Desarrollo de una sesión de meditación (I)
Juan Ramón González Ortiz

revista nivel 2

La meditación es una actividad necesaria para el Alma. Es el verdadero alimento del Alma, y ha de ser requerida y demandada por el por esta. De nada sirve obligarse a meditar si no hay verdadera necesidad ni apetencia de ella.
La meditación es un proceso muy importante para el ser humano, porque a través de la meditación él se recoge y entra en el campo de la radiación del Ángel Solar. Esto le eleva más, le despierta más, y le ayuda a desidentificarse de las ataduras de los tres mundos inferiores.
A medida que sigue el proceso de desidentificación del Alma humana, la influencia del Ángel Solar aumenta sobre la personalidad, o, mejor dicho, aumenta sobre los tres vehículos inferiores. Llegará el tiempo en el que los tres vehículos irradian la luz del Ángel Solar. Esta etapa se llama infusión con el Alma, y entonces tendremos una personalidad en la que se ha infundido el Alma.
El autor Torkom Saraydaran estructura perfectamente la forma en la que se debería de desarrollar una sesión de meditación. Torkom poseía el don de la claridad. Él era capaz de explicar con muchísima sencillez conceptos de una absoluta dificultad. Llegó a conocer muy bien la mentalidad del ser humano occidental y, especialmente, la de los estadounidenses, los cuales, a su vez, nos han impuesto a los europeos sus puntos de vista y su enfoque mental. Por eso los libros de Torkom siempre nos marcan un camino de forma muy detallada y muy diáfana. Y siempre insiste una y otra vez en lo más fundamental y en los aspectos básicos. Además, sabiendo cómo actúa nuestra “inagotable insaciable curiosa” mente occidental, que es capaz de descender hasta el aspecto más particular de un todo o estructura, nunca olvida desarrollar esos detalles ínfimos, esos datos, esos apuntes especiales a los que damos tanta importancia.
Él nos ofrece el siguiente modelo:
• Relajación inicial.
• Postraciones.
• Alineamiento y respiraciones.
• Gran Invocación.
• OM OM OM.
• Meditación en el pensamiento semilla.
• Registro del resultado de nuestra meditación.
• Gran invocación.
• Om Om Om.
• Bendiciones para toda la humanidad.
A continuación, vamos a desglosar uno a uno todos los aspectos de una sesión de meditación.
Relajación inicial
En la actualidad, todo es turbulencia en la vida de un ser humano. El esfuerzo, la cristalización energética, la fatiga física y mental, la emociones negativas que los informativos vierten sobre nosotros, …, todo esto crea un estado de crispación y dolor que hay que limpiar. Es esencial antes de iniciar el recogimiento relajar todos los vehículos. Relajarse es tan solo retirar el foco de atención de los planos en los cuales se es consciente. Así, la consciencia se retira del plano físico al emocional, y del emocional al mental. Una vez que se alcanzael plano mental inferior, se ha de detener también la agitación de ese plano y la capacidad de la mente para automodificarse. Llegados a este punto, el cuerpo físico, el cuerpo emocional y la mente han de ser capaces de no responder a ninguna impresión entrante del exterior. Ha cesado su actividad mecánica.
A medida que se aumenta el control sobre la mente, más fácil y eficazmente se relajan todos los planos corporales. Una persona poco avanzada no puede relajar su cuerpo emocional. Y una persona común y normal no puede con su cuerpo mental. Un ser experimentado y avanzado relaja sus tres aspectos y se retira al plano mental superior.
El buen éxito de la meditación depende de este nivel previo e inmediato, el nivel al que nadie da importancia: el grado de su relajación. Cuando más hondamente se relajan los cuerpos, mayor es la cantidad de energía vital que se derramará dentro de los cuerpos, y mayor la expansión de consciencia que se experimentará. Uno de los objetivos de la meditación es alejar el foco de nuestra consciencia del mecanismo inferior. Los grandes maestros nos dicen que primero busquemos el Reino de Dios y que todo lo demás nos será dado. Esto significa que no nos aconsejan meditar sobre problemas personales sino alejarnos de la personalidad y sus problemas, y emerger en la luz del Alma. A medida que la consciencia se aleja de estos tres mundos de separación, el meditador se vuelve cada vez más desinteresado o generoso, y en él aumenta el sentimiento de unidad con la humanidad y con toda la naturaleza. Aquí comienza el sentido verdadero de la responsabilidad.
Hay muchas técnicas de relajación, pero todas coinciden en que tratan de introducir más silencio en los planos internos. Silencio en el cuerpo físico, silencio en las emociones y silencio en la mente, aunque este tercer paso es muy difícil de lograr. Al apartarse de la vida inferior, la consciencia queda libre para enfocarse en el Alma.
La relajación, además, es una de las claves de la salud física y corporal.

Las postraciones
Arrodillarse con los pies separados. Después, exhalar lentamente mientras nos prosternamos hasta poner la parte superior de su cabeza sobre el piso. Cuando lleguemos al piso, permanecer en esa posición mientras retenemos el aliento durante 5, 10 o 20 segundos. Luego, volver lentamente a la posición anterior, inhalando. Sentarse sobre las rodillas y exhalar por la boca, como si estuviéramos soplando una vela.
Esto se hará tres veces con movimiento lento.
Evidentemente, personas con las rodillas afectadas, hipertensos, etc., no es conveniente que realicen este ejercicio.

Alineamiento y respiraciones
Alinearse quiere decir lograr la recta afinación, es decir, que todos los instrumentos de una misma orquesta vibren en la misma tonalidad. Supongamos que se trata de un concierto para piano, todos los instrumentos establecen la tonalidad de acuerdo con la del piano. El piano sería el Alma, porque tiene la nota clave, y los demás grupos instrumentales serían los diversos cuerpos del ser humano.
La nota clave del Alma ha de resonar en los cuerpos de todos los otros instrumentos. Una vez que esto se ha producido, la alineación ya está lograda. Alinearse es ser uno con el cuerpo del Alma. Todo esto es un largo proceso en el cual se crea una línea recta y libre que une todos los planos entre sí y con el Alma. Al alinearse con el Alma, se establece un contacto, un fuerte anclaje con el plano superior. Para esto, los tres cuerpos deberán refinarse y afinarse; y es obligado que tengan un alto grado de sensibilidad y capacidad para responder con precisión.
La inspiración y la creatividad no son posibles hasta que el discípulo no aprende cómo alinear sus cuerpos con el Alma.
Paisaje costumbrista,
Lorenzo Muñoz

Los grandes músicos, pintores, poetas componen simultáneamente sus obras en todos los niveles: en el nivel físico, el cual es el nivel que se disfruta de la forma más inmediata, después en el nivel emotivo, en el mental y en el nivel espiritual más puro. Eso es alinearse. Tocar música o componer poesía en todos los niveles.
Alinearse es una disciplina muy difícil que puede llegar a necesitar gran parte de una vida. E incluso vidas enteras. El llamado Sendero de Probación consiste precisamente en el refinamiento y en la alineación de todos los vehículos con la vibración del Alma. Cuando finaliza el Sendero de Probación, se considera que los cuerpos ya están afinados, y entonces el practicante entra en el Sendero del Discipulado.
Sin embargo, la alineación que se practica en la meditación es muy breve, pero muy intensa. Cuando un practicante empieza su sesión de meditación la alineación que ha de emprender es repasar mentalmente la situación de sus tres cuerpos inferiores para acabar con todas las agitaciones en esos planos.
Primero debemos sentir el cuerpo físico, como si estuviéramos fuera de él, y nos enfocamos a fondo en él, para comprobar si hay una relajación verdadera. Inspiramos y expiramos rítmicamente, y a cada respiración nuestro cuerpo físico se va relajando más y más todavía.
Después se pasa al cuerpo emocional. Hay que comprobar si persisten emociones. Se inspira y se expira, y a medida que vamos respirando vamos lavando nuestro cuerpo de todas las emociones. Al inspirar entra en nosotros una luz blanquísima. Al expirar lavamos nuestro cuerpo de todas las emociones. Inspiramos y expiramos hasta que sentimos el cuerpo emocional tan calmado como la superficie de un lago en la alta montaña.
Luego pasamos al cuerpo mental. Paralizamos las formas de pensamiento que surgen, que van y que vienen. Y para esto volvemos de nuevo a la respiración. Al expirar quemamos, o expulsamos, todas esas formas de pensamiento. Y al inspirar entra en nosotros una niebla purísima de color amarillo.
Así vamos polarizando las moléculas de nuestros tres cuerpos hacia la luz del Alma. Un gran estado de serenidad y de extrema atención nos inunda. No puede ser que al acabar este ejercicio estemos amodorrados, o totalmente pasivos. La alineación es justo lo contrario de esa pasividad.
La técnica de la alineación nos aparte de los planos astrales y emocionales, y nos centra en los planos mentales superiores.

Gran Invocación
Es el mántram por excelencia de esta Nueva Era. En realidad, el acto de entonar la Gran Invocación es un acto de extensión de la alineación hacia los centros de la luz, del amor y del poder.
La Gran Invocación es una invocación a tres grandes entidades que forman entre ellos un triángulo, en cuyo centro está el Cristo o Bodisatva:
• El Avatar de la Síntesis, que es un Ser Cósmico que representa el centro del Poder.
• El Espíritu de la Paz, que representa el Centro del Amor.
• El Señor Buda, que representa el Centro de la Luz.
Invocamos las energías de estos grandes centros como necesarias para “restaurar el Plan sobre la Tierra”.
Tenemos que usar del poder de la visualización para ver cómo, efectivamente, la Luz desciende, ilumina las mentes humanas y destruye toda oscuridad. Igualmente tenemos que hacer con la estrofa segunda: hay que ver la energía del Amor vertiéndose sobre los corazones humanos y transformando a toda la Humanidad.
Después tenemos que ver cómo el Propósito guía las pequeñas voluntades de los humanos, creando un mundo nuevo, en el que los humanos participan y cooperan con este mismo Propósito.
En la cuarta estrofa, contemplamos a la Humanidad como todo un único centro que trabaja de acuerdo con el Plan y que sella la Puerta del Mal, es decir, la ignorancia, la arrogancia mundial, el materialismo, …
La visualización ha de ser general, sin detalles muy limitados.
A veces será muy efectivo si nos imaginamos que alguien, un ser superior, un gran iniciado, entona la Gran Invocación y que nosotros la repetimos después de él, un verso tras otro.
Para hacerla más patente, la escucharemos toda y la repetiremos de un solo aliento, pero sin prisa. Haremos una pausa durante tres segundos después de la primera estrofa, siete segundos después de la segunda, nueve segundos después de la tercera, y doce segundos después de la cuarta. En estos períodos en silencio, concentrémonos y visualicemos mentalmente el efecto del verso que se entonó.
Nos ayudará grandemente si en nuestro tiempo libre tomamos la invocación y reflexionamos sobre cada frase, cada verso, para ahondar nuestra comprensión de su significado más profundo.

OM OM OM
Es la palabra sagrada por excelencia. La O es el espíritu y la M es su reflejo, que es el Alma humana.
La meditación es una técnica de autodesarrollo. Los grandes sabios y maestros de todos los siglos nos aconsejaron entonar el OM como uno de los más importantes auxilios en el proceso de ir de la oscuridad a la luz. En este proceso, el “reflejo”, lo manifestado, se libera y la realidad, es decir, lo inmanifestado, lo sin forma, se realiza.
Todas las obras esotéricas tradicionales nos cuentan que el Logos Solar creó el Sistema Solar entonando OM. Lo entonó en siete tonalidades distintas, creando así los sietes planos de la realidad.
El sonido OM actúa de dos maneras: destruye y construye. Destruye todo lo que obstaculiza el camino de retorno a la Mónada, y construye hilos, cables, caminos que nos acercan al Yo superior y de ahí a la Mónada.
La propia Mónada entonó la Palabra Sagrada cuando inició su encarnación, es decir, su descenso hacia el plano material. Exactamente igual, su liberación vendrá cuando sea capaz de entonar en el tono real que le corresponde.
El Maestro Tibetano divide la Palabra en tres partes:
• AUM
• OM
• El Sonido
Cada uno de éstos tiene sus propias claves, tonos y subtonos.
EL AUM es la palabra de la creación y de la materialización. Por eso se dice de ella que es la palabra de la involución. Cuando pasa a través de la sustancia crea los siete planos de consciencia. Es la Palabra hecha carne. Es el Yo superior caído en el maya. Es el plano Físico Cósmico. Todo el universo manifestado.
OM es el sonido de la liberación.
El Sonido es la comunicación plena. Es la Voz del Silencio. El Sonido es la verdadera Voluntad del Logos Solar. Su Propósito.
Primeramente, en la vida de un discípulo es el AUM el que hace que su consciencia se esparza en todos los niveles de la personalidad y que llegue a cada átomo, para establecer allí minúsculos centros de sensibilidad.
Cuando está hecho el trabajo del AUM, entonces a través de la entonación del OM, el Alma en los tres mundos de la personalidad se enfocará en los tres mundos inferiores.
Finalmente, a través del Sonido, el Alma se liberará del plano mental y se enfocará en el nivel intuitivo, y, eventualmente, el “templo de Salomón”, el cuerpo causal, será destruido y el Ángel Solar puesto en libertad.
OM tiene que ser entonado con gran reverencia y seriedad.
A través del contacto con OM, y con todo lo que está detrás de este sonido,
• Los tres vehículos de la personalidad entran en una paz profunda.
• Los vehículos físico, emocional y mental se lavan de muchas formas de pensamientos gastadas, de espejismos y congestiones de energías.
• El Alma humana despierta y se polariza hacia su fuente a través del Ángel Solar.
Se nos aconseja a los practicantes que entonemos el OM tres veces, como sigue: abrirlos labios, modelando la O, entonándola durante 15 segundos. Luego cerramos los labios y continuamos con la M durante otros 15 segundos. El sonido deberá dirigirse hacia arriba a través del paladar y fuera de su cabeza junto con un hilo imaginario que empieza en el centro del cerebro y se eleva hacia el espacio.
El primer OM se entonará con voz muy suave pero firme. El segundo, un poco más fuerte. El tercero, más fuerte todavía.
El primer OM golpea la unidad mental, y luego se extiende hasta el átomo mental permanente; cuando el sonido llega al átomo mental permanente crea una radiación desde el átomo mental permanente y la unidad mental. Esta radiación va limpiando las formas de pensamientos indeseables, derritiéndolas o quemándolas, y va construyendo un puente de comunicación entre la mente inferior y la superior.
El segundo OM, que se entona un poco más fuerte, se proyecta hacia el átomo astral permanente y golpea a este. Entonces, el átomo astral permanente se vuelve radiactivo y limpia toda la materia grosera y los espejismos astrales que flotaban en el estanque emocional. Este segundo OM es realmente importantísimo, vital, porque de algún modo va construyendo una especie pasaje de la consciencia cerebral por dentro de la esfera de la mente, y así el aspirante va superando de ese modo el plano emocional, evitando quedar atrapado en los muchos espejismos y formas astrales, algunos fuertemente coloreados.
El tercer OM se entona más fuertemente aún. Va al átomo físico permanente, lo estimula, y un flujo de vida se esparce por todo el cuerpo etérico, tornándolo más magnético y radiactivo, especialmente en torno de la cabeza. Esto facilita más el registro, por parte del cerebro, de las ideas y visiones superiores que entran. Asimismo, rechaza muchas formas etéricas indeseadas e impresiones del sendero de la mano izquierda. Cuando se entona apropiadamente el tercer OM, este crea un campo magnético en los tres centros de la cabeza, a saber, los centros de la cabeza, el Ajna y el Alta Mayor, que están vinculados directamente con las glándulas pineal, pituitaria y carótida.
Entre el primero y segundo OM, debemos tener de diez a quince segundos de silencio, durante los cuales visualizaremos cómo la vibración del OM crea ondas en el espacio circundante, limpiando y quemando allí las muchísimas formas de pensamientos indeseadas, creadas por nosotros, por nuestra sociedad, por la televisión, por la prensa, por el charlataneo, por la radio, etc. Este es un maravilloso proceso de purificación y un gran servicio a la Humanidad, porque la influencia de un OM nunca termina si se lo entona en honda concentración y con amor y alegría. Su influencia se esparce en el espacio, y gradualmente cumple su tarea purificadora y liberadora.
También deberá haber un corto interludio de silencio entre el segundo y el tercer OM.
Después de ser entonados solemnemente estos tres OM, tendremos un corto período de hondo silencio, en el que sentiremos que el Fuego Solar del Ángel empieza a circular a través de los tres cuerpos, creando una expansión magnética hacia el Infinito.
Se nos dice, también, que el OM puede entonarse también silenciosamente, en la mente. El OM silencioso es más poderoso que el OM voceado. Como todo, esto también requiere su entrenamiento.

Tras entonar los tres OM ya estamos listos para empezar la meditación en un nivel aún más alto, un supremo nivel de consciencia, que es en el que, en realidad, nos enfocamos inicialmente durante nuestros pasos de alineación, invocación y entonación del OM.

Nos hemos liberado de los espejismos astrales, de las ilusiones de la mente inferior, de los ataques de los pensamientos y fuerzas perturbadoras, y, por fin, estamos listos para volar hacia un mundo aún más celestial y pleno.



Juan Ramón González Ortiz



 

 

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