La
Virgen María desde el punto de vista de la Teosofía
(III)
Juan Ramón González Ortiz

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La
Virgen como el aspecto femenino de la divinidad.
Ya dijimos en el primer artículo que este iba a ser el tercer
aspecto que íbamos a desarrollar en relación con la
figura de La Virgen María. No se puede hablar de Dios como
exclusivamente Masculino o femenino.
Dios es radicalmente otro pero aun así ciertas cualidades suyas
son vistas como tópicos masculinos, por ejemplo, el poder destructor,
la fuerza, la dirección. Mientras que otras las consideramos
femeninas: el amor, la ternura, la capacidad de crear.
Es natural que los seres humanos hayan separado estas dos partes constitutivas
de Dios PadreMadre. Con respecto a la Madre, o si se prefiere, a la
Diosa, tenemos a Hera y Afrodita, a Palas Atenea. En la India tenemos
Parvati, Lakshmi, Uma, Sarasvati. En Egipto,Isis y Neftis; etc., etc.,
Imágenes de Isis con el niño Horus en sus brazos son
exactamente iguales a las de La Virgen llevando al Niño Jesús;
es más esas estatuas de Isis todavía se utilizan hoy
en día en Egipto en iglesias cristianas como si fueran de la
Santísima Virgen María.
Hasta las gentes más incultas e ignorantes, han sabido, y saben,
que ese Único Dios se manifiesta en todos los aspectos, tanto
a través de lo femenino como a través de lo masculino,
tanto a través de lo que se llama el lado negativo (aquí
“negativo” no tiene significado peyorativo) de la vida así
como a través del lado positivo.

ISIS alimentando a Horus
Hasta
las gentes más incultas e ignorantes, han sabido, y saben,
que ese Único Dios se manifiesta en todos los aspectos, tanto
a través de lo femenino como a través de lo masculino,
tanto a través de lo que se llama el lado negativo (aquí
“negativo” no tiene significado peyorativo) de la vida así
como a través del lado positivo.
En aquellas primeras razas, o eras Había muchos dioses y diosas,
cada uno representando un aspecto, el dios revelaba un aspecto masculino;
y la diosa, femenino. Los dioses tenían sus sacerdotes, y las
diosas, sus sacerdotisas, con un papel igualmente importante en la
religión como el que hacían los sacerdotes masculinos.
Las dos últimas grandes religiones, el cristianismo y el Islam,
ignoran el lado femenino (Islam), o lo debilitan considerablemente
(Cristianismo) Por esto, tanto en el Cristianismo como en el Islam
sólo tenemos a sacerdotes varones.

Las fuerzas o energías que se derraman a partir de los Ángeles
o del mismísimo Cristo, presentes en cada misa o en cada Iglesia,
son más permeables y fluyen mejor a través de un cuerpo
masculino. El cuerpo femenino es más resistente y menos penetrable
a las energías de tipo crístico. Este es el motivo de
por qué se fundó el cristianismo con la elección
de un sacerdocio masculino. Las cualidades, sin embargo, están
dispuestas como están, no como a nosotros nos gustaría.
Estas fuerzas de tipo solar atraviesan con mayor fluidez y definición
la forma masculina del sacerdote (al menos por el momento).
En la mujer hay otro problema: ocultamente hablando, la menstruación
significa un crecimiento y una mayor fortaleza de las fuerzas lunares
en ella. Esto crea una resistencia, una fricción contra la
energía crística que se vierte, por ejemplo, en el momento
de la Consagración.
Esto no lo digo yo, lo dice la Teosofía, y también lo
dicen los textos hinduistas, y lo dice también Monseñor
André Lothe, arzobispo de la Iglesia Católica Liberal,
a la que perteneció Leadbeater durante muchos años.
Nuestra Señora es esencialmente María, la Madre: Amor,
Devoción, Piedad, Sabiduría, es verdad, pero sobre todo
es Consolatrix Afflictorum, Consuelo para los Afligidos. Es la Ayuda
que esperan todos los que están en problemas: tristeza, necesidad,
enfermedad o cualquier otra adversidad. Porque Ella no sólo
es una canal a través del cual el amor y la devoción
pasan al Cristo, Su Hijo y Rey, sino que Ella es a su vez un canal
para el derramamiento de Su propio Amor como respuesta.
Esto es así para que todos podamos unirnos al coro mundial
de alabanzas; y repetir las palabras del ángel Gabriel: “Ave,
María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo”.
Juan
Ramón González Ortiz