8.
ENDEREZANDO LOS CAMINOS DEL SEÑOR
Josep
Gonzalbo Gomez

En la sagrada Logia de los Maestros de Compasión y de Sabiduría,
hay una lámina viviente que le es mostrada al discípulo
en cierto estado de evolución, en la cual se ve a Hércules,
el discípulo iniciado, el que venció todas las pruebas
de la vida, apoyando un hombro al eje de la Tierra para enderezarla.
Según se nos dice el sentido místico de enderezar los
caminos del Señor es enderezar el eje de la Tierra para que
constituya una perfecta perpendicular sobre la horizontalidad o el
camino de la Eclíptica.
El señor, creo que hace todo lo posible para enderezar su camino,
y todos estamos empeñados en enderezar nuestros caminos. Esto
significa que todos apoyamos hasta cierto punto la obra de Hércules
tratando de enderezar el eje de la Tierra.
Se trata de un cuadro simbólico, pero el discípulo debe
enfrentar esta lámina viviente; aunque será al cabo
de mucho tiempo que comprenderá el significado de Hércules
tratando con su espalda hercúlea de enderezar el eje de la
Tierra.
Cuando el eje de la Tierra sea completamente perpendicular al eje
de la eclíptica se producirá un misterio celeste, pues
se producirá la unión de tres constelaciones, y a través
de este eje, que será como un cetro, penetrará una fuerza
diferente, de carácter cósmico, provocando el misterio
que conocemos esotéricamente de convertir el planeta Tierra
en un planeta sagrado, siendo en definitiva radiactivo.
Antes de que el eje de la Tierra, el Monte Meru de la conciencia del
Logos Planetario, estuviese dirigida hacia la Estrella Polar, el Logos
Planetario estaba dirigiendo su atención, o su vinculación,
a la estrella Sirio, debido a que la entrada en el planeta de Sanat
Kumara hizo que el planeta adquiriese más verticalidad.
La inclinación del eje de la Tierra, el eje imaginario con
respecto al plano de la eclíptica es actualmente de unos de
23º 27’.
Inclinación del eje de la Tierra con respecto al Plano de la
Eclíptica
En la 5ª subraza de la Raza Lemur, la Tierra tenía unos
45º de inclinación, lo cual implicaba que la orientación
de los rayos del Sol era mucho más oblicua que lo es ahora.
También había más distorsión por doquier.
Con la llegada de los señores de la llama y con el descenso
de los Ángeles Solares el hombreanimal adquiere la autoconciencia
y se individualiza. Esta entrada en el cuarto reino produce una reducción
considerable del grado de oblicuidad.
De acuerdo con los trabajos de Hércules, Él es el gigante
que está empujando a la Tierra para enderezar verticalmente
su eje.
Desde el principio, todo el trabajo del hombre ha sido tratar de reorientar
el eje de la Tierra, porque es el único reino capaz de hacerlo
y porque es el único reino que posee autoconciencia. Por todo
ello, si aún existe inclinación del eje de la Tierra
es porque todavía resta karma por trascender.
A medida que el hombre se libere del karma, el eje de la Tierra irá
adquiriendo una verticalidad perfecta sobre el plano de la eclíptica,
y entonces no habrá crudos inviernos ni tórridos veranos:
el clima cambiará hacia una primavera ideal.
Incluso los ángulos de refracción procedentes del Sol
al atravesar el plano astral no dificultarán la visión
del hombre porque no habrá oblicuidad sino perpendicularidad.
¿Podemos distinguir la oblicuidad o la perpendicularidad de
un comentario? Y esto se expresa muchas veces: “Usted piensa oblicuamente”,
casi que es una tendencia decirlo, “usted piensa rectamente”, “es
un plano recto, vertical”.
Pues nuestro trabajo es éste. Pero es que no basta hablar de
Shamballa, debe existir en nosotros, al menos, una reserva de energías
que nos permita enderezar, simbólicamente hablando, nuestra
vida de acuerdo con la Ley, de acuerdo con el Propósito, de
acuerdo con el Poder.
Y esto podemos hacerlo, primero, porque somos individualidades conscientes
del cuarto reino de la naturaleza, el centro de la creación
de la Tierra y, segundo, porque somos conscientes de que existe algo
más que todo lo pequeño que conocemos.
Este pequeño ya es completamente oblicuo y para hallar la verticalidad
debemos ascender al plano mental, donde las cosas están en
su justa medida, y de ahí al plano mental abstracto porque
la mente concreta está sujeta a oblicuidades.
Por ejemplo, observamos oblicuidad cuando en un vaso de agua introducimos
un palillo dentro y apreciamos que está completamente deformado
del ángulo de la luz.
Pues lo que sucede con un vaso de agua, o con cualquier líquido
sujeto a la acción del Sol o de la luz, pasa con el mundo emocional
y con el mundo mental.
De ahí que cuando la persona intenta meditar se le dice: “Usted
debe conectar la atención en su mente concreta y tratar de
elevarla a un nivel abstracto, porque en el nivel abstracto no existen
variaciones, no existe oblicuidad. Está insujeto a la presión
de lo que significa el eje de la Tierra”.
Todos sabemos que la venida de los avatares está vinculada
con eras determinadas. Pues ya sea Piscis, o bien Acuario o cualquier
otro de los signos astrológicos tiene su propio Dios, su propio
avatar, el que viene a transmitir el mensaje que corresponde a cada
era. Y todo Hércules humano, enderezando sus propios caminos,
está ayudando a enderezar el eje de la Tierra. Cuantos más
discípulos haya en el mundo más rápido será
el proceso, no depende ya de una constelación, depende del
esfuerzo de los hombres, porque el hombre aunque no se diga, tiene
poder sobre las estrellas, cierto poder sobre las estrellas, y llega
un momento en que se da cuenta de ello.
Todos somos responsables del actual grado de inclinación, pero
hemos de ser todos y cada uno de nosotros cada vez más responsables
para operar como Hércules, el gran discípulo iniciado,
y tratar de enderezar este eje de la Tierra y alinearlo con la Constelación
de Libra para que las energías puedan fluir a través
de la columna vertebral del Logos Planetario y se afiancen después
en el Cetro de poder, y así sirvan para instaurar una región
universal, que es lo que va a poner al hombre en situación
de recibir en grupo la 1ª y la 2ª Iniciación. Y no
hablamos de la 3ª Iniciación porque ésta es exclusivamente
individual y no puede ser recibida en grupo por las características
de unicidad o de circuicidad reconocida, es algo auténticamente
individual, aunque sus consecuencias son de orden universal. Cuando
el ser humano se transfigura automáticamente se convierte en
un iniciado verdadero desde el ángulo de la Logia de Sirio.
Seamos pues como el Hércules que está trabajando para
enderezar los Caminos del Señor, es decir, el eje de la Tierra,
seamos nosotros, evitemos la fatiga del Logos Planetario, somos sus
Hijos, somos Él. Todo cuanto estamos diciendo aquí solamente
es un intento de trabajar inteligentemente para el Señor del
Mundo o para Cristo, su representación aquí en la Tierra,
como Instructor Espiritual de la Tierra.
Vicente Beltrán Anglada
9. LA CONCIENCIA EN EL ALMA DEL DISCÍPULO
La
evolución mística del corazón determina
la situación de cualquier alma en el Sendero. La gran familia
humana puede ser catalogada en orden a su evolución espiritual
por el grado de adaptabilidad a la vida del Corazón, es decir,
de acuerdo al número de pétalos del mismo que cada ser
humano haya logrado desarrollar en el incesante devenir de la búsqueda
interior. Cada ser humano es así un pequeño Hércules
que trata de realizar en el diminuto esquema de su vida
alguno de los doce trabajos del gran Hércules universal que
su alma solar le ha confiado.
Cada vez que realizamos un trabajo perfecto, un pétalo del
corazón se desarrolla ofreciendo una nota, un colorido y una
música especial. En virtud de ello existen las leyes inmutables
de la Reencarnación y del Karma que son los dos ejes mágicos
alrededor de los cuales gira por entero la vida humana y aún
la del Logos solar del más exaltado Universo.
Cómo y de qué manera ha de ser realizado el trabajo,
corresponde a la evolución alcanzada por cada una de las almas
de los hombres en su intento de representar en la vida alguna definida
función social, teniendo en cuenta que al desarrollo de cada
uno de los pétalos del Corazón, ha contribuido la actividad
de algún determinado Rayo, el cual condiciona y matiza
tal tipo de actividad actuando por medio de la mente, de las
emociones y de los sentidos corporales. Vemos surgir así, en
tiempo y espacio, los distintos tipos raciales y los diferentes
temperamentos psicológicos regidos por el imperativo de
la ley de evolución, que corresponde a cualquier alma
espiritual en cualquier estadio del Sendero y a la presión
ejercida por las energías que proceden de los planetas
y de las Constelaciones siderales. Pero esta Nueva Era exige
un cambio de actitud o de conciencia en el alma del discípulo
mundial en esta Nueva Era.
Un cambio que va, de la nada del conocimiento, a todo posible conocimiento.
Un camino que se sigue dentro de una continua e incesante lucha dentro
de la complejidad de los opuestos y de todo posible conocimiento al
conocimiento integral, manifestado como intuición y expresado
bajo forma de revelación.
Se trata de un camino que, con la práctica del Agni Yoga, va
de la voluntad humana o libre albedrío a la Voluntad divina,
dejando a un lado la mente individual inmersa en la complejidad de
sus discursos y concepciones; y adquiriendo la facultad infinita –si
pudiésemos aprehender esta idea– de pensar con la Mente
de Dios y de sentir con el Corazón de Dios, la cual nos habla
de un Amor incluyente y sin medida que debe ser canalizado
a través del corazón humano.
La responsabilidad infinita del Hércules, el discípulo
perfecto, es precisamente esta, la de canalizar el Amor de Dios,
esencia infinita del Universo y Fuente única de todo Poder
reconocido. El trabajo de Hércules es el de sublimar la materia
a través del corazón creando una nueva situación
planetaria, dándose cuenta de que la evolución del hombre
no le corresponde tanto a él como ser humano como al conjunto
del cual forma parte, y que hay que aprender a sumergir el pequeño
problema kármico dentro del gran problema universal, dejando
de lamentarnos constantemente como hacemos, porque lamentarse
de un problema es limitar la fuerza de un rayo.
No estamos aquí al azar, estamos aquí unidos por un
solo propósito. Seguramente se trata de un propósito
con dos aspectos: el primero, comprender la vida; el segundo alcanzar
la liberación.
Comprender la vida es saber algo más de sí mismo, y
alcanzar la liberación se refiere a la conquista o el descubrimiento
de las grandes reservas de paz que existen dentro del corazón
individual.
Y la base de la liberación la encontraremos trascendiendo
nuestra lucha cotidiana con los pequeños problemas familiares,
personales, de tipo profesional, de tipo comunal, de tipo internacional,
de todos los tipos.
Si estamos desapegados del principio de la acción, cumpliremos
perfectamente todo nuestro trabajo como el Hércules de la tradición.
Es decir, que si cada día trabajamos en un sentido constructivo
de valores, no simplemente pictóricos llevados por la tradición
sino realmente dinámicos, viendo la proyección psicológica
de la vida y del ambiente en la sociedad, en el trabajo, en las instituciones,
en la política, en la economía, en todo cuanto nos rodea,
y somos conscientes, realmente conscientes de estas cosas, sabremos
lo que es vida espiritual. De esta forma nos habremos creado un hábito
espiritual de vida, y este hábito aloja la espiritualidad.
Y cada discípulo o aspirante espiritual deberá estar
debidamente preparado pues «recibirá su parte»
de las energías incluyentes de Síntesis y merced a
ellas podrá realizar algún definido trabajo dentro de
su corazón.
El poder de la Voluntad superior deberá penetrar silenciosamente
en su ser y despertar las células dormidas en cada uno de sus
diversos vehículos de conciencia.
Este desarrollo celular permitirá a su vez la floración
o el despertar de algunos pétalos específicos dentro
de cada chacra superior los situados por encima del diafragma con
el consiguiente fenómeno de «radiación magnética»
que acompaña al desenvolvimiento de las virtudes espirituales.
Parte de este poder es utilizado por el Morador del cuerpo, técnicamente
como Alma o conciencia, para redimir la substancia que lo compone,
unifica y cualifica.
Este proceso de redención consiste simplemente en la introducción
de Luz dentro de la materia física, –la cual según puede
comprobarse esotéricamente– pierde peso y se libera progresivamente
de la atracción terrestre. Así, la responsabilidad
del discípulo en los inicios de esta Nueva Era será,sin
duda,la de proveer el dispositivo natural para que las energías
de la Luz espiritual, provenientes de los aspectos superiores de la
conciencia, para que puedan penetrar, sin encontrar resistencia,
dentro del complejo celular de los vehículos físico,
astral y mental.
La Luz unificadora, es decir, «la Luzdentro de la LUZ»
proviene del plano búdico y es la representación genuina
–hasta donde nos es posible reconocerla– del Amor universal. Se trata
de una responsabilidad cuyas raíces inmortales se hallan en
el karma del propio Logos planetario –dicho esto con toda reverencia–
y en los larguísimos ciclos de integración cósmica
de este Bendito Ser, Señor de nuestro mundo, dentro de las
profundísimas e indescriptibles interioridades del Logos Solar.
Sin embargo, lo más importante a captar por nosotros en el
devenir incesante de nuestra búsqueda espiritual será,
sin duda, captar el significado místico y oculto de la Luz
como fenómeno de «radiación, transmutación
y redención».
Son tres fases de un proceso espiritual que ha de desarrollarse
dentro del corazón humano cuando Hércules, el discípulo
perfecto, empieza a ser consciente de la responsabilidad inviolable
de su trabajo.
Esta responsabilidad deviene vital, precisa, objetiva y acuciante
al llegar el discípulo a cierto elevado punto de integración
cuando la mente, esotéricamente hablando, ha sido iluminada
por algún rayo de aquella Luz procedente del plano búdico
y permite entrar dentro del corazón algún aspecto definido
del Amor universal.
Pero, esta Luz, por su infinita trascendencia, no estimula la mente
en el sentido de su proyección hacia más elevados y
extensos conocimientos, sino que trascendiendo todo saber intelectual,
deja atrás el conocimiento humano sobre la Obra de Dios y penetra
audazmente en la Obra de Dios.
Un concepto muy atrevido quizás para la comprensión
de los aspirantes espirituales identificados todavía con los
aspectos cualitativos de la mente y sus razonamientos acerca de la
Verdad espiritual.
Deben tratar de comprender dichos aspirantes que ningún razonamiento
ni cualidad alguna mental, por elevados que sean, podrán darle
alguna ligera noción de la Luz y de la Vida que penetra en
el corazón, una vez la mente ha quedado vacía por completo
de todo su contenido intelectual, y en el devenir de su infinita transparencia
ha permitido que toda la Verdad del Cosmos pueda reflejarse en ella.
El Poder, sea cual sea su magnitud, siempre engendra un sentimiento
muy íntimo de Responsabilidad, un cambio definido de reorientación
magnética y el desarrollo de un dispositivo psicológico
especial mediante el cual, todas las cosas de la vida aparecen bajo
un prisma totalmente diferente de antaño y en el que las situaciones
ambientales aparecen como la obra de los hombres y no –tal como se
creía en el pasado– como la voluntad despótica de los
Dioses.
Así, el karma, con su infinita secuela de hechos y situaciones,
empieza a aliarse con la Vida íntima de Sanat Kumara y no únicamente
con la pequeña vida individual envuelta en su "triple
vehículo de carne".
Se aprende también –tal como es la ley esotérica– a
sumergir los pequeños problemas individuales dentro de la gran
Vida planetaria y a ser ampliamente consecuente de todos y cada uno
de los actos que se realizan en el devenir de la existencia cotidiana.
De esta forma, en la vida psicológica del discípulo
acontecerán una serie de cambios decisivos, como la puesta
en marcha de un proceso nuevo, aunque de orden natural, dentro del
cual la mente, en su sentido razonador, analítico y discriminativo,
deja de actuar preponderantemente dentro de la conciencia, para así
ceder el paso a la luz inmortal de los Altos Lugares, conteniendo
amor incluyente, sentimiento de unidad y espíritu de alta
responsabilidad frente a todos los hechos de la vida manifestada,
bajo cuyo mágico incentivo las cosas aparecen bajo un prisma
tan distinto de antaño, que bien puede ser aplicada en su máximo
significado la conocida frase esotérica de «aquel poder
que renueva todas las cosas», a la que se había referido
frecuentemente Pablo de Tarso.
La ausencia de los poderes cualitativos de la mente no entraña
"aniquilación", sino penetración dentro
de la conciencia cósmica.
Tales etapas de pérdida de la conciencia inferior vienen acompañadas
de inenarrables sentimientos de paz y de integridad y que en tanto
que la mente parece estar disuelta en el espacio, va desarrollándose
dentro del corazón una nueva conciencia de identidad y de Síntesis...
Marchamos pues hacia un mundo nuevo de luz, unidad y síntesis
que exige ser descubierto y revelado, pero que nunca ha de pretender
ser conquistado utilizando las armas habituales de la mente, la lucha,
el esfuerzo y el crecimiento intelectual.
El intelecto forma parte de un todo unido y no es un fin en sí
mismo, pero aún así, tal como decía el Maestro
«... la mente con todas sus conquistas temporales, tiene
su lugar en el mundo de Síntesis, ya que será el instrumento
mediante el cual la revelación, o los frutos de la integración
espiritual podrán ser llevados al mundo de los hombres»
Las cualidades espirituales que le son exigidas al hombre de nuestros
días como condiciones precisas para introducirse en la vida
espiritual son las mismas, sin embargo, que las que fueron exigidas
a los discípulos del pasado, es decir, las de «querer,
saber, osar y callar».
Dicho más clara y concretamente: las de Resolución,
Conocimiento, Valor y Humildad.
Con tales armas o virtudes el Hércules individual habrá
de realizar los doce Trabajos dentro de su corazón.
Vicente Beltrán Anglada
10.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Beltrán Anglada, Vicente (19741988). Conferencias.Disponibles
online en www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• Beltrán Anglada, Vicente (1987). Conversaciones esotéricas.
Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN: 9501700380 También disponible
online en www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• Beltrán Anglada, Vicente (1981). Introducción al Agni
Yoga. Madrid. Editorial Luis Cárcamo. ISBN: 8485316681
También disponible online en www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• Beltrán Anglada, Vicente (1999). Los Misterios del Yoga.
Buenos Aires. Síntesis Ediciones Gráficas. ISBN: 9879742206
También disponible online en www.asociacionvicentebeltrananglada.org
• Beltrán Anglada, Vicente (1986). Los Misterios de Shamballa.
Buenos Aires. Editorial Kier. ISBN: 9504309712 También disponible
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• Beltrán Anglada, Vicente (1987). Magia Planetaria Organizada.
Barcelona. Editorial Arbor. ISBN: 8486679028 También disponible
online en www.asociacionvicentebeltrananglada.org