El
cuerpo causal
Juan Ramón González

Todo
empieza en la etapa de animal, cuando la Primera y Segunda Emanación,
después de eras y eras de esfuerzo continuado, han ido ascendiendo
desde el nivel más bajo de la materia hacia el plano en el
que mora la Tercera Emanación, el Primer Logos. La Tercera
Emanación se cierne, inmóvil en su plano, como un foco
atractivo que de forma imparable ha ido raclamando hacia sí
a las dos primeras emanaciones, las cuales a su vez tienen el impulso
original de completar la creación uniéndose a la Tercera
Emanación. Entonces, la Mónada, cuando, llegado el momento,
siente la tracción, responde abriéndose camino, fecundando
y tomando posesión de toda la realidad que se extiende bajo
ella. En consecuencia, el sutratma (que es el hilo de comunicación
de la Mónada con los planos inferiores), se ensancha, brilla
y aumenta, adoptando un aspecto semejante al de un embudo. Y la vida
monádica empieza a descender. Digamos, grosso modo, que
la vida monádica se despierta y empieza a fluir hacia abajo.
Blavatsky, en el tomo II de La doctrina secreta, nos define el
sutratma como “el hilo luminoso de la inmortalidad impersonal de la
Mónada, en el que nuestras vidas terrenales o Egos evanescentes
están colgados como tantas cuentas, de acuerdo con la bella
expresión de la filosofía Védica".
También dice: "Es en cada uno de nosotros, el hilo de
oro de la vida continua, interrumpido periódicamente en ciclos
activos y pasivos de existencia sensitiva en la Tierra y suprasensible
en el Devachan. Existe desde el comienzo de nuestra aparición
en esta tierra". Y compara el sutratma con su doctrina: “Hace
algunos años hicimos observar que La Doctrina Esotérica
puede muy bien llamarse... la “Doctrina Hilo”, puesto que, como hace
el Sutratma, ella pasa a través y engarza todos los antiguos
sistemas filosófico–religiosos...y los reconcilia y explica.”.
La iniciación de la individualización significa que
ese ser, a su muerte, ya no se diluirá más en un Alma
Grupal, a la que pertenecía antes, cuando era animal, sino
que esa alma ahora es una realidad única, para siempre. A partir
de ahora, será incapaz de retroceder al depósito del
Alma Grupal. Porque su alma ya no es un principio que retorna a un
océano, sino que esa individualidad a partir de ese ahora podrá
ascender y acrecentarse hasta llevar la evolución más
lejos. Poco a poco, las vibraciones de la Mónada van afluyendo
hacia los tres átomos permanentes que están justo bajo
ella y que se comunican con la Mónada por el sutratma: primero
la radiación de la Mónada llega al átomo
átmico y después al búdico y al manásico.
La llamada Tríada Superior, o Ego Superior, o simplemente Ego.
Este giro va atrayendo hacia sí a la materia que rodea la unidad
mental inferior. Esa materia es una túnica finísima
que envuelve y rodea a la Unidad Mental y es la llamada Alma Grupal,
propia de los animales. Y esa envoltura también empieza a girar.
En esa espiral, una de las ondas puestas en giro, se eleva especialmente,
atraída hacia el vórtice, hacia el remolino del átomo
mental superior. Hasta que, de repente, los dos vórtices se
unen. Victoriosamente se unen. Entonces, la envoltura que corresponde
al Alma Grupal se desgarra con violencia, se desintegra, y esos restos
quedan incorporados a la materia del tercer subplano del plano mental.
A partir de entonces, el átomo mental superior adquiere una
envoltura peculiar, delicada, algo que permanecerá para siempre,
signo indeleble e indestructible de la iniciación llamada “la
individualización”. Esta envoltura nueva y diferente es el
denominado “cuerpo causal”. El cuerpo causal significa que la vida
del animal ha sido levantada y redimida hacia la vida de la Mónada,
a través del plano mental superior, o plano causal. El descenso
de la vida monádica es algo así como “tomar posesión”
o como “fertilizar” el vehículo que está bajo ella.
En el fondo, la individualización quiere decir que la Primera
y la Segunda emanaciones se unen con la Tercera Emanación.
Entonces es cuando tiene lugar el advenimiento del Ego
La afluencia monádica que dio como resultado el paso del animal
humano al ser humano, principió en la Tercera raza, la lemuriana
y continuó hasta la mitad de la Cuarta raza, la atlanteana.
Una vez logrado esto, muy pocos seres animales alcanzarán después
la individualidad. Un animal que ha alcanzado la individualidad está
en la misma relación con los demás que un Adepto en
relación al humano medio.
El fenómeno de la individualización es análogo
a la formación de un sistema solar a partir de una nebulosa,
que se va densificando más y más, hasta que se forma
un sol central y después los planetas alrededor de este.
En el caso del ser humano, el Espíritu más elevado y
la Materia más baja se unen por la Inteligencia. Por eso en
Ocultismo, el Ego es llamado frecuentemente como El Pensador. Porque
Pensador hace referencia a una entidad individual, capaz y autosuficiente.
El movimiento hacia abajo, de descenso, en la materia se llama Pravritti
marga, o sendero hacia fuera. Una vez alcanzado el punto más
bajo, entra el Nivritti marga, o sendero de retorno. Este sendero
significa que es la Inteligencia quien toma las riendas y quien guía
la evolución. Entonces la Mónada empieza a colorear
la Inteligencia, vertiendo sobre ella un incesante flujo de energía
divina.
El intelecto es, esencialmente, separativo. Porque tiene que discriminar
el “Yo” de “lo que no es el Yo”, es decir, separar lo propio de lo
ajeno. Sin embargo, casi siempre el intelecto incitado por el deseo
se transforma en un instrumento para buscar la propia gratificación.
Por tanto, el intelecto es la raíz de todas las divisiones
que enfrentan a los seres humanos. Y esto es así hasta que
se alcanza el plano búdico, que es cuando se percibe de manera
real y absoluta la unidad inmediata de todo.
No olvidemos que la mente es doble. Y que, en consecuencia, existen
dos planos mentales. Existe una mente concreta, el cuerpo mental inferior.
Y existe otro tipo de mente en el plano causal. Este es el órgano
del pensamiento abstracto y el asiento de la Inteligencia. El Ego
es lo más cercano al concepto que siempre se ha identificado
con alma. El Ego no se siente concernido ni alcanzado por las
peripecias de la vida, o por el nacimiento y muerte continuos.
El sistema de la Teosofía establece que en todo el deambular
del ser humano hay tres momentos estelares, tres instantes definitivos
que agregan cambios irreversibles que suponen una modificación
total de la estructura de ese ser. El primero de ellos es la individualización
del animal y la formación del cuerpo causal. El segundo es
cuando se alcanza la Primera Iniciación. Y el tercero es cuando
se alcanza la Cuarta Iniciación y se consigue el nivel de Adepto.
Cuando un ser es aún inmaduro y relativamente nuevo en el mundo
humano, porque ha establecido su Ego hace poco tiempo, es normal que
se comporte de forma tremendamente egoísta. Esto es así
y tiene que ser así para que el centro de su ser se defina
y fortalezca su poder. Por lo tanto, el egoísmo se podría
considerar algo así como un mal menor y necesario. Sin esa
etapa sería imposible que ese núcleo, que contiene la
fuerza del Logos, se centrara en aumentar la conciencia del Ser interior.
Por eso, el sabio, no se altera con los egoístas ni discute
con ellos. Comprende que es una condición que a muchos seres
les es necesaria. El animal puede individualizarse por medio de tres
caminos. Digamos que son los caminos regulares:
• Por medio del Intelecto.
• Por medio del afecto.
• Por medio de la Voluntad.
Pero no olvidemos que para todos estos caminos, es necesaria previamente
la presión del ascenso. Del ascenso constante hacia la Mónada.
Es esa presión la que rompe el círculo del Alma Grupal
y establece contacto con la fuerza de la Mónada. Cuando la
individualización se efectúa por el afecto o por la
voluntad, el vínculo se forma de manera instantánea.
Cuando se trata del intelecto, hace falta un período de tiempo.
Algunas veces, se logra la individualización por otras
maneras, que no son normales ni frecuentes:
Al principio de la séptima ronda de la cadena lunar un cierto
número de animales logró la individualización
por el orgullo y la vanidad, aunque eran inteligentes. Algunos de
los más inteligentes de estos llegaron a ser los “Señores
de la Faz Oscura”, de la Atlantida. Que siempre han estado presentes
en la humanidad jugando la carta de la crueldad, el odio, el exterminio,
y la pobreza.
El
miedo también puede ser un factor decisivo que lleve a la
individualización. Los animales muy cruelmente tratados
no tienen más remedio que desarrollar la astucia, la comprensión
y la inteligencia. Frecuentemente, el miedo acaba produciendo crueldad
y odio. Por eso, a veces, esto explica la existencia de seres perversos,
torturadores y asesinos.
El
deseo de poder y de mando, sobre todo en animales que viven en manadas,
también puede ser el determinante de la individualización.
Funciones del cuerpo causal
El cuerpo causal cumple dos funciones:
• Es el cuerpo de Manas. Es El Pensador.
• Es el depósito donde quedan retenidas lo esencial de las
experiencias tenidas a lo largo de todas las reencarnaciones.
Recordemos que el cuerpo causal es lo que marca la diferencia entre
humano y animal.
Ya sabemos que el cuerpo causal es una delicada túnica, sutil,
ligera, apenas visible, que distingue el inicio de la vida individual.
Pero el cuerpo causal es también el recipiente en el que ingresan
las experiencias y pensamientos nobles y grandes, elevados y puros
que hemos desarrollado a lo largo de nuestras vidas. El cuerpo causal
es el único archivo verdadero del crecimiento y es testigo
de la evolución humana. Podríamos decir que todo cuando
de verdad es duradero, se alberga en el cuerpo causal. Únicamente
lo noble y luminoso se registra en el cuerpo causal. Por eso este
cuerpo se llama causal: porque encierra las causas que van a originar
la aproximación a la Verdad en el resto de nuestras vidas.
En este plano mental superior, donde habita El Pensador, se recogen
todas las experiencias de las vidas anteriores y se transforman en
Sabiduría y en verdadero conocimiento.
La Sabiduría es el fruto que se destila a base de reflexionar
sobre las circunstancias de la vida. Es la gema preciosa que conceden
los años, y es inalcanzable por la juventud. No puede ser de
otra manera. Es imposible que los jóvenes sean sabios, salvo
honrosas excepciones.
Si algún joven me está leyendo ahora mismo, que me perdone.
La Sabiduría es la gota sagrada y mágica destilada en
el alambique de la perpetua vigilia. Los jóvenes pueden adquirir
conocimientos (que, frecuentemente, envanecen aún más),
pero no Sabiduría.
Como ya hemos dicho, hay dos mentes. Una, que es la inferior, trata
con sensaciones, percepciones y elabora ideas. Y la otra se ocupa
de lo abstracto, es decir, de la acción interior no concreta
ni dependiente de los sentidos exteriores. Es inteligencia pura, no
agitada por las realidades movedizas exteriores o por lo fenoménico.
En esta inteligencia, que es la propia del cuerpo causal, reside el
poder de la meditación. En este nivel está la potencia
creadora pues este nivel se relaciona directamente con Mahat, la Mente
Cósmica, donde están todas las ideaciones, tal y como
nos explicó Platón. El proceso de crear es, simplemente,
extraer una ideación y darle una forma objetiva.
Cualquier obra se efectúa verdaderamente por el poder de la
mente. En la mente reside el poder de la imaginación y de la
ideación. No es la mano que labra la forma, la auténtica
hacedora, porque el pensamiento es el controlador de la acción.
Incluso cuando decimos que una persona actúa sin pensar lo
que estamos diciendo es que esa persona está sometida a un
hábito, el cual es el producto de pensamientos anteriores que
han establecido un modo de pensar y de actuar.
Manas superior es divino, porque su energía procede de la Mónada.
Esta energía ha descendido desde el Atma, el cual la ha recibido
directamente de la Mónada. Atma actúa sobre el cuerpo
causal creando en él la energía de la Voluntad. Y la
Voluntad surge de dentro hacia fuera. Mientras que la energía
del deseo, que es característica de Manas inferior y del cuerpo
astral, surge de fuera y viene hacia dentro. Ambas energías
surgen de Atma, pero en un caso emana desde dentro y se dirigen hacia
imágenes internas. Y en el otro caso esa misma energía
es atraída hacia fuera. Esta es la gran diferencia entre Voluntad
y Deseo. La Voluntad pertenece al Ego, el Deseo a la personalidad.
La Voluntad es necesaria para la creación. El poder misterioso
del pensamiento necesita de esta energía para producir resultados
palpables y visibles.
En el ciclo de razas, la actual raza tiene como misión desarrollar
el aspecto Inteligencia. La sexta raza, desarrollará el aspecto
Unidad de todo, realizando así la beatitud más excelsa.
Y la séptima raza, desarrollará el aspecto “Auto existencia”.
Es muy difícil describir el cuerpo causal; digamos que, al
estar formado por materia de los tres primeros subplanos del plano
mental, no está plenamente activo en todos los seres humanos.
Y solo está plenamente desarrollado en los iniciados.
El cuerpo causal, por otra parte, no está afectado por las
vibraciones de la ira, de la arrogancia o de la concupiscencia y del
materialismo, como sucede con los cuatro niveles inferiores del plano
mental. Esto quiere decir, que un ser humano solo puede colorear su
cuerpo causal con buenas cualidades, puesto que este cuerpo no puede
expresar de ninguna manera emociones primitivas.
El cuerpo causal de un ser altamente evolucionado es un vehículo
poderosísimo capaz de irradiar la luz y la energía del
Logos, por eso todo el que ponga bajo la influencia o la irradiación
al exterior de este cuerpo causal experimentará una notable
mejoría, salud y gozo extraordinarios.
Juan
Ramón González Ortiz