La
esvástica

La
esvástica que gira a izquierda es la esvástica involutiva.
La esvástica es uno de los símbolos más antiguos
y sagrados de la humanidad. Su origen se pierde en la niebla de la
historia, y aparece absolutamente en todas las culturas del planeta,
por muy alejadas o aisladas que hayan permanecido.
Blavatsky ha tratado muy en profundidad el simbolismo de la cruz esvástica.
Muchos otros, después de ella, han vertido verdaderos ríos
de tinta para desentrañar el sentido de esta figura.
La cruz esvástica integra dentro de sí misma la cruz,
el círculo y el punto:
• El punto, expresa el centro creador, y por tanto es el símbolo
de la conciencia.
• La cruz, expresa el cuaternario, y simboliza la realidad del ser
humano.
• El círculo, o el propio movimiento de la cruz, expresa el
proceso evolutivo puesto en marcha desde el mismo instante de la creación.
La acción evolutiva está figurada en el giro desde el
centro hacia la derecha, es decir, en el sentido de las agujas del
reloj. Se trata de una esvástica yang, rajásica.
También existe el giro contrario, la esvástica yin,
tamásica, que va desde el centro hacia la izquierda. Pero esta
esvástica levógira no simboliza destrucción,
ni muerte, ni satanismo. No. Es mucho más profundo, y esto
es lo que queremos tratar.
Los hinduistas de la India y de Nepal siguen usando el símbolo
en sus dos variantes, aunque la versión más corriente
es la dextrógira. Los budistas, por el contrario, casi siempre
emplean la forma levógira. Hitler sabía esto, y la única
novedad que impuso a la esvástica nazi con respecto a las de
los budistas o hinduistas, no fue el sentido del giro, sino,
simplemente, que la cruz esvástica nazi está inclinada
45 grados. Esto es lo distintivo. Esta inclinación es fundamental
y añade un sentido singular muy profundo. De hecho, podríamos
decir que se trata de otra esvástica. Una esvástica
nueva, diferente, inestable, que no apunta a los cuatro puntos cardinales,
y que en consecuencia sugiere otra realidad y que dibuja en el espacio
un rombo, y no un cuadrado, como cualquiera de las esvásticas
clásicas, con independencia de su giro. Esta “nueva” esvástica,
expresa la idea algo que avanza, algo que se precipita, un movimiento
que los nazis veían como orgiástico. Esa inclinación
nos declara que ya se ha producido una fracción de giro, mostrando
que el proyecto ya está en marcha. Hasta tal punto esto era
así que Hitler se refería la esvástica de su
partido como “el torbellino”.
El dilema de si el giro debía de ser a izquierda o derecha
ya lo conocieron los nazis, que lo discutieron junto con una parte
del público alemán, y expertos alemanes en simbología,
antropología, folclore, etc., durante los primeros tiempos
del partido. Todos estaban perfectamente informados de las interpretaciones
que se desprendían según fuese el movimiento de la cruz.
Fue Hitler el que estableció que la esvástica nazi tendría
el giro a la izquierda.
La
esvástica que gira a izquierda es la esvástica involutiva.
Efectivamente: representa a la materia dominando al espíritu.
Esta es la interpretación más frecuente que se describe
en los diccionarios de simbología y en los manuales de morfología
alegórica y sígnica.
Pero también, esta esvástica significa el fin de un
ciclo. Expresa negatividad, pero no desde el punto de vista moral.
Es el aspecto destructor, la formas caducas y aprisionadoras del espíritu
se deshacen, arden, por eso esta cruz levógira es uno de los
atributos de Shiva. La destrucción forma parte del proceso
universal y es necesaria para la liberación total del espíritu.
El aspecto forma limita y restringe al espíritu, y por eso
la forma ha de ser superada, y destruida.
Cuando gira a la derecha, la esvástica significa todo lo contrario:
es el proceso de construcción, en cual el espíritu se
vincula con la materia.
Himmler, el Reichfürer SS, dejó claro, que la esvástica
nazi sería el símbolo principal durante el período
de destrucción y guerra durante el cual se derribarían
todas las formas antiguas, todas las sociedades antiguas, el arte
antiguo, las creencias antiguas, y toda una concepción del
mundo y de la vida considerada por ellos como antigua y envejecida.
Añadió que, acabado este período destrucción,
la esvástica carecería de sentido y el símbolo
emergente sería el del “sol negro”.
Además, una esvástica que gira a la izquierda expresa
que se sigue un camino contrario al que sigue la totalidad de la humanidad.
Este es el camino del iniciado porque él va hacia la vida,
y no hacia la muerte, él va desde las tinieblas a la luz, desde
el oeste al este, desde lo desconocido a lo conocido. Ya que el camino
que sigue la gran mayoría de la humanidad va inexorablemente
al revés: de la vida a la muerte, del nacimiento del sol a
su ocaso, de lo conocido a lo desconocido, … Es decir, que el iniciado,
o los candidatos, transitan al contrario que todos.
En realidad, las dos esvásticas se complementan. Una expresa
el mundo en cuanto creación y la otra el mundo en cuanto consumación.
Las dos son expresión de Shiva. Una se refiere a Shiva en
cuanto energía creadora y señor de la creación
y la otra a Shiva en cuanto destructor (o Rudra).
La fusión de las dos esvásticas genera un cuadrado dividido
por dos líneas: una va de arriba abajo y otra de izquierda
a derecha. Esta es la forma que representa el equilibrio entre yin
y yang. Se trata de una cruz inscrita en un cuadrado y simboliza
el autodominio y la superación del cuaternario inferior.
Esta es la verdadera cruz de los iniciados.
Esta nueva cruz sátvica inscrita en el cuadrado posee nueve
puntos de contacto. Nueve es uno de los números más
sagrados que existen en la simbología esotérica, pues,
entre otras cosas, es el número de pétalos que posee
el loto del cuerpo causal.
Juan Ramón González Ortiz