LA
ÉPOCA ATLANTE
Juan
Ramón González Ortiz
Annie Besant escribe:
“Las dos primeras subrazas de la Atlántida coexistieron con
la sexta y la séptima subrazas lemurianas durante la última
parte del período Secundario, antes de la gran catástrofe
lemuriana que tuvo lugar 700 000 años antes del fin de ese
período. La época más gloriosa, espiritualmente
hablando, de la cuarta raza, entonces dirigida por la dinastía
divina, coincide con el Eoceno y el primero de los grandes cataclismos
que la destruyeron tuvo lugar hacia la mitad del Mioceno, hace unos
cuatro millones de años. Otra magnífica civilización,
la de los Toltecas, surgió tras este primer cataclismo y fue
destruida por la catástrofe de hace 850 000 años ”.
Los atlantes (no sus restos) se remontan a casi ocho millones de años,
hacia el fin del Secundario. Debido a que esta raza nació bajo
la influencia de la Luna y de Saturno la magia negra fue ampliamente
practicada, sobre todo por parte de la subraza tolteca. Bajo la influencia
de Saturno se desarrolló la científica civilización
de Egipto.
La Atlántida no es el pequeño vestigio mencionado por
Platón. De lo que nos habla Platón es de un resto, degenerado,
del enorme continente original, el cual hacia la mitad del Mioceno
se fraccionó en siete grandes islas, hace más o menos
cuatro millones de años. Las siete islas eran llamadas Las
Pléyades y se mencionan frecuentemente en los textos de la
literatura griega. En la India también se habla de ellas en
el Surya Siddhanta, que es el más antiguo tratado de astronomía
escrito en todo el mundo, y también en las obras del astrónomo
atlante Asuramaya. Esta gran fractura de la Atlántida provocó
el surgimiento de Suecia, Noruega, una gran parte de Europa meridional,
Egipto, casi toda África y una gran parte de América
del Norte, mientras que el Norte de Asia se hundió bajo las
aguas.
Hubo otro gran cambio hace 850 000 años. De esas siete islas
solo quedaron dos, llamadas Ruta y Daitya. Estas, a su vez, se hundieron
hace 200 000 años dejando solamente a Poseidonis, que desapareció
hace 12 000 años.
La
civilización atlante
Después de siglos de organización, el tipo atlante se
fija y se individualiza. Adquiere sus características propias
y emigra desde el Norte, en donde vivía, hasta el Sur. Bajo
la inspirada dirección de jefes divinos encarnados, el pueblo
atlante establece una potente y fabulosa civilización. Esta
primera raza de constructores era muy hermosa y de color claro.
La segunda subraza era amarilla, y sobrepasó a la precedente,
aprendiendo la sagrada sabiduría, la ciencia, la agricultura
y la arquitectura. En esta época muchos miembros de la jerarquía
vivían entre el pueblo. En Occidente se estaban desarrollando
los gérmenes de una subraza físicamente más densa
y más intelectual: los toltecas.
La tercera subraza aún era una raza gigante, muy bella, y su
color oscilaba entre el moreno y el rojo. Esta raza se desarrolló
bajo la influencia de Venus, y los reyes que la dirigían eran,
ellos mismos, a su vez, dirigidos e instruidos por los dragones de
la sabiduría en persona. Durante esta civilización se
desarrolló el arte de volar por los aires a bordo de vimanas
(que son nuestros actuales ovnis), y también aparecieron grandes
adeptos eruditos en todas las ramas de la cultura.
La doctrina secreta menciona frecuentemente a Asuramaya, el más
antiguo astrónomo de Aryavarsha. Esta personalidad era un atlante
que vivía en Romaka- Pura. Algunos fragmentos de su trabajo
fueron descubiertos en el sur de la India por dos eruditos bramanes
que establecieron en 1 884 y en 1 885 un calendario extraordinario
llamado “Tirukkandapanchanga”. Es una obra colosal en la cual se descubren
cifras tan precisas como, por ejemplo, que el número de años
trascurridos desde el comienzo de la evolución (de nuestro
sistema solar) hasta el año hindú de Tarana (1 887)
es exactamente de 1 955 884 687 años. Fue Asuramaya quien enseñó
el zodíaco a los atlantes de la isla de Ruta, los cuales lo
transmitieron a los egipcios en una constante cadena de enseñanzas
orales:
“Los zodíacos egipcios proporcionan irrefutables pruebas de
la existencia de anales que abarcan un período de más
de tres años y medio siderales (unos 87 000 años). Pero
los cálculos hindúes abarcan treinta y tres de estos
años, es decir, 850 000 años ”.
En esta raza apareció el famoso Narada, que tanto se menciona
en las historias puránicas.
La ciudad de las puertas de oro
La más bella joya de todas las ciudades construidas por el
pueblo atlante se llamaba “La ciudad de las puertas de oro”. Era un
conjunto de templos que se parecían a los santuarios de las
Isla Blanca, en sí misma también un único templo,
a la vez grandioso y majestuoso. Igualmente había en esa ciudad
palacios con galerías ricamente decoradas ante las cuales los
palacios de Madurai o de Versalles no son sino pálidas imitaciones.
En esta ciudad la jerarquía encarnada tuvo la sede de sus actividades.
Cada provincia tenía su universidad central con facultades
para cada una de las ramas del saber: ciencia, arte, literatura y
medicina. La vida social y política era tan importante como
lo es hoy en día entre nosotros.
Los sabios de Shamballa decidieron que la humanidad ya era lo suficientemente
inteligente para evolucionar por sí misma y para experimentar
las grandes lecciones de la existencia. Progresivamente los reyes
divinos fueron reemplazados por seres humanos. Había llegado
la hora de retirarse, y los humanos iban a conducir a los humanos.
En consecuencia aparecieron egos muy fuertes que se impusieron al
pueblo. Estos asuras encarnados (que, aunque dioses caídos,
eran también altos adeptos) tomaron la dirección de
algunas provincias, gobernando como reyes y dioses. En esta misma
época se iniciaba la cuarta subraza, llamada turania, y también
se iniciaban los gérmenes de la quinta.
Muchos jefes atlantes eran violentos y egocéntricos y no soportaban
que el pueblo siguiese los preceptos espirituales enseñados
por los sacerdotes del Templo de oro. Así pues construyeron
una nueva capital con un nuevo emperador cuyo nombre, Tevatat, se
ha conservado en los archivos. Este fue el principio de los atentados
a la Tradición.
Esta ciudad fue el centro de sangrientos sacrificios de animales y
de seres humanos, de prácticas licenciosas, de orgias y del
desarrollo del culto fálico. La magia negra fue intensamente
practicada para someter al pueblo. Y así comenzó el
ciclo de actividad de los Señores de la fuerza negra cuya mayor
ofensa fue la profanación del Templo de oro.
Así trascurrieron 500 000 años. Finalmente el horror
llegó a su punto culminante. Había que liberar a la
Tierra del peso de la lujuria y de la crueldad. De Shamballa partió
una orden: “Todos los que han aceptado someterse a las leyes divinas
se salvarán, los demás morirán engullidos”.
A continuación, cedemos la palabra a Blavatsky:
“Los Reyes de la Luz han partido indignados. Los pecados de los hombres
se han hecho tan negros, que la Tierra se estremece en su agonía
… Las azuladas sedes permanecen vacías. ¿Quiénes
entre las razas morenas, quiénes entre las rojas o entre las
negras pueden ocupar las Sedes de los Benditos, las Sedes de la Sabiduría
y de la Piedad? ¿Quién puede asumir la Flor del Poder,
la Planta del dorado Tallo y de la Flor Azul? ”.
“Y el Gran Rey de la Faz Resplandeciente, el jefe de todos los de
la faz amarilla se entristeció al ver los pecados de los de
la faz oscura.
Envió a sus vehículos aéreos (vimanas) a todos
los jefes hermanos (jefes de otras naciones y tribus) con hombres
piadosos dentro, diciendo:
“preparaos. Alzaos vosotros, hombres de la Buena Ley, y cruzad la
Tierra mientras aún esté seca”.
Los
Señores de la tempestad se aproximan. Sus carros se acercan
a la Tierra. Solamente una noche y dos días más vivirán
los Señores de la faz Oscura (los hechiceros) en esta tierra
paciente. Ella está condenada y tiene que hundirse con ella.
Los Señores interiores de los Fuegos (los gnomos y los elementales
del fuego) están preparando sus Agnyastras mágicas (armas
de fuego construidas por medio de la magia). Pero los Señores
de mirada tenebrosa (“Mal ojo”) son más fuertes que ellos (que
los elementales) y estos son los esclavos de los poderosos. Ellos
están versados en el Astra (Vidya, el conocimiento mágico
más elevado). Venid y usad los vuestros (esto es: vuestros
poderes mágicos para contrarrestar los de los hechiceros).
Que los Señores de la Faz Resplandeciente (los adeptos a la
magia blanca) hagan que los vimanas de los Señores de la Faz
Oscura pasen a sus manos (o a su posesión) a fin de que ninguno
(de los hechiceros) pueda escapar por sus medios de las aguas, evitar
la Vara de las Cuatro (Divinidades kármicas) y salvar a sus
perversos (secuaces o pueblos).
“Que los de Faz Amarilla envíen sueño de sí mismos
(¿mesmericen?) a los de las Faces Negras. Que aún a
ellos (los hechiceros) se les evite el dolor y el sufrimiento”. “Que
todos los hombres fieles a los Dioses Solares aten (paralicen) a los
hombres que dependen de los Dioses Lunares, para que no sufran ni
escapen a su destino”.
“Que los de Rostro Amarillo ofrezcan su agua de vida (sangre) a los
animales parlantes de los de Faz Negra para que no despierten a sus
amos.
La hora ha sonado, la negra noche pronta está.
Que se cumpla su destino. Somos los servidores de los Grandes Cuatro
(los cuatro Dioses kármicos). Que vuelvan los Reyes de la Luz”.
El Gran rey dejó caer su Faz Resplandeciente y lloró
…
Cuando los Reyes se reunieron ya había comenzado el movimiento
de las aguas…
(Pero) las naciones habían cruzado ya las tierras enjutas.
Estaban más allá del nivel del agua. Sus Reyes las alcanzaron
en sus Vimanas y las condujeron a las Tierras del Fuego y del Metal
(Este y Norte).
I
Y en otro pasaje se dice:
“Llovieron
estrellas (meteoros) sobre las tierras de las Faces Negras; pero ellos
dormían.
Los
animales parlantes (los vigilantes mágicos) se estuvieron quedos.
Los Señores inferiores esperaban órdenes, pero estas
no llegaron porque sus amos dormían.
Las
aguas se elevaron y cubrieron los valles desde un extremo al otro
de la Tierra. Las altas tierras quedaron, el fondo de la Tierra (las
tierras de las antípodas) permaneció seco. Allí
moraban los que escaparon: los hombres de las Faces Amarillas y de
mirada recta (la gente sincera y franca).
Cuando los Señores de la Faz Oscura se despertaron y pensaron
en sus vimanas a fin de huir de las aguas no los encontraron ”.
En el comentario de Las Estancias de Dzyan queda muy clara la ciencia
mágica negra que practicaban los hechiceros atlantes, incluso
estaban ayudados por “animales parlantes” (o elementales) que debían
dar las señales de alarma. Esta práctica consistente
en servirse de elementales todavía se sigue utilizando hoy
en día en los cultos en los cuales se produce un sacrificio
de sangre. La sangre, o, mejor dicho, la vitalidad de la sangre, vivifica
momentáneamente al elemental que entonces puede actuar sobre
la materia y crear fenómenos de todo tipo.
Juan Ramón González Ortiz