Interpretación
del tercer trabajo de Hércules: Recogiendo las Manzanas de
Oro de las Hespérides
(Géminis, 21 mayo 20 junio)
Por Josep Gonzalbo Gómez
Editor de www.antarkarana.org

El
tercer trabajo encomendado a Hércules consistía en encontrar
el árbol sagrado, el árbol de la sabiduría en
el que crecían manzanas de oro que conferían la inmortalidad.
Es muy importante reseñar que el significado de este trabajo
y su enseñanza va dirigida a "todos los hijos de los hombres,
quienes se saben que son asimismo los hijos de Dios". Es decir,
este trabajo está especialmente dirigido a todos los aspirantes
espirituales y discípulos en probación.
Y es así porque los seres que están en esta etapa ya
han iniciado un despertar, una comprensión de sí mismo
originado en la mente (Aries) y que se sucede en el plano emocional
(Tauro) pero que ha de consumarse en el plano físico de la
realización (Géminis).
Dicho de otra forma: aquellos que han comenzado a hollar el sendero
espiritual, que poseen anhelos de bondad y de deseos de descubrir
la verdad, deben de lograr manifestar toda esa aspiración en
el plano físico, objetivarla en la experiencia de la vida cotidiana
«El conocimiento es la búsqueda de significado por la
personalidad.
La Sabiduría es la omnisciencia del conocimiento sintético
del Alma»
Alcanzar las manzanas de oro de las Hespérides supone iluminar
con sabiduría nuestras adversidades en el plano físico,
en el plano de la relación y de la interacción.
Posiblemente, todos aquellos que nos sabemos orientados en la vida
espiritual nos hemos sentido en alguna vez identificados con esa búsqueda
espiritual de Hércules en el inicio de este tercer trabajo.
Una búsqueda en ocasiones vehemente guiada por un deseo espiritual,
sano y positivo, pero deseo en definitiva. Un deseo que también
hemos de añadir a nuestra lista de conquistas a alcanzar. Un
deseo espiritual que, como el resto de deseos, tan sólo puede
transmutarse mediante el olvido de sí mismo y la orientación
impersonal hacia el servicio.

En este sentido, el mito de Hércules en Géminis nos
muestra un viaje arquetípico, aquel que todo héroe,
toda aquella heroína, ha de recorrer en este signo. Un viaje
en el que el aspirante espiritual o discípulo ha de concretaren
el plano físico lo aprendido en las pruebas previas en Aries
y Tauro.
Hércules realiza este viaje arquetípico en cinco etapas,
en las que a través de fracasos y aciertos va progresando en
ese camino hacia la sabiduría, el árbol de las manzanas
de oro.
Como sucede a cualquier aspirante espiritual o discípulo probacionista,
a Hércules no le fue revelado el lugar donde se encontraba
el árbol, ni tampoco la dirección hacia dónde
dirigirse, ni nadie otro puede hollar el camino por uno mismo.
En el mito, Hércules decide dirigirse al norte, como una alusión
a la búsqueda de lo más elevado en su yo.
Pero como por más que buscó no obtuvo más que
desánimo, pues como todo aspirante o discípulo, la sabiduría
del alma no puede alcanzarse como fruto de un mero deseo, por muy
elevado que éste sea: el deseo espiritual debe de descender
y manifestarse en el plano de la experiencia física, en las
adversidades de la vida cotidiana y realizar todo su pleno sentido.
Ante la desorientación de Hércules, el Maestro decidió
enviar al discípulo Nereo para ayudarle en su búsqueda.
***
Primera
prueba: Nereo acude en la ayuda de Hércules.
Aprendizaje: Prestar atención a los mensajes procedentes de
nuestra Alma o Yo Superior o del Maestro.
Nereo era conocido por su veracidad y virtud. Nereo representa a nuestro
Yo Superior.
Una de sus cualidades era que, a pesar de encarnar la verdad, nunca
se mostraba tal cual era. Se le mostraba a Hércules de forma
confusa y no directa. Hércules cautivo del frenesí de
su deseo espiritual, no llega a reconocer a Nereo y por tanto su ayuda
no es percibida, acaba desatendida.
«Pasaré por vuestro lado y no me conoceréis»
Cuántas veces en nuestras vidas hemos rechazado sin saberlo
la ayuda que nos ha prestado un desconocido, la persona más
querida, un conflicto, una enfermedad, etc. y hemos seguido lamentándonos
de nuestra dicha, pues estamos ofuscados por las señales e
impresiones del exterior que nos envuelve.
La verdad se encuentra en cada una de las cosas que nos acontece,
pero como no se ajustan a nuestras expectativas, solemos desatenderlas
e ignorarlas. Imploramos ayuda, pero la tenemos delante de nosotros.
Hércules fracasa en esta primera prueba.
***
Segunda
prueba: Lucha con Anteo la serpiente.
Aprendizaje: Trascender los espejismos procedentes del plano físico
y emocional.
Ante el fracaso en el norte, Hércules decide buscar el árbol
en el sur. Podríamos considerar que el sur representa la personalidad.
Allí es donde busca.
En el sur se encuentra con Anteo, la serpiente. Anteo era hijo de
Poseidón, dios de los mares (plano emocional) y de Gea, diosa
de la Tierra (plano físico).
Hércules cree que tras la serpiente debe de encontrarse el
árbol, pero por más que lucha, Anteo le vence una y
otra vez en todas las ocasiones.
En una de las luchas, Hércules alza a Anteo en el aire y le
vence. Es decir que la serpiente era invencible si estaba en contacto
con la tierra (Gea, su madre). O lo que es lo mismo, los deseos o
antagonismos en el plano físico han de resolverse desde un
plano superior.
En el trascurso de nuestras vidas nos dejamos atrapar por el fragor
de los conflictos que se nos presentan: discusiones con familiares,
compañeros de trabajo, amigos, etc. Conflictos que nos afectan
y nos vencen día a día. Quién no se ha sentido
triste, desolado o afectado por algún conflicto. Somos pues
atrapados por la gravitación de la materia.
De la misma forma, también muchos de nosotros hemos comprobado
que elevando estos conflictos, es decir, viéndolos desde una
perspectiva diferente, más elevada espiritualmente, más
profunda, más desapegada, los vencemos y el malestar y la
disputa se diluyen.
A pesar del fracaso inicial, Hércules logra vencer a Anteo
***
Tercera
prueba: Vencer el engaño de Busiris.
Aprendizaje: Trascender los espejismos mentales, trascender el deseo
de conocimiento por la personalidad.
Después de su búsqueda infructuosa en el norte y en
el sur, Hércules se dirige al oeste, donde se encuentra con
Busiris, hijo de las aguas "el Gran Engañador"
que como relata el mito, conducía a los hombres al error a
través de palabras de aparente sabiduría.
Él afirmaba conocer la verdad y, con rapidez, las personas
ávidas de conocimiento caían. Empleaba convincentes
palabras como:
«Yo soy el maestro.
A mí me ha sido dado el conocimiento de la verdad y debéis
hacer sacrificio por mí.
Acepten el camino de la vida a través mío.
Yo sé, pero nadie más.
Mi verdad es justa.
Cualquier otra razón es errada y falsa.
Escuchen mis palabras; permanezcan conmigo y serán salvos»
Como Hércules aún se guiaba bajo irreflexivos impulsos,
cayó fácilmente presa del engaño de Busiris,
y así fue olvidando progresivamente la tarea que le había
sido encomendada.
En el sendero espiritual todos y todas hemos conocido personas con
ese poder persuasivo, adalides de la verdad y de la santidad.
No obstante, el quid de la cuestión no radica en la existencia
o no de estas personalidades si no en nuestra capacidad de descubrirlas,
comprenderlas y trascenderlas.
En el mito, Busiris encadena a Hércules a un altar, en que
permanece atado un año, como en el transcurso de la vida les
acaece a muchos aspirantes y discípulos, los cuales habitan
cautivos de dogmas, reglas y rituales espirituales durante años
e incluso vidas.
Sucede que en algún momento llegamos a recordar o a reconocer
verdades que en algún momento escuchamos, como le sucedió
a Hércules con las palabras de Nereo (o Yo superior):
«La verdad está en ti mismo.
En ti hay un poder,
una fuerza que yace allí,
el poder que es la herencia de todos los hijos de los hombres
que son los hijos de Dios»
Esta
reorientación aprender a escuchar nuestro Yo Superior le
permitió a Hércules librarse de la ilusión y
superar la tercera prueba.
***
Cuarta
prueba: Liberar a Prometeo del sufrimiento.
Aprendizaje: Desprenderse de los deseos de nuestro ego inferior y
ayudar a la humanidad a trascender el sufrimiento causado por el
deseo.
De la experiencia anterior Hércules demuestra un cambio de
orientación en su andadura.
De esta forma, cuando oye unos gritos desgarradores de sufrimiento,
se preguntó si debía seguir persiguiendo su meta o debía
ocuparse de la persona que sufría. Hércules abandona
la búsqueda del árbol y corre a socorrer.
Se encuentra con Prometeo, el cual, estaba siendo castigado por Zeus.
La cruel pena consistía en morir cada día por el picoteo
de los buitres en su hígado (que simboliza el plexo solar,
centro de lo deseos), renaciendo al día siguiente para volver
a sufrir la misma desdicha de manera eterna.
De acuerdo con la mitología clásica, Prometeo había
sido condenado a morir de esta forma porque había entregado
el fuego de los dioses (el fuego de la mente, del conocimiento) a
los hombres, lo cual les confirió su facultad mental y, por
ende, su individualidad.
Simbólicamente, Hércules abandona su propia búsqueda
de la sabiduría para ayudar a los hombres a liberarlos del
sufrimiento que les ocasiona el deseo, el cual los mata poco a poco,
día a día.
Cuando hollamos el sendero espiritual nos encontramos a menudo con
deberes que, aparentemente nos impiden realizar el denominado «trabajo
espiritual».
Muchas veces decidimos cumplir con el trabajo espiritual y dejamos
que el otro espere, pero en verdad no existe ningún trabajo
que no sea espiritual.
«El olvido de sí mismo,
que lleva la energía correcta en el acto de servir al otro,
elimina la posibilidad de desánimo
en cualquier tipo de crisis»
En este sentido, cuando Hércules libera a Prometeo, comprobamos
que al fin su búsqueda deja de ser impulsiva, deja de guiarse
por su plexo solar y pasa a gobernarse por su Yo Superior, por su
alma.

Quinta
prueba: Soportar la carga de Atlas.
Aprendizaje: El verdadero propósito es el servicio.
Hércules prosigue su búsqueda en todas direcciones sin
encontrar el paradero del árbol sagrado. El mito nos relata
que oyó el rumor de un peregrino que le indicó la ubicación
del árbol.
Podría decirse que es la primera indicación que Hércules
recibe, después de todo su periplo, lo cual nos recuerda la
máxima:
“Cuando el discípulo está preparado entonces aparece
el maestro”
Gracias a la indicación del peregrino, que representa a la
intuición, Hércules retoma el camino y rápidamente
otea en la lejanía el árbol.
Y vislumbrando su meta, Hércules se encuentra con el titán
Atlas sosteniendo la carga del mundo a sus espaldas y con rostro de
pleno de sufrimiento.
A pesar de que Atlas no imploraba ayuda, Hércules olvida la
inmediatez de la recompensa de su esfuerzo por el alcance inmediato
del árbol y se presta sin condiciones a soportar la carga del
titán.
Al recibir la pesada carga, ésta desapareció y Hércules
se vio de repente libre.
El verdadero discípulo, como Hércules, carga con el
peso y no pone su peso sobre las espaldas de los demás.
La otra parte de la enseñanza nos la proporciona el propio
Atlas, el cual, a pesar de ser un gran iniciado, sostenía la
carga de su responsabilidad sin queja o lamento alguno.
Superada esta quinta prueba, Atlas se muestra ante Hércules
procurándole acceso directo al árbol de la Vida sin
la necesidad de vencer al dragón de cien cabezas, como se le
había advertido inicialmente.
Una vez allí, junto al árbol, tres doncellas sostenían
las manzanas para entregárselas personalmente Hércules.
Las tres doncellas eran las hijas de Atlas, llamadas las Hespérides.
Alcanzar la sabiduría supone experimentar las tres cualidades
del alma: Inteligencia, Amor y Voluntad.
Las hespérides, o tres cualidades del alma, entregan una a
una las manzanas a Hércules, acompañándola de
una frase clave:
• Eglé, que significaba brillo o esplendor y simboliza la Inteligencia,
le dijo a Hércules al entregarle una manzana:
"El Camino hacia nosotras está siempre marcado por el
servicio. Actos de amor son hitos en el Camino"
• Erytheia, la que cuida la puerta, el alma, que está siempre
abierta por Amor, le dio una manzana, y en su costado, con luz, estaba
escrita la dorada palabra Servicio.
"Recuerda esto", dijo, "no lo olvides”
• Hesperis, la estrella vespertina, la estrella de la iniciación
querepresenta la Voluntad, le dijo con claridad y amor:
"Sal y sirve, y anda por el camino de todos los servidores del
mundo, de aquí en adelante y por siempre jamás"
Muchos
hombres y mujeres se han preocupado por su campo de servicio, y como
Hércules, se muestran impacientes y ansiosos por ello. Como
Hércules, la impaciencia humana limita nuestro campo de acción
y encubre nuestro campo de servicio.
La era de Piscis se caracterizó por una vida de sacrificio
en pos de la propia realización. En la actual era de Acuario
pues, ya no hay que buscar la propia realización, sino el servicio.
En el campo de servicio adquiriremos la Paz, la verdadera meta de
todo discípulo en esta nueva era, no la de la realización,
no de la perfección ante el Maestro.
Finalmente, Hércules retorna las manzanas a las Hespérides
con el objeto de que, de la misma forma, puedan ayudarnos a todos
nosotros a encontrar nuestro camino a la sabiduría.
Josep
Gonzalbo
Octubre de 2021
Referencias:
• Alice Bailey (1974). Los trabajos de Hércules, una interpretación
astrológica. Madrid. Editorial Luis Cárcamo.
• Torkom Saraydarian (2005). Sinfonía del Zodíaco. Buenos
Aires. Editorial Kier. ISBN: 950170324X
• José Trigueirinho Netto (2006). Hora de crecer interiormente.
El mitode Hércules, hoy. Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN:
9501701573
• Sri K. Parvathi Kumar (1999). Hércules. El Hombre y el Símbolo.
Barcelona. Ediciones Dhanishtha. ISBN: 8488011407
• FranciscoManuel Nácher. Los doce trabajos de Hércules.
Libro digital.