LA
PERSONALIDAD: unificadora de esquemas.
Jorge
Ariel Soto López

La personalidad es una triple combinación de fuerzas que se
imprimen en el cuarto aspecto de la misma, el cuerpo físico,
y lo controlan totalmente. Las tres clases de energía de la
personalidad son: la vitalidad cuyo vehículo es el cuerpo etérico;
la sensación, cuyo vehículo es el cuerpo emocional;
y la inteligencia, cuyo vehículo es el cuerpo mental, destinado
a ser el aspecto creador dominante. El problema de todo discípulo
consiste en expresar la dualidad amor y voluntad, a través
de la personalidad.
Un esquema es la réplica de un sistema y así como nuestro
sistema solar está conformado por tres esquemas mayores que
sintetizan a otros siete, nuestro sistema humano también consta
de esquemas de personalidad: de primero y segundo orden.
Los esquemas, como estructuras cognitivas, sirven como base para procesar,
categorizar e interpretar experiencias (sería la función
del planeta Tierra en una carta astrológica). La Tierra ayuda
a sentirse enraizado, proporciona estabilidad.
COGNICIÓN
El esquema nuclear incluye un conjunto de situaciones extremadamente
estables y permanentes que se desarrollan durante la niñez
y son elaborados a lo largo de la vida del sujeto, los cuales son
fortalecidos por el procesamiento de experiencias posteriores. Concierne
al sí mismo y a sus relaciones con los demás. El esquema
nuclear gira alrededor de dos factores: cómo me veo a mí
mismo y cómo veo a los demás.
INSTINTO
El instinto es una pauta hereditaria de comportamiento. Los instintos,
como impulsos de supervivencia, tienen su fuente en el temor. El instinto
de autoconservación tiene su raíz en un innato temor
a la muerte, el instinto del sexo tiene su principal raíz en
el temor a la disociación y el aislamiento. El instinto de
rebaño tiene su raíz en el temor al fracaso.
Estas tendencias han actuado como un potente estímulo para
la adaptación del ser humano a su medio ambiente. (Es la función
de Plutón en una carta astrológica).
SENTIMIENTO
Los sentimientos son las simpatías o antipatías personales
determinantes de los diversos estados de ánimo provocados por
las impresiones que se han ido grabando de manera consciente o subconsciente
en la memoria psíquica del ser humano, en la medida en que
las sensaciones hayan sido agradables o desagradables (es la función
de Venus en una carta). Venus representa cualidades y características
que se valoran, muestra todo aquello que atrae en las relaciones,
tanto románticas como de otro tipo.
ACCIÓN
La acción mediatiza la vinculación del sujeto con su
entorno. Toda acción está ligada a una necesidad que
provoca la búsqueda. Para ejecutar una acción se utilizan
los órganos específicos para ello: la boca (hablar),
las manos (agarrar), las piernas (andar), el ano (evacuar) los genitales
(procrear). Mediante estos órganos es que los deseos se realizan.
Para la acción es importante la coordinación (por parte
del cerebro) y conectar así diversos órganos para una
acción común (es la función de Marte en una carta).
INTELIGENCIA
La inteligencia es la facultad intelectiva de la mente consciente
por medio de la cual se puede interpretar y comprender la naturaleza,
los principios, las propiedades y las funciones de las cosas, de los
seres y de las energías, y los de las relaciones que hay entre
ellos (es la función de Mercurio en una carta astrológica).
A través de la inteligencia también se pueden definir
los objetivos, interpretar significados y evaluar los alcances de
las conveniencias o inconveniencias, causas y consecuencias de las
acciones.
La inteligencia utiliza percepciones y movimientos organizados en
esquemas de acción. Una acción repetida y generalizada
en nuevas situaciones va dando origen a la inteligencia sensoriomotriz.
La inteligencia se soporta en operaciones, acciones cuyo origen es
motriz, las operaciones se interiorizan, se hacen reversibles y se
coordinan con otras formando estructuras operatorias de conjunto.
La inteligencia integra cuatro estructuras de base (motrices, lógicas,
analógicas y armónicas).
EXPANSIÓN
También se le puede llamar esquema de estilo. Es la capacidad
de pensarse a sí mismo en relación al propio proyecto
de vida. Las soluciones estratégicas que adopta el individuo
para poder cumplir sus planes y objetivos globales, configuran su
estilo de vida. Es decir, paquetes cognitivos, afectivos y comportamentales
que apuntan a lograr una buena calidad de vida (es la función
de Júpiter en una carta astrológica).
Los contenidos que definen la calidad de vida están agrupados
en las siguientes categorías: bienestar general, relaciones
interpersonales, actividad ocupacional, ocio y actividad recreativa,
autoconsideración, filosofía de vida, creatividad, servicio
social, amistad, relaciones familiares, espiritualidad y religión.
Estos contenidos se asemejan bastante a los conceptos que constituyen
el constructo de autoactualización. Lo que se busca es incrementar
la felicidad y fomentar hábitos que han demostrado disminuir
la vulnerabilidad e incrementar el crecimiento.
RAZÓN
Esa capacidad de argumentar a partir del análisis síntesisevaluación,
favorece la toma de decisiones, y el discernimiento para establecer
un criterio (es la función de Saturno en una carta astrológica).
Integrar las cualidades de la razón favorece una maduración
lenta, esperar cuando es necesario, saber renunciar o restringirse
si es necesario, aprovechar el propio poder de concentración,
el espíritu lógico, valorar racionalmente las circunstancias,
aprender a dominarse, dar muestras de discernimiento, librarse a tiempo
de lo que ya no sirve o ya no tiene razón de ser en la vida,
conocer los propios límites, ser autosuficiente, asumir las
propias responsabilidades.
VOLUNTAD
La fuerza de voluntad es la capacidad que cada uno tiene de tomar
la decisión de actuar o de abstenerse de hacerlo. La intensidad
con que es activada la voluntad depende de la convicción que
lo motiva a tomar las decisiones que conscientemente adopta en el
pensamiento, con la determinación suficiente para sostener
ese impulso divino (es la función del Sol en una carta astrológica).
Es mediante el ejercicio de la voluntad cómo un ser expresa
y manifiesta su conciencia.
IDEOLOGÍA
Está conformado por el sistema de creencias, los estereotipos
y las políticas generando una tendencia en relación
al contexto cultural determinado de asumir ciertas actitudes o ideologías.
Las creencias son un estado mental de carácter representacional
que toma como contenido una proposición e interviene, juntamente
con factores motivacionales, en la dirección y el control del
comportamiento voluntario.
VALORES
Aquellas creencias que adquieren una categoría de valor/importancia
especial son las que configuran el sistema de valores de las personas.
Estos valores ejercen una gran influencia sobre el comportamiento
humano y el estilo de vida de los individuos, ya que no sólo
guían conceptualmente la acción, sino que determinan
necesidades de alto orden, es decir, motivaciones que van mucho más
allá de lo meramente fisiológico.
MOTIVOS
Es aquel que correlaciona intereses-metas-necesidades. Otorga al ser
humano actividad, direccionalidad y capacidad de respuesta. Algunos
de estos esquemas representan impulsos involuntarios automáticos
o inhibiciones relacionados con apetito, sexualidad, placer, dolor,
recompensa y castigo. Estos esquemas rudimentarios son universales,
biológicos en naturaleza e imprescindibles para la supervivencia
física (necesidades fisiológicas). Otros esquemas motivacionales
son más elaborados y se refieren a motivaciones adquiridas
por los procesos de socialización colectiva. Estos esquemas
definen la tendencia a alcanzar metas relacionadas con el logro, intimidad,
afiliación y poder.
EL AUTOESQUEMA
El planeta Tierra es el cuarto esquema de nuestro sistema, de igual
manera, la cognición se presenta como el esquema nuclear de
la personalidad.
El autoesquema es el que guía la autopercepción, la
autoevaluación y la autoestima. Por ejemplo, para los individuos
que sufren de depresión, la activación de su autoesquema
latente de contenido negativo los llevará a tener una autopercepción
extremadamente pesimista de sí mismos. En la manía ocurriría
algo similar, pero en sentido contrario, es decir, el sesgo sería
optimista.

Los cuatro componentes son el autoconcepto, la autoestima,
la autoimagen y la autoeficacia.
Autoconcepto es la representación interna del yo.
Es visto como un mosaico de las autorrepresentaciones que el individuo
utiliza dentro de los diversos ámbitos de vida como la familia,
la escuela, el trabajo, la vida social y la recreación. En
el autoconcepto juega un papel importante la identidad sexual que
guiará el comportamiento sexual. Son ocho categorías
las que conforman el autoconcepto: atribuciones interpersonales, características
adscritas, intereses y actividades, autodeterminación, diferenciación
social, conciencia del sí mismo, creencias interiorizadas y
aspectos existenciales. Como Esquema nuclear el autoconcepto se ha
analizado en dos categorías básicas de creencias, las
que se asocian con desamparo y las que se asocian con incapacidad
de ser amado.
Autoimagen es la percepción del propio cuerpo,
el cual se encuentra en el núcleo mismo de la identidad psicológica.
La propia imagen está determinada por el criterio que se tiene
de la belleza y por el éxito alcanzado con el sexo opuesto.
La autoimagen tiene relación con la brecha existente entre
el yo real y el yo ideal, esa discrepancia genera sentimientos de
inseguridad, conductas que llevarían a una atención
prolongada hacia aspectos negativos del sí mismo.
Autoestima es la autoevaluación de las cualidades
que componen el concepto del yo es la parte del autoesquema que determina
qué tanto se quiere la persona o que tanto se detesta, envuelve
evaluaciones en términos de buenomalo, deseableindeseable,
amableno amable. Se vincula con las discrepancias entre el autoconcepto
y la autoimagen. La conclusión negativa del sí mismo
resulta de una interacción entre el temperamento y las experiencias
negativas tempranas, en general desde el punto de vista cognitivo
se considera que la autoestima modera de manera similar a lo que ocurre
con los estados de ánimo, los estilos atribucionales y otros
esquemas.
Autoeficacia hace referencia a la evaluación
de las capacidades personales. Es la confianza y la convicción
de que es posible alcanzar los resultados esperados. El constructo
de autoeficacia parte de dos tipos de expectativas: la de resultados
(cierta conducta generará a ciertos efectos) y la de eficiencia
(se está en capacidad de ejecutar la conducta requerida).
Jorge Ariel Soto López