Los
doce trabajos de Hércules
El sendero de retorno a la casa del Padre (Segunda parte)
Por Josep Gonzalbo Gómez

Mito: Hércules el Discípulo
Él se irguió delante de su Maestro.
Oscuramente comprendía que una crisis se había producido
en él, conduciéndolo a cambiar de lenguaje, de actitud
y plan.
El Maestro lo miró y fue de su agrado.
EL MAESTRO: ¿Tu nombre?, le preguntó y esperó
una respuesta
HÉRCULES: HerácIes, llegó la respuesta, o Hércules,
me dicen que significa preciosa gloria de Hera, el brillo y esplendor
del alma. ¿Qué es el alma, oh, Maestro? Dime la verdad.
EL MAESTRO: Esa alma tuya la descubrirás a medida que hagas
tu obra, y encuentres y uses la naturaleza que es tuya. ¿Quiénes
son tus padres? Dime esto, hijo mío.
HÉRCULES: Mi padre es divino, yo no le conozco, excepto que,
en mí mismo, sé que soy su hijo. Mi madre es terrenal.
La conozco bien y ella me ha hecho como tú me ves.
Asimismo, oh, Maestro de mi vida, soy también uno de los gemelos.
Hay otro, parecido a mí. A él también le conozco
bien, sin embargo, no lo conozco. Uno es de tierra, por lo tanto,
terrenal; el otro es un hijo de Dios".
EL MAESTRO: ¿Qué hay de tu educación, Hércules,
hijo mío? ¿Qué puedes hacer y cuánto te
ha sido enseñado?
HÉRCULES: En todas las realizaciones yo soy experto; estoy
bien enseñado, bien entrenado, bien guiado y soy bien conocido.
Conozco todos los libros, también todas las artes y las ciencias;
me son conocidos los trabajos del campo, además la destreza
de aquellos que pueden permitirse viajar y conocer a los hombres.
Me conozco a mí mismo como alguien que piensa, siente y vive.
Una cosa, oh, Maestro, debo decirte y así no engañarte.
El hecho es que no hace mucho yo maté a todos aquellos que
me enseñaron en el pasado. Maté a mis maestros, y en
mi búsqueda de la libertad, ahora estoy libre. Busco conocerme
a mí mismo, dentro de mí mismo y a través de
mí mismo.
EL MAESTRO: Hijo mío, eso fue un acto de sabiduría,
y ahora puedes permanecer libre. Prosigue tu trabajo ahora, recordando
cómo lo haces, que en el último giro de la rueda vendrá
el misterio de la muerte. No olvides esto. ¿Qué edad
tienes, hijo mío?
HÉRCULES: Dieciocho veranos habían pasado cuando maté
al león, y de ahí que usé su piel. Asimismo,
a los veintiuno me encontré con mi desposada. Hoy estoy ante
ti triplemente libre –libre de mis primitivos maestros, libre del
temor al miedo y libre verdaderamente de todo deseo.
EL MAESTRO: No te vanaglories, hijo mío, sino demuéstrame
la naturaleza de esta libertad que tú sientes.
Nuevamente en Leo, te encontrarás con el león. ¿Qué
harás?
Otra vez en Géminis, los maestros a quienes mataste cruzarán
tu senda. ¿Los has dejado atrás realmente? ¿Qué
harás?
De nuevo en Escorpio, lucharás con el deseo. ¿Permanecerás
libre, o la serpiente te encontrará con sus engaños
y te derribará en tierra? ¿Qué harás?
Prepárate para probar tus palabras y tu libertad. No te vanaglories,
hijo mío, demuéstrame tu libertad y tu profundo deseo
de servir.
El Maestro se sentó en silencio y Hércules se retiró
y enfrentó, el primer gran Portal.
Entonces el que presidía que se sentaba en el Concilio de la
Cámara del Señor, habló al Maestro y le ordenó
llamar a los dioses para presenciar el esfuerzo e iniciar al nuevo
discípulo en el Camino.
El Maestro llamó.
Los dioses respondieron.
Vinieron y dieron sus dones a Hércules y muchas palabras de
sabio consejo, conociendo las faenas que tenía por delante
y los peligros del Camino.
Minerva le entregó una túnica, tejida por ella misma,
una túnica que se ajustaba bien, de rara y fina belleza. Él
se la puso con triunfo y orgullo, regocijándose en su juventud.
Tenía que probarse a sí mismo.
Vulcano forjó para Hércules un pectoral de oro para
proteger su corazón, la fuente de vida y fuerza. Este obsequio
de oro era ceñido, y, así escudado, el nuevo discípulo
se sentía seguro. Él tenía todavía que
demostrar su fuerza.
Neptuno llegó con un par de caballos y se los entregó,
atraillados, a Hércules. Ellos venían directamente del
lugar de las aguas, de rara belleza y probada fuerza. Y Hércules
se alegró, pues él todavía tenía que probar
su poder para conducir a los dos caballos.
Con lenguaje agraciado y brillante ingenio llegó Mercurio,
llevando una espada de raro diseño, que ofreció, en
un estuche de plata, a Hércules. La ató en el muslo
de Hércules, pidiéndole que la mantuviera afilada y
brillante.
? Debe dividir y cortar, dijo Mercurio, y debe moverse con precisión
y adquirida destreza.
Hércules, con alegres palabras, dio las gracias. Tenía
todavía que demostrar su alardeada destreza.
Con sonido de trompeta y el ímpetu de la marcha brillaba el
carro del Dios Sol. Apolo llegó y con su luz y encanto alegró
a Hércules, dándole un arco, un arco de luz. A través
de nueve anchos Portales abiertos debe pasar el discípulo antes
que haya adquirido suficiente destreza para estirar ese arco. Le tomó
todo ese tiempo para acreditarse como el arquero. Sin embargo, cuando
el don fue ofrecido, Hércules lo tomó, seguro de su
poder, un poder todavía sin demostrar.
Y así, se irguió equipado. Los dioses de pie alrededor
de su maestro, y observando sus travesuras y su alegría. Él
jugaba delante de los dioses, y mostraba sus proezas, alardeando de
su fuerza.
Repentinamente se detuvo y reflexionó largamente; luego dio
los caballos a un amigo para que los sostuviera, la espada a otro
y el arco a un tercero. Entonces, corriendo, desapareció dentro
del bosque cercano.
Los dioses esperaron su regreso asombrándose perplejos ante
su extraña conducta. Del fondo del bosque él salió
sosteniendo en alto un garrote de madera cortado de vigoroso árbol
vivo.
? Este es mi propio presente, gritó, nadie me lo dio. Puedo
usar esto con poder. Oh, dioses, observad mis hazañas supremas.
Y entonces, y sólo entonces, el Maestro dijo:
? Sal a trabajar.
El
Tibetano
Película: La fatiche di Ercoli 1958 SYLVA KOSCINA, STEVE REEVES
Simbolismo de la precuela a los doce trabajos
La historia de Hércules es alegórica, es decir, que
la narración no debe de comprenderse literalmente dado que
los hechos que se relatan tienen carácter simbólico.
De hecho, el término “mito” procede del concepto griego de
silencio. Por ello, el mito guarda silencio sobre su auténtico
mensaje, su significado.
El
hijo de Dios
Se decía que Hércules tenía un padre divino y
una madre terrenal.
Como todos nosotros, Hércules era hijo del hombre e Hijo de
Dios. Esta historia simboliza la manifestación de la vida en
la forma, del Alma en el cuerpo, del Espíritu en la materia.
El reto del ser humano consiste en trascender su vivencia como hijo
del hombre en hijo de Dios.
El
hermano gemelo
Por ser hijo del hombre e hijo de Dios se decía que Hércules
tenía un hermano gemelo, como nosotros.
Actualmente, en gran parte de la humanidad, uno de los hermanos gemelos
el hijo del hombre, la personalidad está más activo,
está mucho más presente.
Se nos dice que Hércules mató a su gemelo siendo aún
una criatura, simbolizando que desde su infancia hizo prevalecer
el Hijo de Dios sobre el hijo del hombre.
Podemos interpretarlo pues, que Hércules se reconoció
bien tempranamente como unidad de cuerpo y alma, poniendo bajo control
y dominio su mente, sus emociones, sus sentidos y su cuerpo, con el
objeto de servir a los propósitos del Alma.
Las
dos serpientes
Estando Hércules y su hermano gemelo en la cuna, dos serpientes
se acercaron por ambos lados. El hermano gemelo tuvo miedo y se puso
a gritar y llorar, dándose cuenta que era incapaz de manejar
a las dos serpientes, pero Hércules mató a las dos serpientes.
Este hecho enfatiza nuevamente la existencia de la dualidad en la
vida encarnada.
Por un lado, el gemelo identificado con la personalidad se derrumbó
ante la adversidad de la dualidad de los opuestos y fue incapaz doblegar
a las dos serpientes.
Por otro lado, el gemelo identificado con el alma, mató a la
serpiente de la materia y a la serpiente de la ilusión.
Si se estudia la simbología de la serpiente, encontraremos
que tres serpientes son descritas: una para la serpiente de la materia
(Ida), otra para la ilusión (Píngala) y la tercera para
la sabiduría (Sushuma). Esta última serpiente es descubierta
sólo cuando las otras dos han sido matadas.
El hijo de la viuda
Es el caso de muchos aspirantes, que no conocen a su padre, ha muerto
o desempeña un papel muy latente, son por ello“el hijo de la
viuda”.
Al entrar por los portales del Templo de la Sabiduría sólo
conocemos a la madre, al aspecto lunar de nuestro ser, a la materia.
La andadura en el sendero tratará de encontrar al Padre, el
aspecto solar de nuestro ser, hasta llegar a comprender que “El Padre
y yo somos uno y el mismo”.
Por ello, cuando el Maestro le preguntó a Hércules
quién era su Padre, éste dijo: "Conozco a mi madre,
pero no conozco a mi padre".
Cuando nos conocemos a nosotros mismos, conocemos al Padre. Cada uno
de nosotros somos olas del inmenso océano que es nuestro Padre.
Educación
de Hércules
Se nos dice que, a medida que Hércules crecía, se puso
mucho cuidado en su educación. Se le entrenó en todas
las posibles realizaciones, y cada facultad que tenía fue desarrollada
y organizada: su mente debía de estar bien provista, funcionando
y sabiendo cómo usarla; su sensible naturaleza emocional preparada
para responder a todo tipo de contacto; su cuerpo físico para
ser un medio adecuado de expresión para el alma que mora
en él.
Habiendo alcanzado su crecimiento y sido entrenado en todo lo que
el mundo podía darle, se nos dice después que él
procedió a matar a sus maestros. Los asesinó a todos
y se libró de ellos.
Él recibió toda la educación relativa al mundo
objetivo: educar la mente, los sentidos y el cuerpo, pero no fue educado
en el aspecto subjetivo, sutil o más sublime del ser.
Por tanto, simbólicamente, esta historia nos muestra la ruptura
con todo lo conocido para afrontar la búsqueda y experimentación
personal de todo lo aprendido.
Para avanzar en el camino de la sabiduría hemos de desaprender
todo lo adquirido en el camino previo del conocimiento, es decir,
dejar de estar condicionados por lo aprendido por nuestro yo inferior.
El León
Cuando alcanzó la edad de dieciocho años, se nos dice
que mató un león que estaba devastando la comarca y
a partir de aquí empezó a realizar otros servicios a
la comunidad, de esta forma, poco a poco, su nombre llegó a
ser muy conocido.
A este león le gustaba gobernar a los demás. Las garras
del león son muy fuertes y agarran con mucha firmeza a quienes
caen en ellas.
De esta forma, el lado inferior de Leo le hace al hombre tener prisionera
a la gente bajo sus garras. También indica un sentido de agresión
y expansión, y de un sentido de logro. Todos estos son los
impedimentos para experimentar el sentido de Ser.
Lo que Hércules conquistó es la cualidad de la dominación,
es decir, sustituye el sentido de conseguir como expansión
de la personalidad, preocupándose del nombre y su fama por
el sentido de ser.
Para encontrarse con el Maestro, Hércules sustituye ese sentido
de logro por el de ser.
El
matrimonio de Hércules
Al vencer al león, Hércules se gana como esposa a una
hermosa princesa.
El matrimonio de Hércules puede considerarse como la unión
en Hércules, de su personalidad con el Alma.
De su matrimonio nacieron tres hijos. Es decir que, fruto de esa unión,
se manifestaron los tres aspectos del Alma.
Se dice que Hércules, al llegar a este estado, mató
a su esposa y a sus tres hijos.
Esto podría interpretarse, al menos, de dos formas diferentes:
1. Hércules comprende que esa unión de consciencia se
manifiesta en todos los seres de manera que podemos experimentar u
observar el Alma en todas las formas creadas, no exclusivamente en
él mismo. Dicho de otra forma, la idea o el concepto de esposa
o de hijos muere en él y sólo queda en él un
concepto: experimentar u observar el Alma en todas las formas. Ver
el Alma en todas las formas es el peldaño que uno tiene que
seguir para encontrar al verdadero Maestro en su propio ser.
2. Puede también interpretarse como un error típico
del inicio del sendero del discipulado por el cual, el aspirante
sacrifica a todos y a todo en pro del desarrollo del alma individual.
Es como una desproporción de la vida guiada por la ambición
espiritual que domina al aspirante volviéndose destructivo,
desequilibrado y de difícil convivencia.
Como consecuencia de esta tragedia, leemos en el mito que a Hércules
(entonces Alcides) se le cambió de nombre, se le asignó
una nueva residencia y se le impusieron los doce trabajos, bajo la
supervisión de Euristeo –su Maestro para que los cumpliera.
Se nos dice que le dijeron estas palabras:
"De ahora en adelante tu nombre no será más Alcides
sino Heracles. Morarás en Tirjus, y allí, sirviendo,
cumplirás tus trabajos. Cuando esto se logre tú serás
uno de los inmortales"
El nombre del alma se volvió su nombre, y se le recordó
constantemente así, que expresar la gloria del alma era su
misión. Los doce grandes trabajos que pondrían el sello
de la realización sobre su vida, y que indicarían su
derecho a unirse al grupo de los Inmortales, estaban trazados para
él, y entonces, entró en el Camino.

Dwayne Johnson en Hércules
El número 12
Mediante analogía, puede resultarnos evidente la estrecha vinculación
de este número 12 con:
a. Los Doce Trabajos de Hércules, mediante los cuales el Discípulo
se convierte en un Adepto.
b. Los Doce pétalos del Corazón, en el Chacra cardíaco.
c. Las Doce Constelaciones del Zodíaco.
d. Las Doce Jerarquías Creadoras del Universo.
e. Los Doce planetas sagrados al final del gran Mahamanvántara
solar. Actualmente son siete sagrados (Vulcano, Mercurio, Venus, Júpiter,
Saturno, Urano y Neptuno), tres no sagrados (la Tierra, Marte y Plutón)
y dos ocultos (actuando en forma etérica).
f. Los Doce satélites del planeta Júpiter que refleja
en su vida la gloria del Sistema solar
g. Los Doce Apóstoles de Cristo, simbolizando cada una de las
Constelaciones del Zodíaco y cada uno de los doce pétalos
del chacra cardíaco. Cristo es la representación simbólica
y mística de la Joya en el Loto, que se abre esplendorosa al
finalizarse con éxito los Doce Trabajos de Hércules.
h. Los Doce rutilantes pétalos que surgen en el interior del
“chacra coronario o “LOTO DE MIL PÉTALOS”, como consecuencia
de la perfección del chacra cardíaco.
i. Las Doce Tribus de Israel
j. Los doce hijos de Jacob
k. Los doce huesos torácicos que protegen los órganos
vitales del corazón, pulmón y grandes vasos
l. Los doce ANUS del plano Mental
m. Las Doce Puertas de la Ciudad Celeste (de Shamballa)
Cada
éxito de cada trabajo de Hércules queda registrado
como pétalo del corazón cardíaco, por ello,
puede decirse que cada pétalo de este chacra está relacionado
con una constelación del zodíaco. Cada trabajo en este
centro repercute en el chacra coronario, en el cual, al tener
lugar la quinta iniciación resplandece la estrella mística
de doce puntas de un color blanco inmaculado.
De manera análoga, en el actual ciclo evolutivo solar, nuestro
logos deberá de haber realizado doce arquetipos o haber convertido
en sagrados todos los planetas que se encuentran en fase de desarrollo
Los ANUS o átomos ultérrimos son unidades atómicas
visibles únicamente a la investigación clarividente.
Su esencia es monádica y es la primera manifestación
química del principio de vida en el Universo. Según
el nivel de sutilidad de cada uno de los 7 planos, cada uno de sus
átomos contiene más o menos ANUS. De esta forma, el
plano físico, el más denso, posee 18 ANUS, y el plano
ádico, el más sutil, no posee ninguno.
El plano MENTAL está constituido por elementos atómicos
conteniendo cada uno 12 ANUS, estando directamente relacionado
este número con la gran Rueda del Zodíaco y con los
12 Trabajos de Hércules.
Hércules obtuvo la perfección en cada uno de los doce
signos del Zodíaco y en cada uno de los Siete Rayos: 12 + 7=
19, 1 + 9 = 10, el número de la perfección humana.
De la misma forma, si sumamos 12 segmentos dorsales con los 7 cervicales
obtenemos el mismo resultado.
Los siete regalos
En la historia de Hércules, leemos que, habiendo desarrollado
las características necesarias para su misión, los
dioses y diosas hicieron todo lo posible por equiparlo para el trabajo
que tenía que realizar.
La coraza
Vulcano le dio una coraza de oro, magnética y protectora, el
símbolo de la energía emanada de las altas fuentes del
poder espiritual, que capacitará al aspirante para emprender
los doce trabajos y seguir adelante sin amedrentarse.
La coraza de Vulcano simboliza la ayuda para perseverar en el
trabajo y evitar las desviaciones en el camino. Es la energía
del 1º Rayo, la que otorga la fuerza de voluntad.
Los
caballos
De Neptuno, el dios de las aguas, recibió dos caballos de excelentes
capacidades
Neptuno, la deidad de lo acuoso, es el portador del 6º Rayo.
El 6º Rayo actúa a través del deseo, dado que tiene
que transmutar el deseo en aspiración. El poder del 6º
Rayo es para atraer a la mente del hombre hacia el ideal, como lo
es el del sacrificio y el servicio individuales.
Neptuno es el Dios del razonamiento
La Doctrina Secreta IV, 349.
Ningún hombre empieza a coordinar el vehículo búdico
hasta estar bajo la influencia de Neptuno... Cuando esto sucede,
el horóscopo de su personalidad demostrará que la influencia
neptuniana domina en alguna parte
Tratado sobre Fuego Cósmico 712.
Neptuno Está vinculado con el progreso de la perfección
Tratado sobre Fuego Cósmico. 713.
El caballo simboliza la fuerza mental que posibilitará la transmutación
de los deseos instintivos en un ideal superior.
La
espada
Mercurio, el mensajero de los dioses, el Veloz, obsequió a
Hércules con una brillante espada.
El 4º Rayo, el de la armonía a través del conflicto,
el que unifica, pertenece a la actividad de Mercurio. Es una energía
muy apropiada para Hércules porque en el momento de recibir
esta ayuda es un pequeño iniciado que no ha llegado todavía
a la gloria del Adeptado.
La espada es el símbolo del discernimiento, del entendimiento
y de la resolución, que divide en pedazos, separa y destruye
las fuerzas antagónicas ida y píngala del caduceo de
Mercurio y procura la energía de síntesis, el ascenso
de kundalini por Sushuma. Al finalizar este ascenso aparecen las dos
alas del caduceo símbolo del equilibrio, de la armonía
de los dos fuegos, de la síntesis, de la serena expectación.
La justicia se representa por una mujer con los ojos vendados, con
una balanza en una mano y una espada en la otra. La espada afilada
de la justicia también simboliza el Amor universal, porque
no teme herir los sentimientos en las pasiones, sino que va en búsqueda
de la liberación de la persona rompiendo aquello que limita
su perpetuación en el tiempo, para convertirla en un verdadero
intérprete de la Voluntad del Padre o de la Voluntad de Dios.
Esta espada que aúna las energías de 4º Rayo, hay
que hacerla presente hoy en día, en este período de
profunda crisis, en el que hay que es necesario cambiar fundamentalmente
nuestros hábitos de vida y modificar los órdenes sociales
y familiares heredados.
El
arco y la flecha
Se nos dice que Apolo, el mismo Dios Sol, se interesó en Hércules
y reflexionó acerca de qué podría darle que le
sirviera. Finalmente le dio un arco y una flecha.
El arco y la flecha nos induce a relacionarlo con Sagitario. La flecha
simboliza al discípulo cuya meta es alcanzar la Conciencia.
El arco es el medio para alcanzar esa meta. El recorrido de la flecha
es el antakarana que surge de la mente animal y se dirige a la mente
divina.
Como Sagitario la flecha ha de lanzarse muy lejos, cuanto más
arriba mejor, y si puede ser que no culmine jamás la flecha,
que vaya continuando su camino, su trayectoria en el éter.
El Rayo máximo del Universo, el Rayo del Amor, el 2º Rayo,
a través de la Constelación de Sagitario y por medio
del planeta Júpiter, se aloja en el Corazón de los Seres
Humanos, la glándula que destila las energías que provienen
de estas constelaciones es la Timoides, una secreción todavía
desconocida para la ciencia, pero esotéricamente reconocida.
El Arquero debe adquirir y mantener firmes el ojo, la mano y la posición,
antes de disparar la flecha que, cuando va certeramente dirigida
y se la sigue correctamente, lo conducirá a través del
portal de la iniciación.
Al estudiar a Sagitario es evidente que uno de los más importantes
temas es el de la Dirección. El Arquero guía su caballo
hacia algún objetivo específico; envía o dirige
su flecha hacia un punto deseado; apunta a una meta específica.
Este sentido de dirección o guía, es la característica
del hombre iluminado, del aspirante y del discípulo, lo cual
se va reconociendo acrecentadamente. Cuando se desarrolla correctamente
esta facultad sensitiva de orientación, se convierte en las
primeras etapas en un esfuerzo por identificar toda la actividad del
alma y de la personalidad con el Plan de Dios, y esto es, en último
análisis, la ordenada orientación, el pensamiento de
Dios.
En Sagitario, el discípulo tiene que descubrir dos cosas en
sí mismo: el poder para progresar en el Sendero y recorrer
el Camino, y la capacidad de crear en un sentido más elevado
y espiritual. Esto concierne a la relación que existe entre
los centros sacro y laríngeo. Dichos poderes (superiores) son
aún embrionarios en las primeras experiencias sagitarianas
del discípulo, pero se van desarrollando y adquieren mayor
potencia a medida que él vuelve cíclicamente a
experimentar la vida en este signo.
Resulta interesante observar que ningún planeta está
exaltado ni cae en Sagitario.
La
túnica
Minerva, la diosa de la sabiduría, le entregó una Túnica,
tejida por ella misma, una Túnica que se ajustaba bien, de
rara y fina belleza.
Esa túnica representa a nuestro cuerpo etérico que confiere
inmortalidad. La túnica también es símbolo de
la vocación
La
maza
Y cuando todos los dones habían sido concedidos y él
permanecía con su divino equipo, leemos acerca del más
intrigante y pequeño detalle: salió y cortó para
sí un garrote de una rama, de la cual se dice que fue cortada
del gran árbol de la vida.
Todos estos presentes divinos eran muy hermosos y magníficos,
pero todavía no sabía cómo usarlos.
Este suceso simboliza el inicio de la experiencia de sí mismo.
El discípulo inicia realmente su camino cuando se despoja de
todo báculo externo.
El maestro
El Maestro puede considerarse el séptimo regalo.
En los trabajos de Hércules, el logro dependerá muchas
veces de mantener la presencia del Maestro en la tarea, de hacer presente
en ese momento la consciencia del YO SOY.
Fuentes
bibliográficas
• Alice Bailey (1974). Los trabajos de Hércules, una interpretación
astrológica. Madrid. Editorial Luis Cárcamo.
• Sri K. Parvathi Kumar (1999). Hércules: El Hombre y el Símbolo.
Barcelona. Ediciones Dhanishtha. ISBN: 8488011407
• Torkom Saraydarian (2005). Sinfonía del Zodíaco. Buenos
Aires. Editorial Kier. ISBN: 950170324X
• José Trigueirinho Netto (2006). Hora de crecer interiormente.
El mito de Hércules hoy. Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN:
9501701573
• Vicente Beltrán Anglada (19741987). Conferencias. Asociación
VBA. www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• FranciscoManuel Nácher. Los doce trabajos de Hércules.
Libro digital.
• Jean Chevalier, Alain Gheerbrant (1986). Diccionario de los símbolos.
Barcelona. Ediciones Herder