Interpretación
del décimo trabajo de Hércules:
Matando a Cerbero, guardián de Hades
Capricornio (23 diciembre 20 enero)
Josep
Gonzalbo Gómez

Hércules y el Cancerbero. Francisco de Zurbarán (1598–1664).
Museo del Prado (Madrid)
Según nos relata el mito, en el décimo trabajo se le
encomendó a Hércules la tarea de rescatar del inframundo
o infierno a Prometeo, el cual estaba custodiado por Can Cerbero,
un perro guardián que poseía tres cabezas con serpientes
enroscadas en sus cuellos. Prometeo permanecía encadenado
a una gran roca y un buitre le devoraba su hígado cada día,
dado que al ser inmortal, se le regeneraba una vez devorado.
El descenso al inframundo fue costoso y solitario, aunque cuando se
perdió, buscó dentro de sí y fue guiado por la
diosa de la sabiduría, Atenea y animado por las palabras fortalecedoras
de Hermes.
Cruzó el lago Estigia el que deben de cruzar las almas de
los muertos de camino al Hades junto al barquero Caronte, el cual
olvidó el óbolo o centavo que debía pagársele.
Una vez en el inframundo, se encontró con Medusa, con su cabello
entrelazado con serpientes silbantes, y aunque Hércules le
lanzó su espada, nada sucedió. A través de sendas
laberínticas llegó a la sala del rey Hades, al cual,
Hércules le expuso su propósito de liberar a Prometeo.
El rey Hades accedió con la condición de que pudiera
vencer a Can Cerbero con sus propias manos desnudas, sin arma alguna.
Ante el temible perro guardián, Hércules se lanzó
sobre la cabeza central, estrechándole por su garganta, conteniéndole,
hasta el punto de apaciguar la fuerza de la bestia. Finalmente Hércules
rompió las cadenas que aprisionaban a Prometeo y lo liberó.
Hércules regresó por el mismo camino de descenso.
***
El encadenamiento de Prometeo simboliza a nuestra alma cautiva del
Can Cerbero de nuestra personalidad. Es decir, la humanidad que vive
todavía identificada con el mundo material, con el mundo del
deseo y con el mundo de las ilusiones, sobrevive con su alma esclavizada
de su perro guardián de tres cabezas (sensación, deseo,
intenciones) y de sus serpientes enroscadas en la cola (ilusión).
El hombre o la mujer dormidos viven su día a día a través
del sufrimiento causado por esta confinación del alma. Viven
fundamentalmente a través del mundo emocional que les envuelve
y afecta a través de su plexo solar. En el mito se simboliza
como el buitre que devora a diario el hígado de Prometeo.
Las causas de este día a día de sufrimiento y de dolor
permanecen ocultas para gran parte de la humanidad, permanecen en
su inframundo, en aquella zona de la consciencia que todavía
no les es visible, a la cual todavía no han accedido. Pero
también existe una parte importante de la humanidad que ha
comenzado un proceso de autodescubrimiento, de autoconciencia, de
autorrealización, de descenso a su inframundo particular.
Es un proceso de interiorización en el cual sólo puede
emplearse como guía la luz proveniente de nuestros estados
de atención plena momento a momento. Es un proceso que se va
logrando progresivamente. En el mito es el acompañamiento de
Atenea y Hermes a Hércules en su particular descenso al Hades.
Si nos permitimos guiarnos por ese estado de atención plena,
de serena expectación, en este viaje a nuestro más profundo
interior, las adversidades kármicas serán pasajeras.
Como le sucedió a Hércules cuando Caronte, el barquero
del lago Estigia no le exigió el obligatorio pago de la moneda
o su fugaz e irrelevante encuentro con Medusa. La Ley del karma (el
rey Hades) impone que las pruebas a las cuales nos somete la vida
a diario no podemos nunca superarlas o trascenderlas con las mismas
armas de la personalidad. Por ello, Hércules ha de vencer a
Can Cerbero con sus manos desnudas, es decir, desprovisto de todo
aquel conocimiento que adquirió desde el principio de su existencia:
únicamente con su naturaleza inmortal, con su Yo Superior.
Hércules saltó directamente sobre la cabeza intermedia,
la del deseo la que gobierna al resto de la personalidad estrechándola
por la garganta con su puño hasta dominar y apaciguar a Can
Cerbero. En la garganta se ubica el 5º Chakra, el laríngeo
– Vishuddha a través del cual expresamos lo que pensamos,
sentimos, vemos y deseamos. A través de este chakra decimos
“sí” o “no” a las opciones de la vida. A través de él,
el hombre inconsciente de sí, expresa descontroladamente todo
lo que fluye por su plexo solar. Por ese motivo es el que hay que
controlar.
Cualquier expresión del deseo, que surge del plexo solar, será
siempre insaciable, será una resolución infructuosa,
tanto como devorar el hígado de Prometeo, pues en vano, al
día siguiente vuelve a regenerarse.
Capricornio define este camino de liberación como el ascenso
de la cabra a lo alto de la montaña. Un ascenso gradual
que culmina en la cima de la autoconciencia. También podemos
ver representada esta ascensión en el misterio de Cristo,
cuando en el Monte Tabor (la autoconciencia desde el centro coronario
o Sahasrara), tiene a sus tres discípulos (forma, emoción
y mente) dormidos a sus pies.
Cuando el iniciado domina e integra sus vehículos inferiores,
la obra de kundalini se realiza y puede abandonar su mundo causal,
como Hércules cuando rompe las cadenas para liberar a Prometeo
(o Ángel Solar). La ascensión final marca la despersonalización
del discípulo y lo convierte en un servidor del plan divino,
se vuelve conscientemente en un Salvador del mundo. Por ello, a pesar
de haber alcanzado la iniciación, la Luz Suprema, como Hércules,
vuelve por el sendero de retorno de vuelta para servir al propósito
divino.Por este motivo, la nota clave esotérica de Capricornio
es: ESTOY PERDIDO EN LA LUZ SUPREMA, PERO VUELVO MI ESPALDA
A LA LUZ
para así servir a la humanidad en Acuario.
Josep Gonzalbo Gómez
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Referencias:
• Alice Bailey (1974). Los trabajos de Hércules, una interpretación
astrológica. Madrid. Editorial Luis Cárcamo.
• Torkom Saraydarian (2005). Sinfonía del Zodíaco. Buenos
Aires. Editorial Kier. ISBN: 950170324X
• José Trigueirinho Netto (2006). Hora de crecer interiormente.
El mito de Hércules, hoy. Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN:
9501701573
• Sri K. Parvathi Kumar (1999). Hércules. El Hombre y el Símbolo.
Barcelona. Ediciones Dhanishtha. ISBN: 8488011407
• Vicente Beltrán Anglada (19741987). Conferencias. Asociación
VBA. www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• FranciscoManuel Nácher. Los doce trabajos de Hércules.
Libro digital.