Disolver
espinas interiores
Josep
Gonzalbo Gómez

Pintura
de Alfredo García-Cuevas Serrano
Disolver
las espinas interiores
Si hay algo que te molesta dentro de ti tienes dos opciones: o bien
tratas de compensar ese problema actuando en el exterior con el fin
de evitar sentirlo, o bien eliges sacarte esa espina o dolor interior
y dejas de centrar tu vida en torno a ella.
Tus espinas internas no son más que energías que se
quedaron bloqueadas en el pasado, así que pueden ser liberadas.
Y para ser liberadas debes permitir que las alteraciones que van asociadas
a ese dolor afloren a la superficie y entonces soltarlas y dejar que
se vayan.
Soy consciente de que esto es muy fácil decirlo y vivirlo es
una cosa diferente, y lo sé, porque yo también tengo
mis espinas que deben de ser liberadas. Pero asimismo, también
es cierto que lo que hemos estado haciendo hasta ahora evitando sentir
ese dolor o bien reprimiéndolo hacia nuestro interior no han
conducido sino a un agravamiento de la situación, pues tarde
o temprano ese dolor va a aflorar por alguna circunstancia o por alguna
persona. Y entonces volvemos de nuevo a reprimirlas o evitar las situaciones
que las activan.
Entonces… ¿Qué puedes hacer para salir de este bucle?
Pues bien, lo que puedes hacer, para variar, es darte cuenta de que
te has dado cuenta.
Ese ser que ve y se da cuenta eres tú, el sujeto, y todo eso
que ves, la espina, es un objeto. Entonces ¿quién es
el que lo percibe?
Ahí reside la clave: tu vía de salida es simplemente
darte cuenta de quién es ese ser que se da cuenta. Verdaderamente
es así de sencillo. El que se da cuenta es ya libre. Si quieres
librarte de todas esas energías, debes permitir que pasen a
través de ti, en lugar de esconderlas dentro de ti. Tienes
que mirar dentro de ti y tomar la decisión de que, a partir
de ahora, el dolor no será ya un problema, será simplemente
una cosa más de las que pueblan el universo. Lo que debes hacer
es aprender a sentirte cómodo con la espina interna, porque
de otro modo te pasarás la vida tratando de evitarla. La inseguridad
que puedas sentir es solo una sensación, y tú eres bien
capaz de gestionar una sensación. Cuando sientas ese dolor,
simplemente contémplalo como una forma de energía.
Empieza a contemplar esas experiencias internas como energías
que atraviesan tu corazón y pasan ante el ojo de tu conciencia.
Después relájate centrándote en tu respiración:
el aire frío que inhalas y el aire cálido que exhalas.
Haz lo contrario de contraerte y cerrarte; relájate y suelta.
Relaja tu corazón hasta que te halles frente a frente ante
el dolor en el lugar exacto donde se origina realmente. Mantente abierto,
abierta y receptivo o receptiva para así poder estar presente
justo donde se encuentra la tensión. Debes desarrollar la voluntad
de mantenerte presente justo en el lugar donde se originan la tensión
y el dolor, y entonces relajarte e ir todavía más adentro.
Esto aporta un crecimiento y una transformación muy profundos.
Al principio no te gustará hacer esto; sentirás una
tremenda resistencia a hacerlo, y eso provocará que el dolor
sea más poderoso. Cuando comiences a relajarte, percibirás
la resistencia y verás que el corazón quiere retraerse,
cerrarse, protegerse y defenderse. Pero no lo dejes; sigue relajándote.
Relaja los hombros y relaja el corazón. Suelta y haz sitio
para que el dolor te atraviese. Solo es energía. Simplemente
contémplalo como energía y suéltalo. Cada vez
que te relajas y sueltas, consigues que una parte del dolor se vaya
para siempre. Y poco a poco, vas a ir descubriendo que justo más
allá del dolor también hay una inmensa alegría,
belleza, amor y paz allí dentro.
Al otro lado del dolor está el éxtasis.
Al otro lado del dolor está la libertad.
Tu verdadera grandeza se esconde tras esa capa de dolor. Tienes que
estar dispuesto dispuesta a aceptar el dolor para así poder
pasar al otro lado. Simplemente acepta que el dolor está ahí
y que vas a sentirlo. A veces notarás que sientes calor dentro
cuando el dolor pasa a través de ti. De hecho, es posible que
sientas un tremendo calor en tu corazón cuando te relajas ante
la energía del dolor. Eso se debe a que el dolor se está
purificado en tu corazón. Es probable que no te resulte muy
agradable al principio, pero aprenderás a disfrutar de él
cuando descubras que te está liberando. Cuando dejes de tener
miedo al dolor, podrás afrontar sin temor todas las situaciones
de la vida.
Este trabajo interno es lo que permite que la espiritualidad se convierta
en una realidad. El crecimiento espiritual comienza en el preciso
instante en que estás dispuesto a pagar conscientemente el
precio de la libertad.
Debes estar dispuesto dispuesta en todo momento, en cualquier circunstancia,
a permanecer consciente ante el dolor y a trabajar con tu corazón
a base de relajarte y de mantenerte abierto.
Serás libre cuando te sientas confortable con el dolor que
pasa a través de ti. Entonces, si ya no te importa, si ya no
tienes miedo de ti mismo o de ti misma, eres libre. Entonces podrás
caminar por este mundo más animado y dinámico, más
animada y dinámica que nunca. Sentirás todo con más
profundidad. Toda esa fuerza te sustentará, alimentando tu
corazón desde lo más profundo de ti.
Josep Gonzalbo
Gómez
Vídeo en Youtube:
https://youtu.be/57v1XlSOLI8