El
tiempo cósmico
Por Juan Ramón González Ortiz

Este artículo no es sino una apresurada compilación
del extraordinario estudio que el señor Cid Kirtam ha realizado
sobre los Yugas y los ciclos cósmicos. Vaya para él
nuestra admiración y gratitud.
Un Brahmanda es el período de vida completo de Brahma. Naturalmente,
este período se compone de años y estos de días.
La vida de Brahma son cien años.
La evolución humana se enmarca en unos períodos llamados
Yugas para cada una de las razas. Mientras una raza está en
un determinado Yuga, otra puede estar en otro Yuga diferente. Por
ejemplo, la raza de los pieles rojas o de los maoríes están
en un Yuga totalmente diferente al que está la raza Aria.
Los cuatro Yugas para cada raza son: Edad de oro, Edad de plata, Edad
de bronce y Edad de hierro. O lo que es lo mismo: Krita, o Satya,
Yuga; Treta Yuga; Dvapara Yuga; y Kali Yuga.
Un día de Brahma es un Kalpa, que equivale a mil Maha Yugas,
que es la suma de la duración de los cuatro Yugas.

En cuanto a la duración de las rondas, Blavatsky nos aporta
una valiosa información, contenida en el vol. XIII de Collected
Writtings:
Los períodos
de pralaya, o de adormecimiento, entre una ronda y otra son proporcionales
a lo que duró la ronda “pues es preciso compensar a las Mónadas
por las miles de existencias pasadas en los diferentes globos”, según
se nos dice en Cartas de los Mahatmas. Por tanto, la cuarta Ronda,
que es la nuestra, tiene un período de actividad de 308 571
428, pero si se suma un idéntico período de pralaya,
tenemos como resultado la duración exacta de nuestra ronda:
617 142 856.

En lo
relativo a la Razas tenemos:
Blavatsky
aclara que todas estas cifras son meramente orientativas, en el mejor
de los casos, pues “ninguno de los números exactos será
entregado pues todo esto pertenece al secreto de las indicaciones
y al secreto de la numerología”
Extracto
del libro Tratado sobre los Siete Rayos (Astrología Esotérica)
Alice BaileyMaestro Djwhal Khul
Quizás
podría darse un indicio, si decimos, que existe una analogía
entre la entrada, en pleno auge del Ego, y el dominio que éste
ejerce durante ciertos períodos en la vida del ser humano.
Se dice que a los siete años y también en la adolescen¬cia,
el Ego ‘se aferra’, y a los veintiún años ese aferramiento
es cada vez mayor.
Análogamente, a medida que pasan las vidas, el Ego (en relación
con un ser humano) se aferra a sus vehícu¬los y los doblega
a sus propósitos en forma más eficaz y plena.
El mismo procedimiento puede observarse en relación con el
Hombre celestial y Su cuerpo de manifestación, un esquema.
Se ha de recordar que cada esquema tiene siete cadenas, cada cadena
siete globos, totalizando cuarenta y nueve globos.
Cada globo es ocupado por la vida del Logos planetario durante lo
que llamamos siete rondas, textualmente, trescientas cuarenta y tres
encarnaciones o renovados impulsos para manifestarse.
Hemos de agregar a estas manifestaciones mayores otras menores, como
las llamadas razas raíces, subrazas y ramificaciones de razas,
y nos hallamos con una complejidad capaz de aturdir al estudiante
común.
La rueda planetaria de la vida hace girar, en escala menor, la rueda
de la vida del pequeño peregrino denominado hombre; a medida
que gira, impele la vida del Logos planetario evolucionante a nuevas
formas y experiencias, hasta que el fuego del Espíritu quema
todos los fuegos menores.
Añadido
por los editores de la revista:
Brahma (Tercer aspecto (materia activa inteligente) del Logos solar)
Tierra (Uno de los 7 (10) esquemas del sistema solar)
1 Esquema*7 cadenas*7 globos*7 rondas=343 encarnaciones del Logos
planetario.
1 Ronda o Encarnación del Logos planetario se compone de Siete
Razas.
1 Raza consta de 7 subrazas.
Juan Ramón González Ortiz