La
Luna
Juan
Ramón González Ortiz

Cara
oculta de la luna-(Misión Artemis-abril-2026)
Nuestros sabios afirman que la Luna es la madre de nuestra humanidad,
o en todo caso nuestra hermana mayor, y que al morir se transformó
en satélite de la Tierra.
La Luna es un planeta no sagrado de Cuarto Rayo, el rayo de la armonía
por el conflicto. Hace mucho tiempo la cadena septenaria lunar era
la morada de la mayor parte de nuestra actual humanidad y de los reinos
inferiores. La cadena lunar y la cadena terrestre formaban entonces
una verdadera pareja, la una era positiva y la otra negativa. Muy
pocas cosas sabemos acerca del tema de las polaridades entre seres,
naciones y planetas. Una investigación sobre este tema sería
para todos de una increíble utilidad. El Tibetano a menudo
ha dicho esto mismo.
El
maestro Philippe de Lyon escribe a este respecto:
“Los planetas, como les ocurre a todos los seres, son machos y hembras”.
El lento y largo desarrollo de la evolución lunar fue gravemente
perturbado por errores cometidos por su humanidad. El Logos Solar
decidió que finalizase allí toda forma de existencia.
La causa de ello fue el mal uso del poder vibratorio de un cierto
centro (o chakra humano) lo cual acarreó la perversión
y la distorsión de fuerzas con fines erróneos, y que
no estaban incluidos en la línea de evolución. El descubrimiento
y la utilización del lado oscuro de la fuerza única
produjeron como consecuencia el desarrollo desigual y el retraso evolutivo
de grupos humanos y dévicos. Allí, sobre la Luna, se
fraguó el arquetipo de guerra que de manera idéntica
se repetiría en la época atlanteana y también
en el transcurso de nuestra actual quinta subraza (1914- 1945). En
lo que concierne a la Tierra, la enseñanza oculta nos revela
que la individualización humana se produjo en el curso de la
tercera raza raíz, la lemuriana, de la cuarta ronda. En la
Luna esta individualización tuvo lugar en la quinta raza de
su tercera ronda. Tras un terrible cataclismo, la vida cesó
allí y fue transferida a la cadena terrestre. A partir de ahí
la Luna quedó como un planeta muerto y sin rotación.
Es necesario recordar a los estudiantes que no es que el ser humano
dejase de existir sobre la Luna a causa de la muerte de esta, no,
sino que justamente sucedió al contrario: la Luna dejó
de existir porque el ser humano y algunos grupos de devas (animadores
y constructores) se retiraron de su superficie. La doctrina secreta
nos dice que:
“La Luna es ahora un elemento residual frío, es la sombra que
se arrastra detrás del cuerpo al que fueron transferidos sus
poderes vitales. La Luna está condenada durante años
y años a seguir a la Tie¬rra, a ser atraída por
ella y a atraer a la que es su progenitura. Constantemente vampirizada
por su hija, ella toma cumplida venganza bañándola de
uno a otro confín con su nefasta influencia, influencia invisible
y envenenada, que surge del lado oculto de su naturaleza, ya que es
un cuerpo muerto al mismo tiempo que vivo”.
Al principio de la evolución de nuestro globo terrestre, la
Luna estaba mucho más cerca de la Tierra que ahora y además
era más grande. Después de su fracaso empezó
a alejarse cada vez más y más y también a disminuir
en su tamaño.
“Las influencias de la Luna son completamente psico fisiológicas.
Está muerta, y deja escapar malsanas emanaciones, como si fuera
un cadáver. Además vampiriza la Tierra y sus habitantes
hasta el punto de que toda persona que duerma bajo la influencia de
sus rayos pierde algo de su fuerza vital. Usar un simple trapo blanco
para protegerse es suficiente. Es importante que los rayos no pasen
a través de ese tejido. La cabeza también debería
de cubrirse así. La Luna alcanza su poder máximo cuando
está llena. Entonces emite partículas que nosotros absorbemos
y mientras tanto ella lentamente se desintegra. En los lugares cubiertos
de nieve la Luna toma el aspecto de un ser cadavérico porque
a través de la capa de nieve no puede ejercer su contacto vampirizador.
Por eso las montañas cubiertas de nieve están al abrigo
de su influencia. La Luna, por otra parte, es fosforescente …
… Plantas que son bienhechoras bajo la influencia de los rayos del
Sol se convierten en malignas bajo la influencia de la Luna. Las plantas
venenosas alcanzan su máxima toxicidad cuando se las recoge
en plena influencia lunar.
En la séptima ronda surgirá una nueva luna. En esa ronda
nuestra actual Luna acabará por desintegrarse y desaparecer.
Detrás de la Luna existe un planeta llamado “Planeta misterioso”
que gradualmente muere. Finalmente llegará el momento en el
que transfiera sus principios a un nuevo Centro Laya. Allí
se formará entonces un nuevo planeta que pertenecerá
a otro Sistema Solar en el cual ese actual Planeta Misterioso desempeñará
el papel de la Luna con respecto a ese nuevo globo. Esa Luna no tendrá
ninguna relación con nuestra Tierra, a pesar de que sea visible
a nuestros ojos ”.
En astrología la Luna sustituye a un planeta invisible aún
no reconocido. H.P.Blavatsky sitúa este planeta en rotación
retrógrada muy cerca de la propia Luna. Incluso hasta tal punto
está cerca que perfectamente podría tornarse visible
a ciertas horas de la noche.
“Cerca de nosotros existe un mundo, otro planeta que no vemos. Nuestros
ojos todavía no pueden ver ese mundo aunque está muy
cerca de nosotros ”.
La influencia de este planeta invisible nos llega a través
de la Luna. Podríamos afirmar que sobre la Luna no hay ninguna
humanidad y es muy dudoso, además, que algún día
puedan encontrarse vestigios de la antigua civilización lunar.
Juan Ramón González Ortiz