El
átomo y sus espirillas
Juan Ramón González Ortiz

Algunos
autores al tratar de este tema entienden que el término de
“espirilos” es sinónimo de “espirillas” y así lo emplean
en sus escritos o conferencias. Personalmente, prefiero usar la palabra
“espirillas”, no solo porque está más divulgada
que la anterior sino porque la palabra “espirilo” también existe
en biología dando lugar a una posible concurrencia semántica
que puede dificultar la comprensión a los lectores no
especializados. Para entender esta complicada realidad tenemos que
remontarnos al origen de todo. Nada más y nada menos que a
la creación, es decir: al descenso del Tercer Logos, o Espíritu
Santo. Vamos a ver que el proceso del giro en espiral (pues eso es
una espirilla: la expresión de una energía a través
de una espiral) es algo muy natural puesla Fuerza intrínseca
del tercer Logos, adopta esta forma en su proceso de multiplicación.
El Tercer Logos de nuestro sistema tiene como características
fundamentales la Fuerza y la Materia. Previamente, antes de iniciarse
la creación, el Logos ya lo había diseñado
todo en el Plano Mental Divino. Cada uno de los niveles, los esquemas,
los arquetipos que después se iban a diversificar, … todo
estaba ya previsto.Tras esto, el Logos empieza su obra con su
Tercer Aspecto: la Fuerza y la Materia, o, mejor, la Fuerza unida
a la Materia.
Solo existía Mulapakriti, la esencia espiritual de la materia,
la materia indiferenciada y precósmica,o sea, materia prima
que excluye cualquier sustancia. Es la raíz de la materia,
que lo contiene todo en sí misma. La Teosofía prefiere
llamar a esta inimaginable realidad Koilon. Sobre este Koilon se vertió
la energía del Tercer Logos, la cual lo perforó en innumerables
puntos. Cada punto de esos es un punto de conciencia de ese Tercer
Logos, y equivale a un espacio en el que no hay Kolion.Según
Osborne Reynolds, la presión media en el Éter, cuando
llenaba el espacio, era de750 000 toneladas por pulgada cuadrada.
En cuanto a la materia, un metro cúbico de esa materia original,
o Mulaprakriti, pesaría 114 gramos, según lord Kelvin.
Este es el diseño al principio de todo: “En el principio las
tinieblas estaban sobre la Faz del Abismo”:
Pero una vez que desciende la conciencia del Tercer Logos, todo cambia.
“El Espíritu de Dios se movía sobre la Faz de las Aguas.
Y Dios dijo: Hágase la luz”. Esta Energía presiona
en determinados espacios dePrakriti (es decir, la Naturaleza como
opuesta a la fuerza del Espíritu, o Purusha) formando burbujas
que flotan en esa mar de materia prima, estableciendo un diseño
cósmico muy semejante a un tablero de ajedrez:
En
una segunda fase, la propia energía del Tercer Logos, con estas
burbujas formó espirales con siete burbujas en cada una,
mantenidas en esta posición por su voluntad. A estas espirales
que se llaman espirales de primer orden, las hizo girar en mayores
círculos formando con cada siete una de segundo orden. Estas
a su vez fueron arrolladas de la misma manera y mantenidas como espirales
de tercer orden, y así sucesivamente hasta crear las espirales
de sexto orden:
Como vemos, es la propia Fuerza del Logos la que forma las espirales
en su proceso de creación.
La espiral no solo es la forma arquetípica del desarrollo
de la energía, cualquiera que sea, sino que también
expresa la práctica totalidad de formas creadas, desde
las más infinitesimales hasta los sistemas cósmicos
más dilatados.
De la misma manera que en el nivel macrocósmico la Energía
del Logos se enrolla una y otra vez siguiendo un modelo espiral,
así también sucede en el nivel microcósmico,
en el nivel último del átomo. Por eso no hay diferencia
entre los racimos espirales que se forman en el proceso de la creación
y los que se forman en las espirillas por las que circula la energía
del átomo.
En ambos casos un haz de energía suprema atraviesa longitudinalmente
el espacio y en torno a él se generan las espirales, que vienen
a ser pliegues en la estructura del espacio. Cada nuevo giro,
cada nuevo pliegue, expresa un nivel de realidad y de conciencia
aún mayor que el anterior.
En la figura inmediata anterior, que Jinarajadasa adjunta en su manual
de Teosofía, vemos espirales de primero, segundo y tercer
orden. La línea blanca que une las burbujas es la espiral de
primer orden y la que atraviesa las presillas, la de segundo; y la
que las envuelve es la de tercer orden. Las tres espirales blancas
denotan los tipos particulares de la Voluntad del Tercer Logos que
mantiene las burbujas en cada serie de espiral.
Todo acto en la fabricación de estas espirales desde la de
primer orden hasta el átomo físico, se debe a la atención
de la conciencia del Tercer Logos en el propósito de la creación.
Cada orden de espirales mantiene su forma sólo porque la conciencia
divina continúa manteniéndola así. Nuestro
átomo físico no es materia; consiste en miles y
miles de puntos de la conciencia del Tercer Logos mantenidos
por Él en una forma particular para realizar un trabajo específico,
el de construir el plano físico.
La formación de los siete grandes planos del sistema solar
con sus siete subplanos es, pues obra, del Tercer Logos; y la obra
no está aún completa y continúa su rápido
proceso. Él es la Fuerza animadora de la Materia de todos los
planos. La expresión de Su fuerza en la materia del plano físico
es la electricidad.
En los siete grandes planos formados así por el Tercer Logos,
aparece posteriormente la fuerza del Segundo Logos. Su energía
es VidaForma. Con esta energía anima la materia de los siete
planos y la capacita para construir formas con esa misteriosa cualidad
a la que llamamos Vida. Esta vida agrupa la materia de los planos
en infinitas formas, y cada forma persiste solamente mientras la vida
del Segundo Logos mantiene la materia en ella
En el nivel microcósmico, el del átomo, diez hilos de
espirales de sexto orden se trenzan para formar el átomo físico,
que es la unidad fundamental de nuestra materia física. Estos
hilos espirales del átomo se llaman “espirillas”.
Tengamos muy claro que en esoterismo, átomo y molécula
se usan en un sentido diferente al de la química. Este átomo
al que nos referimos es un “vórtice” o un remolino de energía.
Un átomo es el séptimo principio de un cuerpo o de una
molécula. Un átomo, como cualquier entidad, también
está formado por un septenario. El átomo es el principio
interno y la inteligencia en la materia. Es el guía espiritual
de las partículas, moléculas y células, a las
cuales informa permanentemente. Esto puede ser acientífico,
pero es así. Blavatsky describe al átomo como “un punto
compacto, cristalizado, dela Ideación y de la Energía
divina”.
Esta misma autora, en sus Diálogos en la logia de Blavatsky
nos dice que, “El átomo real no existe en el plano material…
El átomo permanece en su estado eterno, invisible a los ojos,
incluso a los ojos de un Arcángel, y se hace visible periódicamente,
solo durante el ciclo de vida”.
ANU, o átomo en sánscrito, es uno de los términos
que se emplean para referirse a Brahma, pues Brahma, al igual que
el átomo, es en sí germen y potencialidad: “un átomo
latente que abraza la infinitud y la eternidad sin límites
durante el Pralaya, y uno activo durante los ciclos de vida; pero
uno que no tiene circunferencia ni plano, solo expansión ilimitada”.
El ser humano también es un átomo, pues posee atracción
y repulsión, y es el microcosmos del macrocosmos.
En las investigaciones de Annie Besant y de Charles W. Leadbeater
sobre Química Oculta, el término ANU se usó para
referirse al átomo físico último, que es un simple
vórtice de energía en el subplano atómico del
plano físico. A este átomo ultérrimo, se llame
como se llame, es al que se refieren las espirillas de energía.
Para la Teosofía, las partículas atómicas no
son estructuras sólidas sino remolinos de energía.
Ya en 1878, Edwin Babbitt había mostrado el vórtice
de energía giratoria que constituye el átomo último
(o el primero), el ANU, como se le llama en teosofía.
Posteriormente, C.W. Leadbeater y Annie Besant fueron capaces de confirmar
que la descripción y el famoso dibujo que Babbit hizo eran
casi exactos:
Edwin
Babbitt había mostrado el vórtice de energía
giratoria que constituye el átomo último (o el primero),
el ANU, como se le llama en teosofía.
Incluso en su parte más detallada, las espirillas giran igual
que las grandes espirales cósmicas, aferrándose en
torno a la Fuerza del Tercer Logos:
El vórtice, o sea el átomo en sí mismo, es la
vida del Tercer Logos: la envoltura del átomo, formada gradualmente
en la superficie de este vórtice, se produce por el descenso
de la vida del Segundo Logos. Pero Él no vivifica las espirillas,
sólo traza débilmente el alineamiento de estas como
sutiles canales de materia. Es la vida de la Mónada la que,
al descender, vivifica la primera espirilla, haciéndola parte
activa del átomo. Esto ocurre en la primera ronda. Similarmente
en cada ronda sucesiva, la Mónada vivifica y pone en actividad
otra espirilla. Hasta ahora solo tenemos vivificada hasta la cuarta
espirilla.
Además de actuar sobre los átomos permanentes, la Mónada
también comienza a actuar de manera similar sobre otros átomos
atraídos alrededor del permanente. Tal vivificación,
sin embargo, es sólo temporal; pues cuando el cuerpo físico
se desintegra, tales átomos vuelven al repositorio general
de materia atómica. Entonces pueden ser tomados y utilizados
por otra Mónada y ser revivificados más fácilmente,
debidoa su experiencia anterior.
En la figura siguiente, las espirillasse arrollan de derecha a izquierda
para formar un átomo positivo, y de izquierda a derecha cuando
se trata de un átomo negativo:
Debemos tener en cuenta siempre que el átomo no es sustancia,
sino negación de sustancia, y por tanto las líneas
blancas sobre fondo negro representan las burbujas en sus espirales,
las espirillas, que son líneas de fuerza, mientras que la sustancia,
el éter fundamental, está representada por el fondo
negro.
Así, pues, como dice Poincaré, el átomo no es
más que un agujero en el éter. Sin embargo, este agujero
en el éter está lleno de la Naturaleza Divina; y, a
pesar de ser un agujero, comparado con el koilon, es real para nosotros,
es verdadera sustancia para nuestro conocimiento, porque
el Logos Cósmico está en él y crea en nosotros
el pensamiento de sustancia y realidad.
Annie Besant y Leadbeater, en su libro de Química Oculta,
nos dicen: “En este ultérrimo estado de la materia física
observamos dos tipos de átomos en todo iguales menos en la
dirección de sus espiras y en la energía que por ellas
fluye. En uno de los tipos, la energía proviene del "exterior",
es decir: del espacio tetrametral y atravesando el átomo
penetra en el mundo físico, y pasando a través del átomo
se difunde por el plano astral. El primero es como manantial de donde
brota el agua; el segundo como sumidero en donde el agua desaparece.
A los átomos de los que dimana la energía los llamamos
positivos o machos; a aquellos por cuyo través se desvanece
la energía, los designamos por negativos o hembras. Todos los
átomos son de uno u otro de ambos tipos.
Se echará de ver que el átomo tiene forma esférica
ligeramente aplanada, con una depresión en el punto por donde
penetra la energía, dándole así figura de corazón.
Cada átomo está rodeado por una envoltura constituida
por átomos de los cuatro planos superiores que lo rodean e
Interpenetran.
No le cuadra apenas al átomo el nombre de"cosa",
aunque es el material constituyente de todas las cosas físicas.
Está formado por el flujo de la energía vital y se desvanece
con el reflujo de esta misma energía. Cuando esta energía
brota en el espacio aparecen los átomos. Si artificialmente
detuviera a dicha energía un solo átomo, desaparecería
el átomo sin dejar nada. Probablemente, si el flujo de energía
se interceptara durante tan sólo un momento, todo el mundo
físico se desvanecería como se deshace una nube en la
atmósfera. Únicamente la persistencia de este flujo
de energíamantiene las físicas bases del universo.
A fin de examinar la construcción del átomo, se hace
un espacio artificial; y después se practica una abertura en
el tabique así construido, entonces la energía circundante
penetra en el interior y aparecen inmediatamente tres espiras alrededor
del "agujero" con su triple espiral de dos y media volutas,
volviendo a su origen por una espiral del interior del átomo.
Siguen al punto siete espiras más sutiles que, pasando por
la superficie exterior de la espiral de las tres primeras, vuelven
a su origen por una espiral del interior del átomo en opuesta
dirección, y dibujan una especie de caduceo con las tres primeras.
Cada una de las tres espiras gruesas, forman aplanadas un círculo
cerrado, y lo mismo sucede con cada una de las siete espiras sutiles”.
La primera espirilla, de la serie de siete que hay, además
de los tres husos principales, la utiliza el prana que afecta el cuerpo
físico denso; la segunda, el prana que utiliza el doble etérico;
la tercera la emplea el prana que afecta al cuerpo astral, desarrollando
así el poder de sensación; la cuarta (en la actual
ronda), emplea el prana de kamamanas, de la mente aliada al
deseo, adaptándola para la formación del cerebro, como
instrumento del pensamiento.
Como ahora estamos en la Cuarta Ronda, el número normal de
espirillas en actividad es de cuatro, tanto en los átomos
permanentes como en los comúnmente no adheridos. Pero en el
caso de un hombre altamente evolucionado, el átomo permanente
puede tener cinco y hasta seis espirillas en actividad. La quinta
serie de espirillas se desarrollará en el curso normal, en
la quinta ronda; aunque como ya nos podemos imaginar, en el caso de
personas avanzadas, pueden poner en actividad la quinta y sexta serie
de espirillas.
Ese remolino de fuerza llamado átomo, se trata de un corazón
vivo, que vibra de energía; con sus tres husos más gruesos
y los siete más delgados, es también un transformador,
estando compuesto cada huso de siete órdenes de espirillas.
De hecho, la forma de las espirillas atómicas, las bobinas
electromagnéticas y el diseño del corazón
son muy parecidos:
Las espirillas constituyen la base de la estructura del anu, el cual
está concebido para realizar un determinado trabajo. En los
tres husos gruesos circulan corrientes diferentes de electricidades,
mientras que los otros siete, agrupados en dos franjas de siete, vibran
como respuesta a ondas etéreas de todo tipo; a los sonidos,
la luz, el calor, etc.; muestran los siete colores del espectro; nos
dan los siete sonidos de la escala natural; responden de distintas
maneras a la vibración física: se trata de cuerpos destellantes,
vibrantes y sonoros que se mueven incesantemente, increíblemente
hermosos y deslumbrantes.
Juan
Ramón González Ortiz
Estas tres espirales se cargan de un modo misterioso de los tres tipos
de energía característicos del Triple Logos, y "en
las tres fluyen corrientes de diferentes electricidades". Ya
lo hemos dicho más arriba. Luego, las siete encarnaciones del
Triple Logos, los siete Logos Planetarios, trenzan siete espirales
paralelas para completar el remolino que llamamos átomo físico.
Cada una de estas siete espirales menores, cuando las afecta la luz
o el sonido, emite un color del espectro solar y uno de los siete
sonidos de la escala natural, y con ellos la especial influencia
de su Logos Planetario. El anu expresa la perfección: pues
son siete espirillascombinadas con 3 husos. Y 7 multiplicado por 3=21.
Esta es la fórmula mágica para toda vibración
y avance de ella. Terminada la construcción de los átomos,
positivos y negativos, empieza la de los elementos químicos.
Se forman con sujeción a la Ley Periódica. Y, ciertamente,
hay más sabiduría y belleza en ellos que en las formas
concebidas por la imaginación científica. Para poder
apreciar la Ley Periódica en toda su magnificencia,
tendríamos que decidir sumergirnos en el estudio de lo
que se llama Sólidos Platónicos. Y eso ya excede
nuestro propósito.