“LA
CAMPANA”. UN FAMOSO PROYECTO OCULTISTA NAZI DE GRAN ENVERGADURA
Juan Ramón González Ortiz

Conocemos casi todos los dispositivos militares, las famosas “armas
maravillosas”, de las que los nazis se sirvieron para revertir el
desastre al que se veían abocados a partir de 1944. Conocemos
todo sobre la V2, primer misil balístico que fue el germen
de toda la astronáutica posterior; los amplificadores de luz,
de los que salieron los equipos de visión nocturna; el Messerschmitt
Me 262, increíble avión el primero de propulsión
a chorro; los extraordinarios submarinos de la serie XXI y XXIII etc.
etc.
A esto hay que sumar docenas de proyectos que no lograron saltar de
su fase de diseño a la realidad de la forma física.
Algunos de estos proyectos, especialmente los aeronáuticos,
personalmente ciertos diseños parecen un poco extravagantes
pero talvez se debe a que fuesen muy avanzados.
Pero todo palidece al lado de un proyecto superescondido, cuya dimensión
misteriosa no hace sino agrandarse con el paso del tiempo. Se trata
de “Die Glocke”, “La campana”.
Los jerarcas e ingenieros nazis adictos a la ariosofía dijeron
que La Campana que intentaban replicar no era sino una copia en berilio
y acero de un modelo anterior que los yaktavianos, pueblo lemuriano
que moraba en el interior del Monte Shasta, ya fabricaron, millones
de años antes….
Pero empecemos por orden, ¿cómo es posible que este
secretísimo proyecto se haya hecho a día de hoy tan
popular y tan conocido?
En el año 2000, el periodista polaco IGOR WITKOWSKI escribe
la obra “Prawda o Wunderwaffe”, o sea, “La verdad sobre el arma maravillosa”.
En dicha obra, nos explica cómo un desconocido contacto dentro
del organismo central de inteligencia de Polonia le proporcionó
informaciones sobre La Campana también le mostró documentos
y sobre todo le dejó leer el interrogatorio del Gruppenführer
SS Jakov Sporrenberg, recopilados en el proceso de este oficial que
acabaría ahorcado por los polacos en 1952.
Lamentablemente, al no poder mostrar Witkowski una copia de las susodichas
declaraciones, hay investigadores que advierten de con esas premisas
todo lo que viene detrás es un engaño. Un fascinante
engaño. Un engaño más sobre una revolución
tecnológica.
Yo soy de los que opinan que este proyecto pudo realmente existir
y, además, cada vez se tiene más y más información
sobre su realidad. Aunque esta información no estuvo disponible
cuando se escribieron los libros referidos: es natural que los investigadores
dudasen de la existencia de La Campana
Poco después de la publicación de este libro, un respetado
periodista inglés especializado en aviación, Nick Cook,
leyó el libro en polaco de Witkowski, y decidió divulgar
por toda la anglosfera ese hallazgo.
A pesar de ser un hombre muy admirado, cuando en 2001 publicó
su libro “La búsqueda del punto cero” llovieron las críticas
sobre él porque, a fin de cuentas, no había ni una sola
prueba de tal invento.
Ya estaba lanzado el mito de “Die Glocke”.
¿Pero a fin de cuentas, qué es La Campana?
Pues era una campana de acero y berilio de casi tres metros de diámetro
y más de cuatro metros de alta.
Lo más extraño era que La Campana tenía su fuente
propia de energía. El dispositivo poseía como combustible
dos cilindros contrarrotativos llenos de una misteriosa sustancia
cuyo nombre en código era "Xerum 525".
El "Xerum 525" tenía un hermoso e irreal brillo viólaceo
y ese fulgor violeta iluminaba la estancia donde estaba la campana.
El ambiente de trabajo sería muy parecido al de esta ilustración:

Parece ser que el "Xerum 525" es un combustible radiactivo
con base de mercurio….

En algún libro he leído que alguien dijo que la contrarrotación
de esos depósitos provocaba un gigantesco aflujo de VRIL, que
es esa energía cósmica que el novelista inglés
BULWER LYTTON llamó de esa manera (en su novela “La raza venidera”)
y que en muchas de sus manifestaciones coincide con KUNDALINI. En
este caso, la campana actuaba de elemento moderador.
Un científico de este proyecto informó a sus superiores
de que este líquido metálico, descrito como de color
violeta y similar al mercurio, era altamente radiactivo y, por tanto,
se almacenó en contenedores revestidos de plomo.
Anteriormente, los nazis, por medio del doctor Frenzolf Schmidt, hicieron
experimentos sometiendo el mercurio a tensión magnética
para alterar su naturaleza básica y hacer que liberase una
poderosísima energía.
Se encontraron informes de la Resistencia polaca que alertaron a los
alemanes de que alguien había hablado más de la cuenta,
o bien que el Proyecto era imposible de esconder. Los informes nos
cuentan que al activarse el aparato por vez primera se desató
una brutal cantidad de radiación de resultas de la cual murieron
cinco de los siete científicos que inicialmente trabajaron
en el proyecto. También murieron trabajadores forzados. La
hierba, musgos y líquenes de los alrededores se transformaron
en una sustancia negruzca y grasienta. Y todos los animales sometidos
a esa radiación murieron y su sangre se solidificó.
Himmler se entusiasmó con el proyecto, y así en otoño
de 1943, se inició “Das Lanternentráger Project” (Proyecto
del Portador de la Linterna) en el interior de la mina Wenceslao,
en Silesia.
Cerca del supuesto lugar de pruebas se encuentra una curiosa estructura
de hormigón apodada “Henge" por los entusiastas de Die
Glocke. Esta estructura, de 30 metros de diámetro, que se asemeja
a una disposición circular de pilones de soporte, ha sido interpretada
como un banco de pruebas para Die Glocke, tal vez diseñado
para asegurar de forma segura el dispositivo durante experimentos
antigravedad. Los escépticos responden que se trata simplemente
de los restos de una torre de refrigeración industrial, una
explicación mucho más mundana que requiere menos saltos
lógicos. Pero no, no es una torre de ventilación. Pues
se trata de un cemento de excelente calidad y es una construcción
cuidadísima. Hay testigos que afirman haber visto cables del
grosor de un brazo humano enroscados en esta extraña estructura.
NO sabemos si esta construcción era el anclaje de La Campana,
como popularmente se supone.
Se
nombró como responsable último al físico Pascual
Jordan. El arquitecto e ingeniero de las SS Oberstgruppenführer
Hans Kammler fue nombrado encargado de llevar a buen término
el proyecto. Puesto que no se sabe qué pasó al fin de
la guerra con Hans Kammler, muchos apuntan que fue uno de los muchos
científicos nazis que simplemente cambiaron de amo y se pusieron
a trabajar para los yankis.
¿Para qué valía Die Glocke?
Si es que existió, yo creo que su función era ser una
fuente de energía. Pues Alemania en la 2GM tenía un
gravísimo problema de dependencia energética. Himmler
(y el propio Hitler) estaban obsesionados con las demandas energéticas
de la guerra. De hecho Himmler había creado un departamento
especial para la investigación de fuentes de energía
alternativas y arcanas. Se trataba de la Oficina de Desarrollo IV,
o SS E IV.

Parece
ser que La Campana por sí sola era capaz de suministrar energía
para todos requerimientos del Reich. Otros dicen que era un dispositivo
antigravedad, diseñado para anular o manipular las fuerzas
gravitacionales. Esto tendría implicaciones revolucionarias
para el diseño de aeronaves tipo platillo volante. También
podía ser, era parte del programa nuclear nazi, tal vez un
dispositivo similar a una centrifugadora para la separación
de isótopos. Esto estaría en consonancia con la conocida
investigación atómica alemana durante la guerra. La
llamada “Bomba de Hitler”.
Y ahora viene lo más apetitoso. Muchas fuentes sugieren que
Die Glocke era un dispositivo de manipulación del tiempo. En
1965, en Kecksburg, Pennsylvania, de repente, una pesada y gran campana
cayó del cielo. Así mismo. Sin más ni más.
Después, las autoridades intentaron decir que había
sido un meteorito. Pero no. Demasiada gente vio que eso era una campana,
una gran campana metálica….
El objeto fue inmediatamente recuperado por el Ejército yanki
y … nunca más se supo.
Juan
Ramón González Ortiz