Los doce trabajos de Hércules
El sendero de retorno a la casa del Padre (Tercera parte)
por Josep Gonzalbo Gómez
Editor de www.antarkarana.org

revista nivel 2
Visión sintética de los doce trabajos
La historia de Hércules muestra el camino del discipulado que todo ser ha de recorrer. Podría ilustrarse este recorrido como un viaje en tren, con paradas en estaciones a modo de retos a superar, y aun siendo la experiencia en cada estación diferente para cada viajero, descubrimos en este viaje un patrón universal.
Desde la infancia nos han acostumbrado a relacionarnos con todo aquello que percibimos a través de nuestros cinco sentidos. De esta forma, con el bagaje adquirido, hemos ido conformando nuestra personalidad: nuestra forma de actuar y desenvolvernos en el exterior, nuestra forma de sentir y responder emocionalmente a los estímulos que nos llegan y nuestra forma de generar pensamientos e ideas con las que interpretar y explicar el mundo y nuestra vida.
Pero más tarde o más temprano, muchos seres humanos sienten que todo aquello que les vincula y con lo que interactúan no les proporciona la suficiente plenitud. Esa insatisfacción es percibida a modo de “vacío existencial” que conduce a muchos a un camino de búsqueda.
La andadura en el camino revela que esa dicha anhelada se encuentra más allá de la actividad de los cinco sentidos. Esta estrella de cinco puntas que son los sentidos, intervienen a modo de velo en este proceso de búsqueda.
En este proceso de descubrimiento, de obstáculos que impiden ver la luz detrás del velo, el hombre se irá reencontrando y reeditando progresivamente a sí mismo.
Es un viaje, en el cual, a pesar de los destellos que en ocasiones van a ir iluminando el camino, el viajero se extraviará y malogrará sus esfuerzos. Asimismo, deberá de aceptar que el descamino forma parte del propio camino. Pero también con cada avance, con cada nueva conquista, ya no se reconocerá como el de antes y poco a poco irá sintiéndose un nuevo hombre y más auto reconocido.
En ese proceso de autoreconocimiento percibe asimismo que cada vez es menos diferente de los que le rodean y que ciertamente todos somos viajeros en tránsito. Llegará a sentirse como una ola más de un mismo océano.
Los trabajos de Hércules simbolizan este proceso de descubrimiento del océano, del Alma, del Yo Superior… de experimentar la consciencia del YO SOY.
El inicio de este camino hercúleo viene marcado por una necesaria sintonía con nuestro yo interior, pues los obstáculos que vamos a tener que ir superando tienen mucho que ver con nuestras ideas, pensamientos y creencias, que son el velo que habitualmente nos aleja de esa consciencia del YO SOY.


Comenzamos a retirar los velos que cubren el Alma en la medida que comprendemos y experimentamos que todo aquello que conforma nuestra personalidad procede de nosotros mismos, es decir, que nosotros somos la base de todo aquello que pensamos y sentimos, no aquello con lo que nos relacionamos e interactuamos, como estamos acostumbrados a creer.
Conforme el viajero incrementa su autoconsciencia en la experiencia, progresará desde la ignorancia a la sabiduría, desde su naturaleza material a su esencia espiritual.
La historia de Hércules nos ilustra y ayuda a comprender los pasos a dar en esa transformación. Es un viaje iniciático experimentado a lo largo de 12 cualidades, 12 signos del zodíaco, los doce pétalos del Corazón del Chacra cardíaco…
En cada signo adquirirá mayor autoconocimiento venciendo las tendencias habituales de su personalidad y, de esta forma, irá controlando y gobernando su destino.
Es una historia astrológica y simbólica en la que se suceden logros y éxitos, pero también caídas y pérdidas.
Por todo ello, resultará sencillo reconocer en este mito un arquetipo universal, pues todos nosotros, en un signo u otro, estamos en el proceso de conquistar esa misma esencia divina. Como Hércules, como hijos del hombre, estamos transformándonos gradualmente en Hijos de Dios.
Tránsito a través de los Signos
Veamos por último una breve síntesis del trabajo que realiza Hércules en los doce trabajos, para ofrecer un esquema del trabajo a realizar por cada discípulo que esté realmente dispuesto a perseverar a medida que progresa de Aries a Piscis.
• En Aries (21 marzo 20 abril, el Carnero), a través de la captura de las Yeguas Devoradoras de Hombres, vemos a Hércules hacer su partida, reaccionar al impulso del pensamiento, y aprender algo del control de la mente. Como el discípulo inteligente, él empieza su carrera, comenzando con un indefinido impulso espiritual hacia la justicia y terminando como el salvador del mundo.
• En Tauro (21 abril 20 mayo, el Toro), él tiene que conocer la naturaleza del deseo, tiene que trasmutarla en aspiración, que dominar el sexo, y usarlo rectamente, y así capturar al Toro de Creta. Este fuerte impulso, y la potencia de la atracción, es, como veremos, lo que produce la gran ilusión, pero lo que puede, eventualmente, volverse la causa de la iluminación.
• Pasando al signo de Géminis (21 mayo 20 junio, los Gemelos), el progreso del discípulo, hasta aquí subjetivo y caracterizado por el pensamiento y el deseo, resulta en la expresión en el plano físico. En este signo él llega al conocimiento de sí mismo como una personalidad y recoge las manzanas de oro del conocimiento, subordinando a su empresa los tres aspectos del yo personal inferior, el cuerpo físico, la naturaleza del deseo sentimiento y la mente.
• En Cáncer (21 junio 21 julio, el Cangrejo), la facultad superior de la intuición es puesta en juego, y esto está simbolizado para nosotros en la captura de la elusiva Gama o Cierva, sensible y difícil de encontrar.


En sus ciclos previos de experiencias de la vida, él ha trasmutado el instinto en intelecto, pero ahora como el discípulo, debe trasmutar el intelecto en intuición. Las correspondencias superiores de todos los poderes inferiores tienen que ser desarrolladas y utilizadas.
• Así equipado, en Leo (22 julio 21 agosto, el León), emprende el más conocido de sus trabajos, el matar al León de Nemea. Él demuestra en esta prueba el poder de hacer dos cosas y prueba a su vigilante maestro. Euristeo, que su personalidad reenfocada y coordinada se caracteriza por ese decidido coraje que es el don de la gente nacida en este signo, y atestigua también a través de este trabajo que lo inferior puede estar subordinado a lo superior. A través del servicio prestado y de la sensatez de su proceder, da una garantía de la fuerza de su propósito.
Nosotros podríamos considerar a estos cinco trabajos, en Aries, Tauro, Géminis, Cáncer y Leo, como cubriendo todo el período del Sendero del Noviciado y el matar al León de Nemea es el clímax de esa parte de la lucha.
Ahora está listo para caminar el Sendero del Discipulado, en el cual Cristo, el morador, se revela gradualmente, la materia es firmemente subordinada a los usos del alma, y el aspecto forma viene a ser considerado simplemente como la madre del Cristo Niño.
Este progresivo conocimiento empieza en Virgo, el sexto signo, el signo del pesebre, y se consuma en Capricornio, el décimo signo, el signo del nacimiento de todos los dioses del sol.
En el Sendero del Discipulado, él tiene que demostrar, en segundo lugar, que ha vencido a la ilusión, que el mágico hechizo que impone la materia sobre el espíritu no lo engaña más. Esto es mostrado dramáticamente en el trabajo realizado en Escorpio, al matar a la Hidra de Nueve Cabezas. Después de Capricornio, se vuelve un servidor de la humanidad, consagrado al trabajo de la Jerarquía, y esta dedicación espiritual al servicio, encuentra su expresión en los dos últimos signos del círculo zodiacal, los de Acuario y Piscis.
• En Virgo (22 agosto 21 septiembre, la Virgen), por lo tanto, el primero de los signos del discípulo, realiza su sexto trabajo, y se apodera del cinturón de Hipólita, la Reina de la Amazonas. Es interesante señalar que el primer trabajo en el sendero probatorio empezó con un fracaso parcial, en Aries, y el primer trabajo en el Sendero del Discipulado en Virgo, es también "hecho, pero mal hecho". El discípulo nunca debe abandonar su guardia, pues siempre está el peligro del error y la equivocación. Sus verdaderas virtudes pueden llegar a ser su problema y se nos dice que es posible aun para un elevado iniciado hijo de Dios desistir del sendero de la Realización. Su fracaso es, sin embargo, sólo temporario. Nuevas oportunidades aparecen. La consecuencia de su equivocación ha sido la demora, pero al día de la restauración y de la renovación se repetirá inevitablemente. En Virgo nosotros hemos descrito la preparación para la primera iniciación, el nacimiento del Cristo, llamado en la cristiandad, el nacimiento de Cristo en el corazón. Esto es un acontecimiento en el plano físico como así también muy transcendental, como lo encontramos cuando estudiamos los signos de Virgo y Capricornio.
• En Libra (22 septiembre 21 octubre, la Balanza), Hércules captura al jabalí y a través de la realización de este trabajo, demuestra su aptitud para tomar la segunda iniciación, la que concierne al cuerpo emocional. El equilibra los pares de opuestos y lo demuestra de una manera divertida y simbólica. Prueba que la estabilidad y el equilibrio tienen ahora características acabadas y que es apto para emprender la tremenda tarea preparada para él en el signo siguiente.
• En Escorpio (23 octubre 22 noviembre, el Escorpión), entra en su prueba suprema, que es también la prueba suprema para la humanidad, y que, si estudiamos los tiempos y estaciones, aparece como aquella a la que la humanidad está sometida en el presente. El problema que Hércules tenía por delante era su emancipación de la ilusión y la liberación de la percepción de las brumas y miasmas del espejismo y las apariencias detrás de las cuales la Realidad misma se oculta. En este signo él pasa exitosamente a través de su más grande prueba y de allí en adelante su problema cambia. Ha controlado el deseo y ha demostrado su capacidad para vencerlo; está estabilizado y equilibrado en su punto de vista; ahora, porque no es engañado más por las apariencias y porque puede caminar unidireccionalmente en la Luz, él se vuelve un trabajador del mundo.
• Esta unidireccionalidad está demostrada para nosotros en Sagitario (23 noviembre 22 diciembre, el Arquero), donde tenemos la consumación de la tarea empezada en Aries, que era el uso correcto y el control del pensamiento. En Aries él capturó a las Yeguas Devoradoras de Hombres y la dedicó a su uso. Ahora ahuyenta a las aves de Estinfale, Devoradoras de Hombres y pone fin a todas las inclinaciones a usar el pensamiento destructivo.
• En Capricornio (23 diciembre 20 enero, la Cabra), se vuelve un iniciado y aparece ante el mundo como un salvador, un liberado hijo de Dios, capaz de trabajar en el Infierno, en la Tierra o en el Cielo. Saca a Cerbero del Hades, y a través del simbolismo del perro de tres cabezas, retrata la elevación al Cielo de la personalidad, el triple aspecto material. Así demuestra que ha logrado el desarrollo necesario y experimentado las pruebas fortalecedoras que lo capacitarán exitosamente para pasar a través de la experiencia de la tercera iniciación, la de la Transfiguración.
Los dos signos siguientes, Acuario y Piscis, nos muestran al liberado Hércules en su trabajo, la salvación del mundo. Sus pruebas no son más personales e individuales, sino que son universales en su aplicación y nos demuestran la inclusividad de la conciencia y la vastedad de los métodos empleados por el discípulo que ha trepado la montaña en Capricornio y no tiene más problemas personales.
• En Acuario (21 enero 19 febrero, el Aguador), Hércules, limpió los establos de Augías desviando un río a través de ellos. Estos no habían sido limpiados por muchos años. Así él vertió simbólicamente las aguas purificadoras en servicio del hombre. Este es el importante signo en el cual estamos entrando ahora; el más bajo de todos los trabajos cae dentro de este signo, próximo al más culminante de todos los trabajos. Uno puede pensar con reverencia en Jesús el Cristo lavando los pies de sus discípulos, después de seguir al hombre con el cántaro de agua en sus hombros, dentro de la habitación superior.


• En Piscis (20 febrero 20 marzo, los Peces), encontramos por contraste el símbolo más elevado, pues aquí Hércules capturó el Rebaño Colorado, lo colocó en una copa de oro (el Santo Grial), y lo llevó hasta el Templo. Tal es la belleza que corona al signo en que el hombre se vuelve un salvador del mundo, habiendo sido redimido y trascendido todo lo que es animalidad.

Josep Gonzalbo Gómez

Fuentes bibliográficas
• Alice Bailey (1974). Los trabajos de Hércules, una interpretación astrológica. Madrid. Editorial Luis Cárcamo.
• Sri K. Parvathi Kumar (1999). Hércules: El Hombre y el Símbolo. Barcelona. Ediciones Dhanishtha. ISBN: 8488011407
• Torkom Saraydarian (2005). Sinfonía del Zodíaco. Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN: 950170324X
• José Trigueirinho Netto (2006). Hora de crecer interiormente. El mito de Hércules hoy. Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN: 9501701573
• Vicente Beltrán Anglada (19741987). Conferencias. Asociación VBA. www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• FranciscoManuel Nácher. Los doce trabajos de Hércules. Libro digital.
• Jean Chevalier, Alain Gheerbrant (1986). Diccionario de los símbolos. Barcelona. Ediciones Herder

 

 

 

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