El
Monte Meru
por Juan Ramón González Ortiz

El
monte Kailash
Hay una confusión tremenda en torno a qué es el Monte
Meru, dónde está y qué significa.
En general, los autores dicen que esta montaña se puede identificar
con alguna de estas cinco zonas o regiones:
• Karakorum.
• Daulagiri.
• Everest.
• Llanura del Tíbet.
• Pamir.
Algunos otros, muchos, la verdad, la identifican con el monte Kailash
Y otros la sitúan en la India, al norte de Almora.
Que quede claro que la verdadera significación del Monte Meru
no es muy fácil de hallar, pues desde siempre se escondió
muy cuidadosamente su significado. Desentrañar la realidad
del Monte Meru es un proceso que opera en varios niveles: el geográfico
(que es en dónde se han quedado atascados la mayoría
de los estudiosos), el simbólico y el astrológico.
Blavatsky deja clarísimo que el Monte Meru jamás ha
estado situado en el Tíbet ni en el Himalaya, sino en el Polo
Norte. Nos dice que el Monte Meru representa la primera tierra que
emergió del océano original que recubría la
totalidad de la Tierra, antes de que apareciese la primera raza.
Cuando las tradiciones religiosas nos comentan que el Monte Meru se
eleva ochenta mil millas sobre el nivel del mar y que se hunde otras
tantas bajo las aguas, lo que se nos está queriendo decir
es que los dos polos están en situación de total
equilibrio. Así el Monte Meru, en el Polo Norte, se opone al
Patala, en el Polo Sur.
En el tomo IV de La doctrina secreta, Blavatsky escribe:
“Se ha dicho ya que, mientras que el Polo Sur es el Abismo (o las
regiones infernales, figurada y cosmológicamente), el Polo
Norte es, en sentido geográfico, el Primer Continente; mientras
que en sentido astronómico y metafórico el Polo Celeste,
con su Estrella Polar en el Cielo, es Meru, o la Sede de Brahma, el
Trono de Júpiter, etc. Pues en la época en que los Dioses
abandonaron la Tierra, y se dice que ascendieron al Cielo,
la eclíptica se había hecho paralela al meridiano, y
parte del Zodiaco parecía descender desde el Polo Norte al
horizonte del mismo nombre. Aldebarán estaba entonces en conjunción
con el Sol, como estaba hace 40.000 años, en la gran festividad
en conmemoración de ese Annus Magnus del que hablaba Plutarco.
Desde aquel año –hace 40.000 años– ha habido un movimiento
retrógrado del Ecuador, y hace cosa de 31.000 años Aldebarán
estaba en conjunción con el punto vernal equinoccial. La parte
asignada a Tauro, hasta en el Misticismo Cristiano, es demasiado conocida
como para que se necesite repetirla aquí. El famoso Himno de
Orfeo, sobre el gran cataclismo periódico, pone de manifiesto
todo el esoterismo del suceso. Plutón, en el Abismo, se lleva
a Eurídice mordida por la Serpiente Polar. Entonces Leo, el
León, es vencido. Ahora bien, cuando el León está
“en el Abismo”, o bajo el Polo Sur, entonces Virgo, como signo próximo,
le sigue, y cuando su cabeza, hasta la cintura, se halla debajo del
horizonte del Sur, está ella invertida. Por otra parte, las
Hiadas son la lluvia o constelaciones del Diluvio; y Aldebarán
–el que sigue, o sucede a las hijas de Atlas, o las Pléyades–
mira hacia abajo desde el ojo de Tauro. Desde este punto de la eclíptica
es de donde comenzaron los cálculos del nuevo ciclo. El estudiante
debe también tener presente que cuando Ganímedes, Acuario,
se eleva en el cielo o encima del horizonte del Polo Norte, Virgo
o Astræa, que es Venus–Lucifer, desciende cabeza abajo, por
debajo del horizonte del Polo Sur,o el Abismo. Ese Abismo, o ese Polo,
es también el Gran Dragón, o el Diluvio. Que elestudiante
ejercite su intuición uniendo estos hechos; no puede decirse
más”.
En los antiguos textos, el Meru aparece descrito como que “atraviesa
por en medio el globo terrestre y sobresale a cada uno de sus lados”.
En La doctrina secreta, tomo III, se nos dice que:
“La vasta parte cóncava, que desde siempre ha estado oculta
a nuestras miradas y que rodea al Polo Sur, fue llamada “El Abismo”
por los primeros astrónomos. Estos observaron también
que, desde el lado del Polo Norte, una cierta parte circular del cielo
aparecía siempre por encima del horizonte, entonces la llamaron
“La Montaña”. Puesto que Meru es la elevada morada de los dioses,
decían que estos subían y bajaban periódicamente.
Así, también aludían, desde el punto de vista
astronómico, a los dioses zodiacales, al paso del Polo Norte
original de la Tierra al Polo Sur del Cielo”.
El esoterismo afirma que el primer continente emergió en el
Polo Norte y que ha permanecido intacto, aunque sumergido, desde siempre,
al revés de lo que ha sucedido con los demás continentes,
que se hunden o se fracturan desapareciendo, mientras que otros nacen
de entre las aguas. Puesto que ese primer continente es la cuna de
la humanidad, debe de permanecer intacto para siempre.
La doctrina secreta nos dice que el primer Edén, la primera
Tierra Pura en la que surgió el ser humano, estaba en el Polo
Norte.
El Polo Norte es la verdadera cuna de la humanidad, y también
será su última morada cuando esta haya alcanzado ya
la divinización total.
Todos los mitos nos hablan del Polo Norte como si fuera una tierra
seca. O como si fuera un continente, pero, actualmente esto no puede
ser así pues todos sabemos que el Polo Norte no es sino una
corteza de hielo.
Estos hielos tienen un espesor considerable. El Polo Sur, por el contrario,
sí que es un continente y, en general, tiene la forma de una
especie de cúpula que se levanta más de tres mil metros.
Según las tradiciones de la humanidad, la Tierra Sagrada Imperecedera
se sitúa en un continente. Y, además, ese continente
posee un abultamiento central, el cual se ha identificado con el Monte
Meru.
Así pues, ¿dónde está la Tierra Sagrada?,
¿Polo Norte o Polo Sur? Sabemos que la Tierra ha basculado
ya cuatro veces sobre su eje en el transcurso de su historia, dando
un vuelco de ciento ochenta grados. Faltan todavía tres veces
más.
Al principio de todo, la Tierra giraba en sentido contrario a las
agujas del reloj, como corresponde a una etapa de descenso del espíritu
al seno de la materia, y la Tierra Sagrada estaba en el Polo Norte.
En el segundo cambio, la Tierra giraba como ahora mismo, y los polos
geográficos también coincidían con la situación
actual. Por tanto, la Tierra Sagrada se encontraba en el Polo Sur.
En el tercer cambio, las condiciones volvieron a estar como estaban
al inicio de todo, y la Tierra Sagrada estaba en el Polo Norte. En
el cuarto cambio, se inauguró el ciclo en el que actualmente
estamos. Actualmente, la Tierra Sagrada se encuentra, de nuevo, en
el Sur, en el Polo Sur. Parece ser que el próximo cambio tendrá
lugar dentro de 16 000 años.
Cuando llegue el último cambio, el séptimo, la Tierra
Sagrada volverá a su posición inicial, en el Norte.
Y, entonces, el movimiento terrestre volverá a ser hacia la
izquierda, porque habremos entrado en un proceso involutivo, es decir:
de retorno al pralaya.
Así pues, el Monte Meru no es ninguna realidad simbólica
(aunque también funciona como tal) sino un lugar geográfico
existente y real. El Monte Meru fue la primera cúspide que
apareció en la Tierra Sagrada, el vértice del Polo Norte.
Poco a Poco, este continente fue emergiendo de las agitadas olas del
globo y aparecieron siete promontorios, y su punto de unión
común fue llamado por los sabios PUSHKARA.
Pero, como hemos dicho antes, también hay una lectura simbólica
para el Monte Meru, e igualmente para su opuesto polar, el Patala,
pues en ambos se simbolizan todos los planos de la existencia y de
la conciencia que les es propia.
En el nivel simbólico se supone que la cima del Meru es el
nivel más sublime, ahí se encuentran los dioses emanados
por el Adi Buda, el Anciano de los días.
El nivel más bajo, la base, representa la Tierra.
Simbólicamente, a partir de la base, encontraríamos:
• BHURLOKA, o la Tierra.
• BHUVARLOKA, el espacio entre la Tierra y el Sol.
• SVARLOKA, entre el Sol y la Estrella Polar.
• MAHARLOKA, entre la Tierra y los últimos extremos de todo
el Sistema Solar.
• JANARLOKA, más allá del Sistema Solar. La morada de
los Kumaras (fuera ya de todo nuestro plano).
• TAPARLOKA, aún más lejos todavía. Más
allá de las regiones mahátmicas. La morada de los divinidades
Vairajas.
• SATYALOKA, la morada de los nirvanis.
Los siete LOKAS, o planos, representan los siete peldaños o
eslabones del ANTAKARANA que une al ser humano con Dios. Los bramanes
ven esta escala de lokas, o mundos, tallada en la cara sur del monte
Kailash, cuya cima representa al dios Shiva en sí mismo.
Pero también existe una gradación de mundos (y de estados
de conciencia) en sentido contrario, es decir, desde la base hacia
el interior de la Tierra. Se trata de los mundos infernales, o Talas,
opuestos a los Lokas. Estos siete Talas son:
• ATALA, del cual nos dice Blavatsky que antaño fue una tierra
real y que actualmente se encuentra situado en el plano astral.
• VITALA.
• SUTALA.
• TALATALA.
• RASATALA.
• MAHATALA.
• PATALA.
Patala, etimológicamente significa “lo que está a los
pies”. Es el opuesto polar, las antípodas, del Satyaloka.
Meru y Patala son como las dos extremidades de la columna vertebral
humana. El Polo Norte, y junto a él, la Tierra Sagrada, florecen
en el punto más alto de la columna. Se trata de la fontanela
del cráneo, en la que se abre el chakra coronario. El punto
más bajo de la columna, el Patala o Polo Sur, es la última
vértebra de la espina dorsal, y allí, como si fueran
las llamas del infierno, duerme el fuego de la materia, el fuego de
Kundalini.
Puesto que ya tenemos el punto más alto y el más bajo
de la columna vertebral terrestre, ¿dónde tiene nuestro
planeta su punto de equilibrio?, esa zona de vacío que en artes
marciales se denomina Seika Tandem. Ese punto de equilibrio está
siempre próximo al ombligo, pero no coincide con él,
apenas dos dedos o tres dedos por debajo de este. En las artes marciales,
es importantísimo cobrar importancia de este punto, tener conciencia
de él. Tener conciencia subjetiva de este punto. Esto es lo
que transforma a este punto vital en un centro mayor de vida subjetiva
llamado SeikaTandem.
El ombligo físico del planeta es el monte Kailash, la morada
de Shiva, ahí donde nacen las fuentes del Ganges, según
dice la tradición.
Pero no olvidemos que el ombligo físico no es el centro del
equilibrio, pues este se halla algo desplazado del ombligo. Así
sucede también el planeta: el punto de equilibrio subjetivo
del planeta, su Seika Tandem, se encuentra situado un poco más
al norte del Kailash.
El monte Kailash es el ombligo del planeta, y el Monte Meru (junto
con el Patala) el eje de gravitación, sul eje de giro. Estos
dos centros dependen el uno del otro.
Los dos expresan la doble polaridad que funciona en este mundo. Pero,
en lo demás, Kailash y Meru, son realidades distintas. Digo
esto porque leo relatos de viajeros y peregrinos que acuden al monte
Kailash y, a veces, para amenizar el relato, al Monte Kailash, le
llaman Meru. Pues bien, Meru y Kailash no son sinónimos ni
tampoco son intercambiables. Blavatsky, en el tomo I deLa doctrina
secreta, escribe que los dos Polos son también la válvula
de seguridad necesaria de nuestro planeta. Por ellos se verifica la
absorción del prana cósmico y su liberación.
El permanente agujero de ozono tiene que ver con esta función.
Patala se correspondería con la conciencia que es propia de
los animales, que no poseen otro impulso que el de su propia satisfacción
y conservación. Los seres humanos totalmente egoístas
viven también en ese plano. Hay que decir que también
hay avatares y divinidades que encarnan, precisamente, en esos espacios,
en los peldaños más bajos de la materia. Según
la mitología hindú, el sabio Narada, Narada Muni, descendió
a esos niveles.
El Patala es también la sede la serpiente Vasuki, el rey de
los Nagas, o adeptos. No olvidemos que la serpiente no solo es el
símbolo de la eternidad sino también, según Blavatsky
(tomo V de La doctrina secreta) es “el Dios de la sabiduría
eterna”. La Iglesia Cristiana, por el contrario, ha rebajado el papel
de la serpiente al de un simple demonio tentador.
Se entiende, que, en un sentido místico, ese mundo oscuro y
lejano, en lo profundo de la Tierra, es el lugar de la muerte mística
y transformadora que hay que sufrir para alcanzar el estado de verdadero
hijo de Dios.
Pero en un sentido real totalmente objetivo, Blavatsky nos dice que
el Patala equivale a América, al continente americano, pues
allí había numerosas comunidades de sabios e iniciados
y existían adeptos de anteriores generaciones.
Recordemos que Arjuna desciende al Patala y allí se casa Ulupi,
una nagi, la hija del rey de los nagas, Kauravya.
Según dicela historia de Nagarjuna, mientras este daba un sermón,
avistó entre la muchedumbre a dos personajes que le escuchaban
con muchísima atención. Supo después, por ellos
mismos, que eran dos nagas, los cuales le invitaron a visitar su reino
a fin de incrementar su sabiduría y de perfeccionar sus doctrinas.
Nagarjuna acudió al país de los nagas, vio sus raros
y extraordinarios manuscritos e incluso contempló el tesoro
de las siete joyas del Rey del Mundo.
También Apolonio de Tiana fue instruido por los nagas, en Cachemira.
Muchos maestros de las antigüedad se dirigieron a América
buscando inspiración y estudio en sus numerosas escuelas iniciáticas.
Cristóbal Colón, como buen discípulo, y tal vez
iniciado, conocía ese destino y esos viajes. Tal vez, ya lo
hubiese realizado antes. Su propio maestro le inspiró continuamente
a lo largo de tan extraordinario y aventurero viaje, que realizaron
a una gran velocidad y casi sin problemas, excepto a la vuelta. La
reina Isabel la Católica, como buena discípula que era,
protegió a Colón y se esforzó en que la aventura
de este hombre se llevase a cabo. Fue la mayor hazaña que han
hecho los seres humanos, cruzar el océano enorme, vacío
y desolado, con aquellos barquitos que se deshacían casi frente
al embate de las olas.
Ningún otro pueblo en el mundo habrá podido realizar
tamaña proeza.
Juan
Ramón González Ortiz