La geografía terrestre según los Puranas
Por Juan Ramón González Ortiz

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La visión de la situación de las tierras y de los mares, que se nos ofrece en los Puranas podría parecer muy atrasada e incluso infantil. Si ese es nuestro juicio, se trata de un juicio apresurado e injusto.
Alguno dirá que este es un “mapa” simple y que la posición que plantea de las tierras y continentes del mundo es totalmente imposible e inexistente, y que manifiesta el aislamiento de una clase erudita que imagina cosas que no podía conocer. Digamos que para estos sería una mera obra de fantasía. Y, sin embargo, es una visión muy profunda y llena de simbolismo. Ese es el problema. Sería una representación esquemática, parecida, pero no igual, a esta, con el Monte Meru al centro:

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Que, curiosamente, se parece mucho a las cosmologías cristianas medievales:

La visión de la Tierra y del universo que nos dibujan los Puranas, supone que existen siete continentes separados por mares. El continente central, Jambu Dvipa, está rodeado de diez océanos en forma de anillo. El continente central está divido en siete zonas paralelas por seis cadenas montañosas. En medio de ese continente central se levanta el monte Meru, en la cima del cual crece el árbol Jambu. Ahí se encuentra el palacio de Brahma, rodeado de los palacios de los ocho guardianes del mundo.
Esta representación del mundo es un esquema totalmente simbólico. Que nadie se tome esto en su sentido literal, por favor. En cualquier dimensión religiosa esotérica, se afirma que la realidad está formada por siete planos de realidad y de conciencia. Nosotros solo somos conscientes en un plano, el físico. Todos los demás planos nos son desconocidos.


Igual que en el ser humano existen siete cuerpos, o principios, superpuestos, desde el cuerpo físico hasta el cuerpo búdico, lo mismo sucede con nuestro globo terrestre. Coexisten en él otros seis cuerpos más, llamados globos, invisibles a nuestro ojo físico. Estos seis globos restantes son de naturaleza más sutil que el nuestro. Que conste que no están uno a continuación del otro, sino que están superpuestos. Exactamente igual que el sistema de cuerpos sutiles que envuelve al cuerpo físico.
Cuando un ser humano progresa va cobrando conciencia en cada uno de los cuerpos que le son propios, hasta llegar al cuerpo que es vehículo del Atma. Lo mismo sucede con la Tierra: la evolución de la humanidad en su conjunto consiste en progresar pasando de globo en globo. La Teosofía nos explica que en cada uno de esos llamados globos la humanidad evoluciona a través de siete razas. Cuando se extingue la última raza, la séptima, antes de iniciarse el siguiente globo, la humanidad vive un período de sueño, llamado pralaya, simbolizado, en esos “mapas” de la cosmología védica, por los mares que rodean los continentes. Los globos son los continentes, o dvipa, que significa “isla”, los cuales rodean al continente central, que es la actual Tierra, nuestro actual globo, y los océanos entre ellos, son los pralayas.
En nuestro actual globo, el cuarto, ya hemos visto pasar cuatro grandes razas. Estamos ahora en la quinta raza. Hemos visto también cinco grandes continentes. Vivimos en el cuarto globo. Tres globos anteriores ya han tenido su correspondiente humanidad, y cada uno de ellos, con sus siete razas. Cada uno de esos globos, tiene un Manú, un progenitor. Existe el Manú raíz, que es el que inicia el período en el globo y un Manú simiente, que aparece al fin de ese período. En total tenemos catorce Manús.
El Manú raíz de nuestro cuarto globo es Vaivasvata. Ya ha habido, por tanto, tres globos anteriores, cada uno con dos Manús, sumando, en total, seis Manús.
La doctrina secreta nos dice que la humanidad (no la que actualmente vive en nuestro planeta) lleva sobre este globo dieciocho millones de años. Pero antes, y durante trescientos millones de años, se desarrollaron las formas de vida minerales y vegetales.
Nuestro globo actual, el planeta Tierra, se llama Jambu Dvipa, ocupa el centro, porque sin duda, es el más importante. También, en otro ámbito, este nombre denomina en exclusiva a la India.
Las tierras que rodean a Jambu Dvipa simbolizan los continentes que ya cubrieron el planeta Tierra, así como las tierras que surgirán posteriormente y que servirán de morada a las futuras razas que poblarán la Tierra.
El primer continente fue la Tierra Pura Imperecedera, o simplemente la Tierra Sagrada, o SCHVETADVIPA.
El segundo continente fue llamado PIAKSHA. Ocupaba el norte de Asia y se extendía desde Groenlandia hasta el extremo norte de Siberia en el Pacífico.
El tercer continente, el que corresponde a la raza lemuriana, es SHALMALI.
El cuarto continente es la ATLÁNTIDA, llamado KUSHA, o SHAKA – DVIPA. Era un inmenso continente.
El actual quinto continente, el de la raza ariana, es KRAUNCHA, que prácticamente no ha cambiado nada desde que hace unos doscientos mil años desapareciese la Atlántida. Como vemos, es esencial poseer la llave del simbolismo para entender todos estos esquemas de la sabiduría antigua. Juzgar atropelladamente, sin más ni más, es decir, sin poseer la clave simbólica, es, por nuestra parte, una torpeza y una muestra de arrogancia.


 

 

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