Los
problemas internos no resueltos
Josep
Gonzalbo Gómez

Pintura
de Alfredo García-Cuevas Serrano
El camino del despertar implica
una transformación constante.
Para poder crecer debes dejar de esforzarte por quedarte tal como
estás y, en lugar de ello, debes aprender a abrazar el cambio
en todo momento.
Una de las áreas más importantes en las que necesitamos
cambiar es en nuestra manera de resolver nuestros problemas personales.
Normalmente intentamos resolver nuestras perturbaciones internas evitándolas
o tratando de protegernos de experimentarlas.
Si en vez de resolver el problema desde su raíz dedicas la
vida a defenderte de él, termina gobernando toda tu vida.
En ocasiones puedes creer que has resuelto el problema debido a que
has minimizado el dolor que te causa, pero no lo has resuelto en absoluto.
Por ejemplo, cuando albergas en tu interior un profundo sentimiento
de soledad o de abandono, constantemente te preguntas qué puedes
hacer o decir, para no sentirte solo o sola, aceptado o aceptada.
Pero date cuenta de que de este modo no estás buscando librarte
del problema, sino protegerte de sentirlo.
Buscas protegerte de tu sentimiento ya sea evitando situaciones o
utilizando a personas, lugares o cosas como escudos protectores. Si
tienes la suerte de encontrar a alguien que logre que disminuya tu
sensación de soledad o de abandono, empezarás a preocuparte
de conservar tu relación con esa persona. Y sucede que el problema
vuelve en cuanto la situación externa que has creado deja de
protegerte o de evadirte de lo que llevas dentro de ti. De este modo
habrás involucrado a otro con el fin de evitar tu problema.
Pero no te culpes por ello, pues si eres consciente de ese problema,
probablemente no se te ha ocurrido que puedes librarte de él,
de modo que la única solución que contemplas es tratar
de evitar sentirlo. Ese problema no resuelto es como cuando alguien
lleva clavada una espina.
En definitiva, si hay algo que te molesta dentro de ti tienes dos
opciones: o bien tratas de compensar esa perturbación actuando
en el exterior con el fin de evitar sentirla, o bien eliges sacarte
la espina y dejas de centrar tu vida en torno a ella.
No te quepa duda de que tienes la capacidad de extirpar de raíz
la causa de tu perturbación interna. Verdaderamente puedes
zanjarla por completo. Para ello, basta con que mires dentro de ti
hasta lo más profundo de tu ser y decidas que ya no quieres
que la parte más débil de ti siga gobernando toda tu
vida.
Puedes decidir que deseas librarte de eso y que lo que realmente quieres
es hablar con las personas porque te parecen interesantes, no porque
te sientas solo o sola; que quieres tener relaciones con otras personas
porque de veras te gustan, no porque necesites gustarles tú
a ellas para así no sentirte sola o rechazada; que quieres
amar porque verdaderamente amas, no porque necesites sentirte aceptado
y amado.
Josep
Gonzalbo Gómez
Vídeo en Youtube:
https://youtu.be/g5z_F7NAwcA