| DISEÑO:
un trazado de triángulos para activar la vida. https://www.pinterest.es/pin/17240411067386849/
Energía
denota todas las fases y formas del movimiento, la acción y
la potencia de los fenómenos.
Los
miedos esplénicos son:
El triángulo formado por los vértices 44, 50, 57 nos ayuda a relacionar la mente con el tiempo. Los miedos del centro ajna, los miedos de la mente son miedos que definimos como ansiedad. Es una ansiedad acerca de las cosas que hay en nuestra vida. Es el miedo a la matriz de la existencia, es miedo a que la vida no sea más que ilusión. Este es un lugar donde pueden originarse miedos sin que haya necesidad alguna de ello. Ansiedad mental sobre:
El
triángulo de la mente se forma con los vértices 11,17
y 43 que traen su energía de la tríada 4, 47 y 24.
Uno
de los triángulos de la ola emocional está conformado
por los vértices 6, 22, 55. La gestión adecuada de emociones
favorece la conciencia social y el pleno contacto transpersonal. Un
vehículo de cuatro ruedas es conducido por cuatro querubines;
cada uno de ellos tiene cuatro alas y cuatro caras: de un hombre,
un león, un buey, y un águila. Esos cuatro vértices
conforman la esfinge, siendo el Yo el misterio de la mente. 1, 2,
7, 13. Se puede formar un triángulo con los vértices
2, 7, 13 siendo el 1 la fuerza de voluntad. Los siete vértices
para diseñar el Yo son: El Ego está conformado por dos energías: la del amor y la de la voluntad. El triángulo del corazón en su organización básica es el motor de la voluntad, con la capacidad de acumular memoria para su supervivencia en el plano material. En este órgano se esconden algunos de los condicionamientos más profundos de nuestra vida y es el condicionamiento de la propaganda acerca de la voluntad. La raíz de la voluntad es el amor. El centro cardíaco tiene un modo de operar para ser activado y es comenzando a forjarse una identidad, un yo. Entre el primero y segundo año de vida, empieza a decir “yo”. El yo, su yo, reconoce su propia identidad y la establece y la expresa a través su presencia de una manera verbal “yo”, y tenéis “yo tengo esto”, “yo quiero aquello”, “yo sí, yo no”. Son
16 los rayos del Ego que sólo serán reconocidos cuando
los Santos Doce se fusionen con la fuerza de las cuatro Tétradas
Sagradas. Los nueve primeros rayos del círculo son: El alma-ego es la expresión de tres tipos de energía: vida, amor e inteligencia. La corriente de vida está en el corazón y la corriente de la conciencia está en el cerebro. Los vincula la inteligencia creativa que está en la garganta. Cuando el cerebro y el corazón se vinculan aparece el Ser espiritual en su plena expresión. El Yo como alma es la confluencia de significados, contextos, relaciones e historias míticas o temas arquetípicos que dan lugar a los pensamientos, recuerdos, y deseos cotidianos que crean las historias en que participamos. Los arquetipos como relatos míticos de héroes y heroínas interiores son temas perennes que residen en el nivel del alma colectiva y universal.
Diseña
al Uno. Los
vértices con los que se define la posibilidad del amor a través
de la conectividad son todos mundanos: los sueños, la necesidad
de perfeccionar el trabajo, el talento, la vida en una dimensión
humana en el cuerpo. Los temas del amor mundano están siendo constantemente activados por las personas que hay a nuestro alrededor: vecinos, primos, el clan, la comunidad, compañeros de trabajo, clientes. Pero el amor puro surge en el vértice 25, “La Inocencia”, que representa el Amor Primigenio, el origen del amor, el amor a la totalidad de la que formamos parte. El vértice 10, en el centro cardíaco, hace parte de las temáticas del amor que necesariamente deben ser vividas en su dimensión humana y personal. Pero el vértice 10 también aporta el potencial en los seres humanos para la experiencia de un amor transpersonal. Una forma de amor que busca la incondicionalidad y, en ese sentido, el amor a la totalidad, el amor a la trascendencia.
Contamos con dos cristales en la cabeza: el cristal de diseño es el encargado del desarrollo material de la forma, el cuerpo, que se aloja en el centro ajna una vez que se ha separado del monopolo que a su vez se sitúa en el centro cardíaco, El cristal de personalidad activa la capacidad de la consciencia autorreflejada. Así
como la Unidad monádica es la suma total de los tres aspectos
y de los siete principios del hombre, el centro coronario es una réplica
de ello, y contiene dentro de su esfera de influencia otros siete
centros, de los cuales es la síntesis. Estos siete centros
se dividen además en tres mayores y cuatro menores, y su unión
e integración se ve como resplandeciente centro que los corona
y envuelve. Hay también tres centros físicos denominados:
glándula rima, glándula pineal, y glándula pituitaria.
Es
conveniente que se observe la interesante sucesión de triángulos
que existen y la forma en que se han de vincular mediante la progresión
de la electricidad antes de que ésta pueda vivificarlos completamente
y luego pasar a otras transmutaciones. Los tres centros principales del Yo Soy son: ?
El centro coronario: Voluntad-Espíritu. Para pasar de un triángulo a un tetraedro identificaremos el vértice que quedará en el centro de la pirámide, estos son el 21, el 26 y el 40 en el corazón. También identifiquemos los vértices que están en la base de la pirámide de conciencia y son: el 37, el 44, y el 45. Dando así forma a la Flor del Yo que abrirá la Flor de la Vida. Jorge
Ariel Soto López
|


REVISTA NIVEL 2, NÚM 43, FEB2026


REVISTA NIVEL 2. NÚM 41. AGOSTO 2025


|
ENLACES
A OTRAS PÁGINAS
Ensayo
Novela
En formato de guión
JUVENILES
y BIOGRÁFICAS
![]()
Contacto con el diseñador:
orbisalbum@gmail.com
|