedad, y la «conciencia» en sí misma y
en su propio plano.
Y así, para la época del Tercer Reich, la «wissenschaft»
(ciencia) solo tenía que esperar la llegada de alguien dispuesto
a financiar y organizar la búsqueda de la nueva «Deutsch
Okkulte Physik».
Hitler fue el "profeta" de la nueva "Deutsch Okkulte
Physik", su teórico, su velocidad interior, su motor oculto.
Y su lado oculto, “fuera de los libros”. El verdadero conocedor de
todo.
Himmler, a través de la Ahenerbe , fue su facilitador, responsable
de la organización y la financiación, mientras que el
general de las SS Kammler fue su súperingeniero, quien coordinó
todo en el día a día y construyó las instalaciones,
la maquinaria y las armas para el Nuevo Orden Mundial.
Estos elementos se combinaron y, al final de la guerra, dotaron a
la maquinaria bélica del Tercer Reich de prototipos y planos
futuristas de armamento que superaban con creces incluso a la bomba
de hidrógeno en poder destructivo y/o sofisticación
tecnológica.
Hay que decir que los estudios sobre la “Energía libre” y sobre
los motores que funcionasen con esta Energía libre, ya habían
iniciado en 1933, antes de todo y antes de que existiese la Ahenerbe.
Se trata concretamente del dispositivo del profesor Karl Schappeller.

SSObergruppenführer, Franz Kammler